El sábado en la Camacuá

Churupaca, una banda que reniega de los géneros puros y viene de visita

La banda argentina de fusión se presenta por primera vez en Montevideo

Churupaca. Foto: Difusión
Churupaca. Foto: Difusión

Churupaca tiene casi nueve años de historia, dos discos editados —uno homónimo y Antes de mañana, de 2018— y una ansiedad importante por presentarse por primera vez en Montevideo. Así lo cuenta en la previa Juana Aguirre, la cantante de este proyecto que se caracteriza por no creer en las limitaciones. El grupo se respalda en una sonoridad propia que trasciende los géneros, y combina elementos de la música popular, el reggae, el rock, la música académica, el klezmer y otras raíces folclóricas. Lo integran, además de Aguirre, Fefo Selles, Darío Brecovich, Joaquín Gutiérrez Calviño, Pablo Viru Tirachio y Ricardo Boretta.

Con la fusión y la autogestión como estandartes -“en Argentina recorrimos un camino de hormiga”, dice Aguirre-, Churupaca llega este sábado a la Sala Camacuá. El show es a las 21.00 y las entradas están en Tickantel, a 590 pesos.

“Cada uno trajo algo de sus gustos, de lo que cada uno hace de la música, y lo fusionamos haciendo Churupaca”, cuenta Aguirre sobre un proyecto interesante, liderado por su voz que, sobre todo en el segundo disco, potenció lo dramático de su interpretación, un dramatismo bien de la música porteña. “Decimos que tiene un estilo medio marmolado”, comenta sobre esa impronta variada que los define.

—¿Dónde se encuentran todos, sus gustos, sus influencias y sus personalidades?

—Lo que todos acordamos, por más que a todos nos gusten diferentes estilos musicales, es en no ser puristas. En intentar que los géneros se fusionen, y así lograr estos híbridos y un estilo más churupaquense, diría, más propio.

—En Uruguay, la fusión ha sido una característica de la música uruguaya. ¿Cómo se ve esa práctica en Argentina, donde hay una veta más tradicionalista, más cuadrada del rock, del pop y del folclore?

—Se da quizás en un ambiente más under, la fusión. Sí sigue siendo muy fuerte esta cosa de clanes musicales, de tribus, tanto en el rock como en el reggae. Pero hay mucha fusión y experimentación, como también hay muchas bandas muy trendy, que nacen con modismos propios de la época. Pero me parece que es inevitable hoy, porque tenemos tanta data y tanta historia, que todo se fusiona en algo diferente.

—¿El público de Churupaca ha sido receptivo a eso?

—Sí. También nos pasó que tuvimos que dejar de lado algunas cosas que surgieron, que nos parecía que se iba un poco de la identidad de Churupaca. Somos muy conscientes de lo que Churupaca significa, y nos gusta mantener cierto sonido que sea propio, sin pertenecer a ningún género específico. En el segundo disco hubo una cierta maduración, también, lo siento bastante diferente al primero. Pero el público siempre es agradecido en ese sentido.

Antes de mañana, su segundo disco, es un disco largo para los tiempos que corren, con profundidad y complejidad. ¿Qué sentís que lo caracteriza, qué representa?

—Nosotros lo hicimos desde una necesidad, la necesidad de sacar un puñado de canciones que correspondían a este tiempo y que, de alguna manera, mañana ya era tarde. Es una locura para el mundo de hoy, de tanta rapidez y fugacidad, sacar un disco de 15 temas. Pero nosotros sentíamos que era una obra, un combo, y que era necesario sacarlo hacia afuera para poder crear algo nuevo.

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