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El cantante de Cigarettes After Sex se quedó sin voz y se canceló su show en Montevideo

El grupo que el año pasado giró con Nick Cave, y cuya canción más conocida sonó en "The Handmaid's Tale", iba a tocar por primera vez en Uruguay

Cigarettes After Sex. Foto: Difusión
Cigarettes After Sex. Foto: Difusión

Las reseñas de los shows ofrecidos en estos días en la región, repiten algunos sustantivos y adjetivos. Hablan de oscuridad, de melancolía, de la intimidad y de lo triunfal a modo de resumen de estas actuaciones. Hablan, esas palabras de esas notas, de la gira que está haciendo Cigarettes After Sex, la banda que iba a llegar por primera vez a Uruguay para tocar esta noche en La Trastienda.

El show fue cancelado el mismo martes (noche para la que estaba previsto), por problemas de salud del cantante, Greg González, quien se quedó sin voz, según comunicó en las redes del grupo. Por su parte, desde La Trastienda anunciaron que en breve comunicarán los detalles respecto a la devolución de entradas.

Cigarettes After Sex suena a banda de culto y, sin embargo, es relativamente nueva. Su nacimiento se ubica en algún momento de 2008 en El Paso, Texas, Estados Unidos, y de ahí hasta ahora ha habido un crecimiento sostenido y bastante importante, teniendo en cuenta el poco material editado y que la suya no es, precisamente, una propuesta sujeta a tendencias del mercado. Todo lo que hay publicado del cantante Greg González y sus compañeros es un EP (EP I.) de 2012 y un disco de estudio, homónimo, de 2017.

Ese puñado de canciones ha alcanzado para seducir a un público que, en América Latina, viene demostrando que tiene una fidelidad nada despreciable. En Chile, el show fue cambiado hacia un lugar más grande debido a la demanda de entradas, y los tickets igual se agotaron. Agotaron entradas en México, en dos shows en Colombia, y también en Ecuador, donde sumaron una nueva función. Y así. Acá habrá que esperarlos un rato.

Es un caso extraño, porque Cigarettes After Sex se volvió viral, por así decirlo, en tiempos en que no era tan fácil que algo se viralizara, en tiempos donde no había incontables cantidades de redes sociales. Y lo logró gracias a una canción de aquel EP que, con cuatro temas, ponía en evidencia las intenciones musicales del grupo.

Para construir un mundo que González, cantante y piedra fundamental de este proyecto, ubica en el ambient pop, la banda se vale de una instrumentación bien tradicional de bajo, batería, guitarras y teclado, y de una voz que hace la diferencia por su expresividad y su ambigüedad. González logra, con su timbre y su enunciación, una encantadora languidez muy similar a la de Lana del Rey, cuya propuesta musical en su totalidad tiene, de hecho, varios puntos de contacto con la de la banda texana.

“Nothing’s Gonna Hurt You Baby”, aquella canción del EP que ganó visibilidad mundial y que musicalizó un momentazo de la primera temporada de la serie The Handmaid’s Tale, arranca con una línea de bajo que parece anunciar una explosión que nunca llega. Da paso, sin embargo, a la construcción minimalista y seductora -y esto aplica a letra y música- de una historia de amor que atrapa de inmediato.

Eso, esos elementos (el minimalismo, la seducción, el amor y algo que es implícitamente grandioso) están trabajados en profundidad en Cigarettes After Sex, el álbum. Con eso se genera un clima onírico que envuelve al escucha y lo invita a balancearse al ritmo de un pulso downtempo, con los ojos cerrados y la cabeza puesta en los detalles descritos de manera tal que cada canción parece una foto en blanco y negro.

“Recuerdo la primera vez que noté que te gustaba. Estábamos sentados en un restaurant, esperando la cuenta; habíamos hecho el amor más temprano ese día, sin compromisos, pero me di cuenta que algo había cambiado en la manera en que me miraste entonces”, dicen las primeras estrofas de “K.”, que abre el disco. “Esto siempre me pasa así, visiones recurrentes de días tan dulces”, canta González más adelante, en “Sunsetz”, y parece resumir el espíritu de la poética del grupo: una evocación de imágenes que suenan más felices que lo que la música sugiere, que tienen la calma amarga y la belleza triste que guarda el cigarrillo después del sexo.

El año pasado, Cigarettes After Sex giró con Nick Cave pero no llegó a Uruguay. Para los que quedaron con las ganas, la revancha no iba a demorar demasiado, pero ahora sigue en pausa.

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