El artista se presenta hoy en La Trastienda con su último disco, Another One

El chico salvaje del indie rock

Mac Demarco es el músico indie del momento. El canadiense de 25 años llegó al éxito casi sin proponérselo, después de haber hecho dos trabajos de estudio y tocado con un par de bandas, lanzó 2 en el 2012 y terminó por encontrar su estilo y a su público.

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Mac Demarco llega a Uruguay en la cumbre de su carrera.

Ese disco fue bien recibido por la crítica indie (la revista Pitchfork, que es casi la Biblia en ese sentido, lo destacó como "Best new music") y terminó por consolidarlo como un artista para tener en cuenta. Luego vinieron Salad Days, en el 2014 y Another One en el 2015, donde su nivel fue creciendo aún más y terminó por mostrarse como un artista prolífico e interesante. Este último álbum, que fue grabado entre gira y gira, es el que presentará en Uruguay hoy a las 21.30 en La Trastienda.

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La música del veinteañero podría colarse perfectamente en una colección de álbumes de 1970, porque su sonido tiene aires a Lou Reed, con un baño de surf rock y tal vez algo de la sensibilidad compositora de Daniel Johnston. Su voz como adormecida, relajada y tranquilizadora contrasta con letras de desamor, amor, drogas y el sinsentido de la vida ("Oh mamá, actuando como que mi vida ya ha terminado", canta en "Salad Days").

Sus canciones también tienen un aspecto intimista que las vuelve aún más atractivas, por ejemplo en su tema "Still Together" se escucha cómo despierta a su novia, "Kiki, hey, es hora de ir a la cama, te dormiste", dice al final. En su último disco, Another one, al final de una canción instrumental da la dirección de su apartamento en Nueva York y dice: "Pasen por casa, les haré una taza de café. Nos vemos". Hasta ahora unos 30 chicos han pasado por allí.

Pero, esa vulnerabilidad y sensibilidad que muestran sus canciones es contrastada por una imagen pública bizarra —como ha sucedido tantas veces en la historia de la música—, de comportamientos erráticos, abuso de alcohol, adicción a los cigarrillos (como se puede ver en la imagen y en su canción "Ode To Viceroy") y casi una fijación sexual (no es raro que haga desnudos en sus recitales y en casi todos sus tuits pone #pene). Ese espíritu rockero y reaccionario se ha ido moderando con el tiempo, pero sigue siendo el "wild child" del indie rock y sus comportamientos extraños generan casi tantas noticias como su talento.

Ahora —convertido en un artista de culto, capaz para lo que algunos llaman hipsters, que compraron sus discos en formato vinilo y cassette— llega a Uruguay, en la que puede ser la cumbre de su carrera, para presentar un excelente tercer disco. Quienes fueron a sus shows dicen que son salvajes, así que habrá que ver si logrará sacudir la modorra montevideana.

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