carnaval 2018

Cayó la Cabra y Saltimbanquis se sumaron a la mesa chica de la definición

La primera brilló con su texto, mientras que la otra descolló con su coro. De la combinación de puntajes en esos rubros puede definirse el primer premio de la categoría.

Cayó la Cabra
Cayó la Cabra en el desfile inaugural de 2018. Foto: Marcelo Bonjour

Las murgas Cayó la Cabra y Saltimbanquis disputaron el último clásico murguero de altísimo nivel de la temporada, ratificando que son candidatas en la máxima categoría del carnaval.

Las dos tienen chance de alcanzar la corona, aunque por caminos opuestos: mientras que Cayó la Cabra dispone de su mayor fortaleza en los textos, interpretación y escena, Saltimbanquis suma voluntades por los igualmente importantes rubros de voces y vestuario.

Ambas murgas pueden desequilibrar la tabla a su favor, siempre y cuando el jurado no marque una determinante diferencia en contra en las áreas donde la que se hace más fuerte es la rival.

Cayó la Cabra es una propuesta más original y de libretos absolutamente contundentes, de los mejores del Carnaval 2018.

Su coro cumple de muy buen modo, con bella sonoridad, aunque no al nivel de Saltimbanquis.

Esta última, por el contrario, tiene disparidad en el libreto, a pesar de contar con momentos muy fuertes en el humor -como el momento acerca del cupletero de antes, a cargo de Claudio Rojo.

No obstante, es especialmente sólida con su coro, música y solistas, donde se espera que haga la diferencia de puntajes.

Las Cabras, al mando de Lucas Pintos, ofrecen al paladar carnavalero dos cuplés que bien podrían integrar una terna de mejores: el de los amigos, fuertemente humorístico aunque con un remate reflexivo, así como el de la Guía de Educación Sexual, desbordante de humor y cuartetas desopilantes.
Ambas murgas tienen dos figuras notables: Claudio Rojo, en Saltimbanqus, y Maximiliano Tuala en la rival, a quienes el espectáculo otorga momentos puntuales para el lucimiento.

En el caso de Las Cabras, la representación tiene un carácter más colectivo, a diferencia de Saltimbanquis, en cuya estética está presente una fuerte reivindicación del estilo de antaño, marcadamente individual.

A nivel de actuaciones; Saltimbanquis fue creciendo según avanzaron las ruedas, alcanzando la excelencia en su último pasaje por el Collazo.

Luego de un principio con algunas dudas, el grupo realizó un importante ajuste para la segunda, disparando ayer definitivamente la cotización al alza, con una actuación vibrante.

Cayó la Cabra, por su parte, tuvo su mejor función en la segunda rueda, que se complementó ahora con una función “más técnica”, tal como se suele decir en la jerga carnavalera a aquellos grupos que, posicionados en la excelencia, buscan repetir el impacto sin grandes modificaciones ni salidas del renglón.

Al momento de la definición, ambas cuentan con chances.
Las mismas serán analizadas por El País en la edición de mañana.

Parodismo

El cierre de la noche correspondió a los parodistas Momosapiens, que se reencontraron con una muy buena producción, tras una excelente primera ronda y una segunda sensiblemente por debajo.

El espectáculo tiene creatividad y muy buena construcción de sus libretos, aunque su estilo de humor va perdiendo contundencia una vez que queda liberado del efecto sorpresa.

Esa circunstancia, propia de un certamen a tres ruedas, no oculta una enorme cuota de ingenio.

El show de Momosapiens tiene tres parodias: “Casanova”, la primera, estuvo bien ejecutada, pero fue la que más sufrió el menor rebote humorístico. La segunda “El Canario Luna” fue sensiblemente mejorada, en comparación con la segunda rueda, al tiempo que “La Sociedad de los Poetas Muertos” es el punto diferencial del espectáculo, al estilo de las mejores obras del grupo que dirige Horacio Rubino.

Momosapiens esperará el fallo expectante de una alta valoración en el rubro de textos. Si logra marcar una diferencia importante de puntajes, estará en la pelea.

Si no obtiene ese margen y el jurado penaliza su segunda rueda -ambas circunstancias probables- será difícil que logre ascender al primer lugar.

Candombe

A segunda hora actuó la comparsa Tronar de Tambores, que superó lo realizado en las dos ruedas anteriores, instancias donde el espectáculo tuvo disparidad de sonido y no pudo mostrarse en su verdadera dimensión.
La propuesta se denomina “Migraciones” y es la única de su categoría que fusiona historia con ficción, a través de un planteo original, aunque no todos los cuadros tienen el mismo efecto y llegada a la platea.

La mayor fortaleza de la comparsa es su despliegue escénico, con una buena puesta en escena y un vestuario con buen gusto y delicadeza.
En la comparación con sus rivales, el grupo puede liderar el importante rubro de coreografía y bailes.

Sobresalieron solistas del nivel de Néstor Silva, Gerard Grimaud y Edelweiss Loyate, quienes combinaron una agradable línea melóica y dulce en algunos momentos, con otros más acelerados.

No obstante, el coro tuvo imprecisiones al inicio, aunuqe fue corrigiendo a medida que avanzó el argumento.

La comparsa de Julio “Kanela” Sosa no es la favorita para este año, aunque mantuvo un buen nivel global.

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