FESTIVAL DE CINE

Una ciudad llena de cine y bañada por agua helada

El País está en el Festival de Cine de Mar del Plata.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los Modernos. Foto: Difusión

"A mí me gusta decir que el marketing hace milagros", le dice una asistente a José Martínez Suárez, el hermano de Mirtha Legrand que dedicó su vida al cine y preside el festival más importante del continente. Canoso, flaco, con voz aguda, "Don José" recorre el majestuoso Hotel Hermitage a golpe de bastón, recibiendo a decenas de periodistas que quieren entrevistarlo. Cuando ingresa al Auditorio del Hotel Provincial para dar inicio a la edición número 31 de una muestra que empezó hace 62 años, es ovacionado; tanto aplauso parece apurarle el paso. En el estrado, hace una especie de rutina cómica junto a Fernando Martín Peña, director artístico del único festival latinoamericano de la categoría de Cannes, San Sebastián, Venecia o Berlín.

Del millón y medio de marplatenses se calcula que al menos 150.000 van al festival. La noche del viernes un centenar de personas rodeó la alfombra roja. El viento de la costa no los detuvo.

Y ahora se viene un mareo, porque son 400 películas; 43,3% de ellos regionales. Hay cuatro secciones. Una competitiva concentrada en el cine argentino, con obras de directores más y menos conocidos. Y otra tanda en concurso latinoamericano, en la que está el fenómeno uruguayo Los modernos de Matta y Sarser.

El panorama internacional trae lo último de Werner Herzog, Jim Jarmusch, Terrence Davies, Andrzej Wajda, Abbas Kiarostami, Johnnie To, Hong Sang-Soo, Manoel de Oliveira, Oliver Stone. Además habrá una panzada de tributos, clásicos restaurados, documentales sobre grandes directores y rescates como Mujeres que trabajan, el debut de Niní Mashall y Los cuatro golpes, el cortometraje que François Truffaut rodó cuando visitó el festival. Y habrá charlas abiertas con el director de fotografía Vittorio Storaro y el director Olivier Assayas.

Peña acertó al decir que "todo el cine del mundo está en Mar del Plata", ciudad de estética inspiradora, adormecida en su esplendor, plagada de pequeños hoteles sin estrellas, tiendas paquistaníes de chucherías y gente haciendo footing.

A la salida del cine el mar sigue ahí, como un hermoso paisaje en segundo plano que todos ven pero casi nadie toca porque dicen, que como si le hiciera un favor al festival, en noviembre el agua se pone helada.

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