Carnaval 2018

Christian Font: “El carnaval es una enfermedad que no tiene cura”

Fue el protagonista principal del espectáculo de Los Patos Cabreros, en su regreso a los escenarios carnavaleros, luego de su pasaje por Los Diablos Verdes y alguna temporada sabática

Christian Font
Christian Font. Foto: Instagram @christianfont

Los Patos Cabreros, con su clásico canto avasallante, cerraron la octava etapa en el Teatro de Verano, que tuvo localidades agotadas.

La actuación de la murga del mítico Pepino contó con el regreso al carnaval de Christian Font, el cupletero, murguista y conductor televisivo y radial que, tras su pasaje por Los Diablos Verdes, decidió tomar un descanso, para reaparecer con fuerza en un carnaval que sigue siendo una de sus principales pasiones.

“Es una fiesta que no tienen cura”, sostuvo en conversación con El País, acerca de los motivos que determinaron su retorno.

El artista de Los Patos Cabreros contó que “fue un regreso muy emocionante, ya que desde el escenario nos dimos cuenta que el público iba siguiendo la actuación de modo muy atento”, añadió.

El artista fue uno de los mayores exponentes de las murgas que adoptaron un camino transgresor durante los últimos años. Participó junto a su hermano Xavier en la fundación de Demimurga, un grupo que siguió la línea de Antimurga BCG, jugada al humor y la participación directa del público en los espectáculos.

Su hermano, músico y actor, también está de regreso en los escenarios, solo que en este caso en la categoría de parodistas, con el grupo Aristophanes.

Momentos especiales

Los Patos Cabreros presentaron el espectáculo Todo me pasa a mi, con los textos de Rafael Antognazza, Eduardo Rigaud y la colaboración de Álvaro Pintos y Font.

Consultado sobre el punto más alto de este 2018, Font eligió el salpicón y la despedida, y en especial la canción final, “un collage musical brillante”. “Más allá de la letra, que está buenísima, es un momento musical emocionante y hermoso”, añadió.

Sobre los pasajes centrales, Font destacó el trabajo de Pintos y de Mauro Puig, quienes a su gusto “son grandes jugadores en equipo, que le hicieron un lugar con mucha humildad”.

En su regreso a los escenarios, el artista también dedicó unas palabras de recuerdo a la barriada de La Teja, que durante varias temporadas lo aplaudió en Los Diablos Verdes, al punto que la considera “su segunda casa”.

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