CACHO CASTAÑA

"Cantar no me cansa, al contrario, me cura"

El viernes 6 de enero a las 22:00 Enjoy Punta del Este (o sea el Conrad), recibe a Cacho Castaña, una de las figuras más carismáticas de la música popular argentina. Y lo hará con Tango y chamuyo, un show que ha presentado en el Maipo porteño, y que fue para él un reencuentro con su público, luego de duros problemas de salud.

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Cacho Castaña. Foto: Difusión

En este recorrido por el tango, la balada y otros géneros populares, el creador de "Garganta con arena" y "Café La Humedad" promete salirse como siempre del libreto, para brindar un show próximo al espectador. Y de hecho, según contó a El País, cada vez que hizo este Tango y chamuyo, el resultado tuvo una forma singular, irrepetible.

Las entradas para el show están en venta en Red UTS, con precios desde 66 a 209 dólares.

—¿Cómo estás de salud, te cansa el escenario?

—Muy bien, gracias a Dios. Hace casi un añito que estoy estupendo, me siento bárbaro. Hago buena letra, hago gimnasia, kinesiología todos los días, salgo a caminar, hago cinta, bicicleta. Tomo agua mineral, como pescado. Estoy hecho un bebé. El escenario, cantar, no me cansa para nada, al contrario, me cura. Tiene una magia tremenda. Lo difícil siempre es del camarín al escenario. Esos 15 o 20 metros siempre son la adrenalina más fuerte, y a la vez el momento más lindo que hay. Es el que más se disfruta, al menos el que más disfruto yo.

La gente capaz que te identifica más con el tango y vos recorriste muchos géneros. ¿Eso es así?

—Es verdad. Lo que pasa es que a medida que vas creciendo en la vida, te vas enraizando en lo tuyo. Y realmente lo mío no es solamente el tango, siempre fue la variedad de música. Puedo hacer música bailantera, baladas, tango, es una mezcla que es reflejo de lo que soy yo. Yo soy geminiano y todos los días me levanto con un ánimo distinto. Y pienso que lo mismo me ocurre cuando me manifiesto escribiendo temas, o

cantando canciones en un escenario. Siempre son distintos unos de otros. Si hago un show de tango no va a ser solamente de eso. Va a tener baladas y música popular. Y al revés, si hago un show de música popular, va a tener tangos. Es una mezcla total que tengo, y eso me divierte mucho.

—"Garganta con arena" fue un regalo que le hiciste a Roberto Goyeneche, y terminó siendo como un regalo a ti mismo, de lo mejor de tu carrera.

—Esa canción es muy mágica. A mí a veces en los camarines me traen chicos de cinco o seis años, a cantarme "Garganta con arena". Cosa que me vuela la cabeza, porque yo nunca lo compuse para los pibes. Es un tema para los muchachos grandes, y de repente lo agarraron los chicos. Es medio mágico. Pero todo esto es mágico. Cantar es mágico, escribir canciones es mágico. Nada en la vida tiene un orden de llegada.

—En ese tango decís que a la gente no le importa el dolor del artista. ¿Eso es una mera frase literaria o es algo que tú realmente creés?

—A la gente no le interesa tanto el dolor del artista. El artista es el domingo del pueblo. De ahí en más tenés que saber que sos el comentario de una sobremesa.

—El gato ese que aparece jugando con los cordones de los zapatos en "Café La Humedad", ¿existió o nació de tu imaginación?

—Existió, existió, existió. Era un gato de esos bien berretongos, color gris, negro y amarillo todo mezcladito. Y era un gato que lo teníamos ahí, todo el día en el café. Ese lugar era tremendo. Había criminales, médicos, todo tipo de profesionales, bohemios, sabios. Había de todo. Yo creo que había más olor a pis de gato que a humedad. Además, el baño no tenía puerta, o sea que todo el mundo se venía orinando desde un metro antes de entrar. Te imaginarás lo que era ese café.

—¿Qué diferencia sentís que hay entre los antiguos compositores de tango y lo que componés vos?

—Los poetas antes se nutrían de otras cosas. Antes se le moría la mina de tuberculosis. Por eso el tango era tan llorón antes. Y hoy en día nos nutrimos de otras cosas. Cada cosa se va aggiornando según la época.

—¿Vos sos el último gran autor de tangos? ¿Quién te parece que va a recoger tu legado?

—No, espero que no. Que haya otros, para que no muera el tango. Y sobre el legado, todavía no tengo idea, porque pienso seguir yo.

—¿Hay una parte de tu obra que la gente no conoce, como que se centran en unos temas y dejan de lado muchos otros?

—Sí, hay muchos temas que la gente no conoce, que han quedado dormidos en los long play de antes. Porque antes metías un éxito y los otros diez que quedaban en el disco se morían. Y quedaron muchos temas en los discos que la gente no conoce, que me gustaron, me gustan, y me gustaría poder hacer populares. Pero hoy en día es muy difícil hacer popular un éxito. La mayoría de las compañías discográficas cerraron. Se hace muy difícil meter un éxito en el ambiente. Los chicos nuevos no saben para qué lado agarrar. Está muy difícil la época, está muy difícil.

—De Vida de Artista, tu autobiografía, ¿qué quedó afuera?

—Muchas historietas que son incontables. Pero lo que más me identifica en el libro son todas las fotos, mis viejos, mi familia. Las fotos documentan mucho lo que ocurrió en mi vida. Como la foto con Facundo Cabral, un hermano del alma que decía: "me voy a hacer la siesta Cacho, me voy a ensayar la muerte y vuelvo".

—¿Qué aspecto conoce menos de vos la gente ?

—Siempre fui muy auténtico, no creo que haya cosas que la gente no conozca. Siempre me llevé muy bien con la prensa, me divierte la prensa amarilla. Nunca me enojé cuando hablaron de algún chimento. Al contrario, me divierte mucho. La gente me conoce bien, y el periodismo también, sabe de qué se trata mi vida.

—¿El piano es el instrumento más próximo a vos?

—No, la guitarra. Es más íntima, más cálida, te ayuda más a componer. El piano también, lo toco por ósmosis. Pero la guitarra es más piola. Igual no toco todos los días. Hay tardes que sí, días que no, soy bastante inestable con eso. Un día me levanto con ganas de tocar tango, otro día folclore. No estoy bien de la cabeza.

—¿Sos un tipo de galán en vías de extinción?

—No, soy un galán sin extinción. Todo el mundo trata de seducir, desde joven hasta que se muere. La seducción está constantemente a flor de piel.

—¿Tu imagen seduce tanto como tu música?

—Sí, es posible, es verdad. De acuerdo a la música y cómo corrieron esos tiempos, corrí yo. Y con mi crecimiento, fue creciendo mi música.

—¿Cuál fue el peor momento artístico de tu carrera?

—Cuando era muy jovencito, con 16 o 17 años, cuando andaba por los boliches con mi guitarra tratando de cantar. Y me decían: "vení la semana que viene". O te decían que el sábado ibas a cantar y al final no cantabas. Mi época de los comienzos fue bastante dura. Pero bueno, sirvió. Todo te alimenta.

—¿Las mujeres son difíciles de tratar?

—La mujer, gracias a Dios, es difícil. Porque así nos entretienen más. Son un mal necesario.

—¿Creés que se puede ser feliz sin pareja?

—Es difícil. Hay gente que lo ha logrado. Yo no lo he logrado. Yo cuando estuve solo, en soledad no la pasaba muy bien. No creo que la soledad sea buena consejera. Se te dispara la mente para cualquier lado. Empezás a pensar pavadas. Creo que el hombre nació para estar en pareja, y la mujer también.

—¿Para conquistar una mujer hay recetas, o para cada una es diferente?

—Hay cosas que no fallan nunca. Por ejemplo hacerte el desprotegido: eso les gusta, porque tienen alma maternal. La seducción tiene una parte de hacerte el desprotegido. La mujer cae siempre.

Con ganas de dirigir una película.

Poco le ha quedado por hacer a este notable y divertido compositor y cantor argentino, cuya carrera atravesó épocas y estilos, conservando siempre un perfil propio. "Hice todo y me salió todo. Hice teatro de revista, comedia. Yo qué sé... este año que pasó fue maravilloso. Hice mi libro, que estuvo primero en ventas. Hice cinco veces el Maipo, inauguré el Café La Humedad, me casé allí. Y terminé el año en el Teatro Colón, cantando con la sinfónica. La verdad que fue un año bastante completito. No sé qué más me queda por hacer. Si pienso en algo que tengo pendiente, es dirigir cine. Me gustaría mucho dirigir una película. Pero después, de lo demás, hice todo", reflexiona Cacho Castaña.

Vida intensa contada en 200 páginas.

Este año lanzó su libro Cacho Castaña. Vida de artista, una autobiografía editada por Planeta que ha sido muy bien recibida por el público. Hombre de vida intensa y pasiones fuertes, el artista volcó en el libro (de 210 páginas) una larga serie de anécdotas y episodios poco o nada conocidos, que hablan de su música, sus amigos, su familia y la fama, aunque tampoco eludió hablar de sus enfermedades y sus adicciones.

Y el material se ubicó entre los más vendidos del año, tanto por la fama del artista como por el interés del libro en sí. "Mis problemas más graves fueron por la droga", admite el cantante y compositor, que dada su vida intensa, tiene mucho para contar. Tanto que señaló que podría haber un segundo libro.

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