Entrevista

Chacho Ramos: “El concepto de patria grande es el que tengo yo sobre la música”

El cantante de cumbia dará, el 13 de junio en el Teatro Metro, un show a beneficio de la Pérez Scremini

Chacho Ramos. Foto: Difusión
Chacho Ramos. Foto: Difusión

Carlos “Chacho” Ramos es una de las figuras de la cumbia del interior, y el 13 de junio se presentará en el Teatro Metro con el show Canciones bonitas para vos, a beneficio de la Fundación Pérez Scremini (entradas en Abitab). Con esa excusa, el hombre que recibió su primera guitarra un día de Reyes, que viene de grabar con Los Iracundos y de ser parte de un homenaje a Santiago Chalar, que se dice tímido y no se considera gran guitarrista aunque se da el gusto de emular a Mark Knopfler en algunos shows en vivo, charló con El País.

—El 13 de junio vas a tocar en el Teatro Metro. Y si bien sos de Casupá, vivís hace años en Montevideo, y has dicho que te considerás “gaucho del asfalto”.

—(Se ríe) Sí, porque sigo manteniendo mi forma de hablar y mi estilo de vida, como si estuviera en el interior.

—Pero laboralmente, el fuerte de tu actividad sigue estando en el interior: tus presentaciones en Montevideo son pocas.

—Esporádicas, sí. Hago muchas fiestas privadas, pero salvo la presentación en Plaza Prado o alguna otra puntual, en teatros no solemos hacer actuaciones.

—¿Te cuestionás por qué Montevideo no se abrió más a tu música, con el tiempo?

—Nunca me lo cuestioné. Pienso que los embajadores del interior que vinieron a estudiar a Montevideo en algún momento traían las canciones de su tierra, se las iban pasando a sus compañeros de clase, y las canciones iban de ahí a sus familias, y esa transmisión se fue dando naturalmente.

Con tu banda, Los Amos del Swing, das recitales en escenarios grandes que no son tan comunes para el género, y en los que queda la sensación de que ustedes son músicos más que otra cosa, y que disfrutan.

—Tal cual, así nos sentimos. Músicos antes que otra cosa.

—¿Cuando los instrumentos empiezan a armar conversaciones, a jugar en el vivo, qué tan librado al azar está eso?

—Un altísimo porcentaje del show nuestro es de improvisación. Hay una base de temas que vamos a tocar, cierto orden, pero nos podemos salir de eso en cualquier momento. La improvisación es una caracterísitca a la hora de cantar, de frasear, y en lo musical también. Me gusta que cada músico extraiga de sí lo mejor, y lo manifieste, porque uno a través del arte intercambia sentimientos.

¿Cuál es tu historia con Dire Straits y Mark Knopfler?

—Toda la música que sea buena, no importa el género, tiene su influencia en mí. Dire Straits marcó una época de la música, como los salseros, la nueva trova cubana, la música colombiana ni que hablar, y los anglosajones también. La música de raíz de cada país y cómo la ejecutan sus propios dueños, es extraordinaria.

—Pero hay algo más. Tu banda toma el nombre de “Sultans of Swing”, el sonido de tu guitarra viene directamente del de Knopfler...

—(Se ríe) Sí, no sólo por tener la misma marca de guitarra. En un momento tocaba mucho ese tipo de música, y dentro de lo que se pueda, salvando las distancias, trato de aplicarlo en lo que hacemos.

—¿Y a la música tropical la quisiste siempre, o te amigaste a regañadientes?

—No, yo amo el género que toco. El concepto de Simón Bolívar, de la patria grande, una América Latina unida sin fronteras, es el que tengo yo sobre la música: el mundo sin encasillarse en un estilo, poniéndole el alma.

—¿Pero eso viene de dónde: de una casa que funcionaba así, de un entorno?

—De un tema vocacional, primero, y después de mi mamá que es profesora de música, de mi abuelo que también tocaba, de haber empezado a estudiar de muy chico, y de que en mi casa la música era el pan de cada día.

—¿Por qué creés que sos Chacho Ramos, para la gente?

—(Se ríe) Creo que no hay que sobredimensionar, que es una relación muy sencilla de ida y vuelta, que se ha dado sin planificar. Ha sido de a poquito, con mucho sacrificio, con años en el anonimato, viajando al interior en los ómnibus de línea a grabar, pagar cifras astronómicas en los estudios y después no meter un tema, y ahorrar y volver... Todo ha sido con sacrificio, con mesura y con mucha dedicación.

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