MÚSICA

El cantar de una mujer que va hasta sus raíces

La española Carmen París toca mañana en la Sala Zitarrosa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jota: el estilo musical que define el perfil de Carmen París. Foto: Difusión.

Carmen París habla "en uruguayo" con una naturalidad admirable, y pasa por una local más. Sin embargo, es de esas españolas de pura cepa: en su forma de hablar, en sus movimientos, y por supuesto en la música que la trae a Uruguay de regreso se le nota su identidad.

Mañana, la cantante aragonesa se presentará en la Sala Zitarrosa junto a la Banda Sinfónica de Montevideo, para dar un concierto basado en su último disco, Ejazz con Jota. El recital es a las 20:30 y las entradas cuestan 200 pesos en Tickantel y boleterías de la sala.

Si puede hacerse pasar por uruguaya es porque tiene una relación larguísima con esta tierra, que empezó hace décadas. Mariana Ingold y Osvaldo Fattoruso se fueron de gira a Zaragoza, y en esa recorrida París se encontró con el pianista Héctor "Coco" Fernández. Se enamoró, se casaron y aunque se separaron, siguieron trabajando juntos por años, hasta su fallecimiento en 2014.

"Este es mi segundo país", asegura París a El País, y lo dice con propiedad. Vino por primera vez hace 23 años, hace una década tocó en Teatro El Galpón en el marco del Festival Cumbre de las Américas, y ahora aprovechó para quedarse una semana que le sirvió para ensayar con la Banda Sinfónica, pero también para reencontrarse con varios de sus amigos (por ejemplo, pudo ir a ver a Leo Maslíah en concierto) y con un lugar bien familiar.

"Es que mis influencias musicales, aparte de las mediterráneas, son las del Cono Sur y las de Cuba", sigue. En alguna entrevista, la cantante definió a Uruguay y a Cuba como "paraísos musicales", y esa idea es la que sostiene con fuerza.

Sin embargo, el estilo musical que la define y que trata de llevar por el mundo es la jota: un género tan tradicional y popular como el flamenco; "un canto de campo" que además es el único común a las comunidades españolas, y que sin embargo en el mundo parece haber perdido un espacio. París trata de que eso cambie, tomando el ritmo y mezclándolo con los que se le plazcan. "Mi campaña es decirle al mundo: Spain is not only flamenco" (es decir, España no es sólo flamenco), bromea en inglés.

"En esta revolución de empezar a fusionar las jotas con otras músicas, si bien ahora empieza a haber más gente, yo fui un poco el ariete", cuenta de este desafío que ha atravesado su carrera. Carrera que empezó de pequeña en Zaragoza, pero que hoy la encuentra radicada desde hace años en Madrid y con cuatro discos editados. Los tres primeros (Pa mi genio, Jotera lo serás tú e InCubando) los lanzó con Warner, y el último de manera independiente.

Antes de las grabaciones fue al conservatorio hasta que la echaron por heterodoxa, cantó en orquestas a partir de los 17 años, se metió con la zarzuela y el jazz, compuso música para otros artistas y para obras de teatro. Con 30 años y recién separada, fue que decidió mudarse a Madrid y embarcarse en este proyecto solista.

Su último álbum es Ejazz con Jota, grabado en los Estudios Blue Jay de Estados Unidos junto a la Concert Jazz Orchestra de Greg Hopkins, y el repertorio justamente fusiona a la jota con las melodías de jazz. Es el que presentará en esencia mañana en la Zitarrosa, y que luego llevará a Buenos Aires (en versiones sólo al piano), donde tocará por primera vez.

"Lo que he alcanzado en España es más reconocimiento y prestigio que fama y dinero. Y ser profeta en mi tierra: lo más difícil de conseguir lo he conseguido", dice entre risas París. "Lo que pasa es que ahora sigo luchando porque soy una artista independiente, y no es nada fácil con la crisis".

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