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Chica cosmopolita de espíritu infantil

La brasileña Dom La Nena, mañana en La Trastienda.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La cantante recurre a elementos de su infancia para moldear sus canciones. Foto: Jeremiah.

El nombre de Dom La Nena aún no suena familiar por aquí, pero en el mundo ya se ha ganado elogios importantes. Medios como el New York Times, The New Yorker o NPR se han detenido a escuchar y recomendar a esta cantante brasileña de voz suave y música moderna que mañana tocará en Montevideo.

Nacida Dominique Pinto y formada en piano y chelo, se convirtió en una artista completa con dos discos editados, Ela y Soyo (para los que grabó prácticamente todos los instrumentos), y un interesante camino.

"Siempre he hecho música, así que de alguna manera podría decir que siempre he hecho arte. Pero la verdad es que cuando empecé a componer, a cantar, a tocar mis propias canciones, a exponerme tanto, a partir de ese momento empecé a sentir una responsabilidad con el arte que no sentía", cuenta vía mail a El País desde algún lugar de Brasil.

Su agenda cargada de toques la obliga a estar siempre moviéndose, y esos movimientos son los que la traerán a La Trastienda. El show será mañana a las 21:00, hay entradas en venta en Red UTS desde 360 pesos, y abrirá el local Franny Glass.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

A Dom La Nena, sin embargo, Montevideo sí le suena familiar. "Es la tierra donde pasaba todas mis vacaciones de niña. Cuando vivía en Buenos Aires iba muchísimo a Montevideo, tenía amigos que vivían ahí", dice.

Nació en Porto Alegre, vivió en París, volvió a tierras brasileñas, se fue a Argentina, y ahora no para de andar de acá para allá. Esas mudanzas hicieron que la chica se convirtiera en una artista cosmopolita, autora de una música que tiene un poco de samba, otro poco de folk, bastante de chanson francesa y un baño pop que abarca todo eso.

La suya es una obra compleja que parece simple, alegre pero con un dejo leve de melancolía que tiene que ver con su forma de cantar, naíf e intimista. "La infancia me inspira mucho. Muchas veces me molestan los músicos que llevan demasiado serio todo, me parece un poco patético, triste. Trato de mantener siempre vivos elementos de la infancia en mí, me parece vital tener esta liviandad y este lado naíf que se tiene cuando niño", dice.

Las mudanzas también le dieron a Dom La Nena las herramientas para componer en portugués, español y francés. "No es algo que controle de verdad", explica, y asegura que las melodías que hace terminan decidiendo qué idioma necesitan. "Y me di cuenta de que, inconscientemente, se habla mejor de ciertos temas en determinado idioma".

Esos tres idiomas conviven e incluso se mezclan en Ela, el disco con el que debutó en 2013, y en Soyo, del año pasado. "Ela lo hice de manera muy ingenua: en un primer momento solo quería grabar mis canciones de la mejor manera posible, porque me fascina el proceso de grabar. Y Soyo es un disco mucho más afirmado", cuenta a El País.

Si bien encuentra parecidos entre los trabajos y los ve como hermanos, reconoce las diferencias poéticamente: "el primero es como que estamos en otoño, en una sala con cortinas, tapices; y en el segundo estamos en la misma sala pero con las ventanas abiertas y el sol entrando".

A Montevideo Dom La Nena llega para presentar Soyo, aunque Ela y "un par de sorpresas" estarán presentes. Traerá un show que la encuentra sola en el escenario con varios instrumentos: chelo, guitarra, percusiones, accesorios y pedaleras. "Me gusta la proximidad con el público, tratar de romper la barrera de la formalidad del escenario, y así voy armando las canciones como castillos de cartas", revela.

—¿Qué crees que llama tanto la atención de tu propuesta?

—No sabría explicarlo, es algo un poco misterioso: ¿por qué a ciertas personas le toca más algo que a otras? No lo sé. Habría que hacer un estudio muy profundo para entender.

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