MÚSICA

Celebrar en familia y ahuyentar la maldición

La espera se hizo larga, quizás demasiado. El show inició a las 21:00, como estaba pactado, con una prolija presentación de Don Nadie, banda que ofició de telonera en el Teatro de Verano. Pero desde que dejó el escenario hasta que Once Tiros hizo su entrada pasó media hora en la que el público, entre tedioso e impaciente, extrañado ante el jazz de Ella Fiztgerald que se repetía como banda sonora, empezó a corear el estribillo de "Maldición", buscando que los cumpleañeros aparecieran.

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Once Tiros celebró el lanzamiento de "Quince años", ante miles en el Teatro de Verano. Foto: A.Martínez.

"Batalla sin luz", de su último disco Imán (2011), fue la encargada de romper con el hastío y de darle rienda suelta a dos horas de festejo. Porque a pesar de que los alcanzó en 2013, los 15 años de Once Tiros se celebraron el viernes basados en la excusa de la pronta salida al mercado de un DVD y CD en vivo, y nadie quiso faltar. Miles de personas prácticamente colmaron las localidades habilitadas y bailaron sin parar, como en el escenario lo hizo Pablo Silvera.

"Qué lindo es tener a la familia reunida", fueron las primeras palabras que dijo el cantante y que sirvieron para traducir lo que pasaba debajo del escenario. Una multitud de personas —adolescentes, jóvenes que revivieron las épocas de efervesencia masiva del rock nacional y adultos— se fundió en comunión para acompañar la celebración y conmemorar el crecimiento de una banda de amigos originaria de Punta Carretas.

La ambiciosa propuesta de Once Tiros en un escenario mayor de Montevideo incluyó luces multicolores y dos pantallas gigantes (una desplegada al fondo y otra en la base de la tarima de la batería) en las que se proyectaron imágenes del DVD, otras tomadas esa misma noche y visuales que respaldaron muy bien a los pocos adelantos que realizaron del nuevo disco, o "trailers", como los llamó Silvera. Además, erguieron una pasarela que les permitió tener un contacto directo con sus fanáticos (y no faltó el que venció a la seguridad y se trepó a corear unos versos junto al vocalista). No hubo fallas en el montaje y el sonido, sin viento que lo afectara, fue impecable.

Las canciones nuevas, fieles al sonido Once Tiros, fueron bien recibidas por el público que se deleitó con un repertorio que recorrió los cuatro discos y que reservó los clásicos para el final. Porque el show estuvo dividido en dos partes: una opulenta, en la que desfilaron los invitados, y otra simple pero cálida, en la que se entonaron a coro los temas más conocidos.

En la primera pasaron Reytoro haciendo "Kamikaze", Francis Andreu (hermana del guitarrista) con "Look cool", Fede Lima en "Nos dijimos todo", los rappers de AFC con "Televicio", Tabaré Rivero haciendo "Alarma" y por último Gabriel Soria, cantante de Crepar, quien enloqueció a los presentes con su interpretación de "Mal de karma" y dejó las notas más agudas sonando como un eco constante en la noche montevideana. Aunque todos ellos hicieron un aporte a la fiesta sus apariciones fueron demasiado breves, sobre todo la de Rivero, cuyo paso fue un torbellino al que Once Tiros le podría haber sacado mucho más provecho.

Las intervenciones de seis cantantes fueron un respaldo para Silvera, cuya capacidad vocal se vio afectada por el esfuerzo físico que hizo en escena. Ante esa situación quien se lució fue el guitarrista Bruno Andreu, responsable de haber disminuido el protagonismo de los vientos en una banda que originalmente se inspiró en la tendencia iniciada por La Vela Puerca de mezclar saxos y trombones, dándole preponderancia a guitarras seducidas por el metal y alejadas de las melodías ska y reggae. Además de ser un virtuoso con el instrumento, se lució, con un buen registro, como segundo vocalista.

En la segunda mitad del show aparecieron las canciones más críticas y célebres de Once Tiros. "El globo", recordada como una de las primeras que empezó a sonar "tímidamente" en las radios hace 15 años; la clásica "Maldición", entonada a todo pulmón por el público y "La canao" conformaron el momento cumbre de una noche que se reservó para el final un bis con "Lo más valioso" y "Aventuras y proezas", con la que Once Tiros cerró un recital sin fallas, parejo y potente, que dejó más que complacido a los miles que se fueron sonrientes del Teatro de Verano.

Lugar: Teatro de Verano "Ramón Collazo". Fecha: 24 de abril. Músicos: Pablo Silvera (voz); Bruno Andreu, Santiago Bolognini y Leonardo Coppola (guitarras); Martín Maristán (batería), Juan Manuel Lerena (bajo); Álvaro Piñeyro (teclados); Enzo Spadoni y Paulo Zuluaga (vientos). Invitados: Reytoro, Fede Lima, Francis Andreu, Tabaré Rivero, Gabriel Soria, AFC. Apertura: Don Nadie.

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