Cantacuentos

Cantarle a las palabras que han llegado con el viento

Nancy Guguich charló con El País sobre los 20 años de la banda para niños

Nancy Guguich. Foto: Marcelo Bonjour
Nancy Guguich. Foto: Marcelo Bonjour

"Al botón de la botonera, chim pum fuera”, cantaban los niños en los 80, esos niños hoy son adultos y Canciones para no dormir la siesta, una banda emblema para grandes y chicos de aquel entonces, ya no existe. Pero dejó su legado en la voz de Nancy Guguich y los vestidos de colores que usa desde entonces para subir al escenario. En 1998, ocho años después de que se desintegrara Canciones para no dormir la siesta, surgió Cantacuentos y en estas vacaciones celebran las dos décadas (ver recuadro), una prueba de la fuerza que heredó.

Asimismo, explica Guguich en entrevista con El País, los 20 años son de Cantacuentos, y aunque en vacaciones siempre vuelven sobre hits como “Chim, pum, fuera” o “El País de las Maravillas”, para este festejo decidieron hacerse del repertorio propio. 

—¿Cómo están viviendo el festejo? 20 años no son poco.

—Estamos muy contentos porque volvemos a la Zitarrosa, donde comenzamos. También estamos contentos recorriendo todo un trabajo de un tiempo, que en mi caso es más largo todavía porque viene de toda la experiencia tan hermosa que fue Canciones. Además, en estos días también saldrá un cancionero con 33 de las tantísimas composiciones de este tiempo. Tenemos más de 100, pero elegimos las suficientes para tener un formato práctico, lindo y que sea representativo.

Canciones Para No Dormir la Siesta
"El País de las Maravillas" por Canciones para no dormir la siesta

—¿Hay canciones nuevas en el show?

—Hay temas nuevos que le dan otra mirada al espectáculo. En mi caso amo mucho la historia del viento en la vida de los hombres, creo realmente que él es el que empuja las historias y nos ayuda con las palabras. Entonces está “Para llamar al viento”, que compuse con mi amigo y colega Martín Souza (director de La Trasnochada), y celebramos estos 20 años agradeciéndole al viento todo lo que nos fue dando.

—A la hora de escribir, ¿qué importa más?

—Es importante pensar las canciones que seguimos haciendo. Pero el verdadero sentido de la canción es cuando se suelta de ti y la cantan otros, la tocan otros y hasta la transforman otros, y en parte también es ese el sentido del cancionero, para que tomen lo que hemos hecho, porque eso es lo que hace la cadena infinita de la continuidad del trabajo artístico. Nos pasa a nosotros, que recogemos lo que se cuenta desde otros tiempos y lo seguimos cantando y lo transformamos a medida que la creatividad nos permite.

—Cantarle a los niños de hoy, ¿es igual que cantarle a los de hace 20 años?

—Para el mundo los niños son más clientes que personas, entonces en otro momento quizá era más puro. Igual siempre buscamos momentos calmos de escuchar un cuento, y el niño no solo lo escucha, sino que lo disfruta y mucho. Pienso que hay un acelere en todo, pero hay que apostar a seguir dando lo que uno cree que es auténtico y valioso.

—¿Hay temáticas que entusiasman más?

—Sin falsa modestia, nuestras canciones siempre han sido muy queridas por los niños. Creo que tiene que ver con que partimos de la idea de que haya rigor en lo que hacemos, que sea buena música, que se toque bien, que se cante bien.

—¿Es la clave para la permanencia?

—Es importante la permanencia de lo que uno elige para seguir haciendo. En lo personal, me emociona haber podido elegir algo que tanto amo que es contar y cantar a niños. Lo heredé de mi abuelo Pablo, una presencia muy importante en mi vida y contaba mucho, entonces yo ahora cuento como el abuelo Pablo.

—¿La música también viene de tu casa?

—Soy la primera uruguaya de una familia de croatas que viene de un pueblito muy musical. Pero también está mi largo tiempo de trabajo y vida con Horacio Buscaglia, un enamorado de la música. Estamos inmersos. Martín y Paolo podían haber hecho otra cosa, pero son músicos los dos.

—Debe ser un orgullo para una madre música.

—Para mí es muy emocionante porque lo eligieron ellos. Agregale ahora que mi nieto Camilo, que es muy joven, también se integra. Son muchas emociones para poner en el escenario.

El espectáculo

Alegría que se esconde en un repertorio

Si hay algo que rodea este festejo, es la alegría que tienen por el cumpleaños, tanto que Guguich repite la palabra “contentos” con cada frase. Con ese espíritu están en la Sala Zitarrosa sumándose a la cartelera extensa que proponen siempre las vacaciones de invierno.

El show de Cantacuentos empezó el domingo pasado e irá hasta el próximo, desde hoy al sábado hay funciones dobles, a las 15.00 y a las 17.00. Además, para los que se fueron de vacaciones la primera semana, podrán verlo del 12 al 14, también en la Zitarrosa, a las 15.00. Las entradas, por Tickantel, van de 300 a 360 pesos.

Para Guguich, un plus muy valioso es que Martín Buscaglia estará en el escenario, después de pasar 10 años solo en la parte creativa y en la producción de los discos. Además, contó que a la celebración también está invitado, “que es otro plus”, su nieto mayor, Camilo Buscaglia. Además estarán los “cantacuentiños, que son los niños de los músicos de hoy que de alguna manera comparten algo en este proyecto que tanto queremos”.

“Hoy hay alegría por este espectáculo, por los temas nuevos y por lo que vendrá”, dice Guguich y cuenta que aunque no le gusta imponer nada, en su utopía apuesta y cree que es posible la alegría en el ser humano.

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