El cocinero de las estrellas

Un chef uruguayo con los Stones en Argentina

Martín Schwedt ya trabajó con Paul McCartney y Madonna.

Le cocinó a Paul McCartney en sus dos visitas a Montevideo, giró por Argentina y Chile preparando los platillos de Madonna y hoy le toca repetir con los Rolling Stones. El uruguayo Martín Schwedt, chef del restaurant Mandarino, es el "cocinero de las estrellas".

Schwedt está trabajando para la banda británica en Argentina (aunque no será el cocinero en Uruguay) y alimentando al staff de los Stones durante los días que pasen en el Estadio Único de La Plata. Lo convocó Santiago, un amigo suyo con el que trabaja desde el primer recital del exbeatle aquí.

"La presión que hay está salada", comenta en conversación telefónica con El País Schwedt.

—¿Y estos shows son diferentes a esos anteriores para vos?

—Sí. Por un tema de gustos, obviamente. Son los Rolling y me encantan. Y la exigencia es mayor porque son cuatro, es todo multiplicado. Este que pasó estuvo heavy (se ríe).

El equipo que integra Schwedt lo completan unas 30 personas, y se encarga de alimentar a todo el staff stone dentro del estadio. Son más de 100 personas, aunque el día del recital terminaron dándole de comer a un total de 700. Trabajaron casi 20 horas seguidas.

Para alimentar a tanto personal, elaboran un bufet libre. "Tiene de todo, desde salmón a milanesas, pero no tiene ciencia", asegura el chef.

En los camarines donde se alojan Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts, el asunto cambia. Piden cosas específicas, y puede que soliciten algo que en la región no hay. "Ahí te podés quemar la cabeza, y si no hay se les da opciones. Agua Fiji acá no hay", dice a modo de ejemplo.

Prueba.

El domingo, día del primer recital (los otros dos son mañana y el sábado), el único contacto de Schwedt con los Stones fue verlos pasar a camarines. Luego, le tocó preparar un risotto para Jagger, pero como lo iba a comer cuando terminaba el recital se tenía que terminar de cocinar en el recipiente en que se servía.

Y también tuvo que hacer el famoso pastel de papas que tradicionalmente comparten Keith Richards y Ron Wood.

"La receta del pastel de papas la mandan ellos, se ve que es una cábala", comenta Schwedt. Y ese es uno de los pocos preparados que no son previamente probados: al guitarrista le gusta ser el primero en tocar el shepherds pie.

  

"Y pasamos la prueba", agrega el uruguayo, contento. "Cuando terminaron de comer subió la jefa de camarines a agradecernos, y eso no es normal", asegura. No es normal por la locura que se vive antes y después del show, y por la forma de manejarse. Con el staff de Madonna, dice, el trato fue un poco más prepotente.

La satisfacción de Schwedt es doble, porque los Stones les encantan y pudo ver bastante del primer recital. "Para nosotros, fue esa sensación de deber cumplido: ya está, ayudamos para que estén ahí arriba. Y Argentina tiene un plus: el estadio entero saltando con "Satisfaction" fue un descontrol", dice.

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