VALERIA LIMA

Una cantante que vuelve a sus orígenes

La cantante uruguaya presenta mañana “Orígenes”, su primer espectáculo solista en el Solís.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Soy cantante: ahora por elección, antes porque tenía que serlo". Foto: F. Ponzetto

Salvando las distancias y el recorrido, Valeria Lima está hoy en el mismo lugar que estaba hace 30 años: viviendo en una escuela, haciendo lo que más le gusta. Dice que este año cumple tres décadas en la música porque canta desde su más temprana infancia, incluso desde antes de poder recordarlo.

Para el público la historia de Valeria Lima, mujer alta y de voz potente, empezó en 2002, cuando se consagró en aquel reality show de talentos uruguayos llamado Casting, que condujo Andrés Tulipano y emitió La Tele. Pero hacía varios años que venía desarrollándose lejos de las cámaras: ya había participado en concursos y festivales dentro y fuera del país, y se había armado un circuito capitalino para mostrar su voz.

"Me dicen que con tres o cuatro años yo ya andaba ahí, haciendo de las mías", cuenta en charla con El País y sonríe.

Por esa época, Lima y su familia vivían en la escuela rural donde su padre, además músico, daba clases. La historia de esta cantante que mañana dará por primera vez un show como solista en el Teatro Solís, está directamente emparentada con el legado de su progenitor.

"Mi papá era músico y yo no tuve opción. Soy cantante: ahora por elección, antes porque tenía que serlo, era la que afinaba en la familia", dice. Fue con él que actuó por primera vez, esa primera vez que cuenta como punto de partida de su carrera artística.

Lima tenía seis años y acompañó a su padre a cantar en un concierto en el ya extinto Hotel Brisas del Plata de Colonia Valdense. "Me acuerdo de estar en la parada interdepartamental esperando el ómnibus bajo agua, de vestido y medias hasta la rodilla, con un miedo terrible porque esa noche nos quedábamos a dormir en el hotel. Era la primera vez que me quedaba en un hotel: me llevé el jabón, que lo tengo hasta el día de hoy", recuerda.

Esa vez, por esa actuación, la cantante ganó 20 pesos.

—¿Recordás qué cantaste?

—(Se ríe). No, pero recorría el repertorio que amaba mi padre, cantaba desde Los Iracundos a Alberto Cortés, pasando por Los Chalchaleros. Me enseñó a amar a Sandro, ¿qué voy a hacer? Cantaba cosas de grande y era un piojo chiquitito, que no tenía ni idea. De hecho cantaba un tango, "Qué tango hay que cantar" de Cacho Castaña y Ruben Juárez. En mi casa no se escuchaba, y ese fue el primer tango de mi vida.

Esos compositores o intérpretes que nombra Lima son todos hombres; mañana, en el show que presentará en el Solís, recorrerá sólo canciones vinculadas a las mujeres. Orígenes, un homenaje a la mujer (ver recuadro) es un recorrido por el repertorio de las artistas y autoras más destacadas de la música latinoamericana.

Orígenes es un espectáculo "parido en familia", asegura. Surgió en esa misma casa donde funciona la Escuela de Artes Valeria Lima (otra vez está la herencia de su padre), que desde hace tres años es su actividad principal y que nuclea hoy a un centenar de alumnos. Y surgió junto a su marido Franco Polimeni, que es director musical de este show y arreglador de todos los temas. "Es un ida y vuelta de entrecasa", señala.

El show tomó forma el año pasado, impulsado por una necesidad casi vital de la cantante. "Surgió cuando mis estructuras como mujer se sacudieron con la maternidad, porque si bien siempre he cantado repertorios de mujeres que me han conmovido, pasaron cosas que me hicieron verme y también ver a la mujer de otra manera, entender la fortaleza de mujeres que han parido hijos y canciones enormes", cuenta.

Hasta el nacimiento de su hija Isabela, Lima reconoce que le molestaba que le dijeran: "hasta que no tengas un hijo no vas a entender nada". "Y hoy estoy del otro lado", admite claramente.

"Te cambia absolutamente todo y a la hora de interpretar, como las emociones están movidas, cada letra te pone en un lugar diferente. La vida, con la mirada de un hijo, se hace agotadora, llena de ojeras y desvelos, pero cada situación se hace absolutamente llevadera cuando mirás los ojos de tu hija. Hoy me desconozco; los límites que creía que eran míos los pasé hace rato", dice.

Impulso.

Es probable que Orígenes, por cómo viene avanzando, termine desembocando en un disco homenaje a la mujer. Pero Lima prefiere ir paso a paso, porque sabe que el camino de la autogestión se hace lento. "Pero no conozco otra opción", comenta.

Esa forma de trabajar que le permite involucrarse en distintas facetas de su proyecto, dice, es la misma de sus otras colegas tangueras uruguayas. Y si no fuera por ese afán de hacerse ver (en el mejor sentido), esta cantante piensa que el tango estaría casi inactivo en Uruguay.

"Si me preguntás qué pasa puntualmente con el tango en este país, no pasa nada. Me cuesta responder que el tango está pasando por un momento bárbaro. ¿Somos un montón de mujeres cantando? Sí. Pero lo que pasa es por lo que empujamos; el tango existe cuando nosotros estamos haciendo cosas", afirma.

En ese sentido, Lima critica la falta de espacios para tocar y de medios para difundir el tango y la música popular. "Acá no podemos vivir del tango como lo hacen nuestros colegas argentinos, que deciden instalarse en una casa de tango y están ahí de lunes a lunes haciendo un producto para turistas, porque se lo entiende como tal y se lo vende", dice. "Si se ve es porque los artistas estamos moviéndonos a fuerza de pasión".

De cualquier manera, hoy Lima no es solamente una cantante de tangos; en el Solís lo demostrará recorriendo una variada gama de estilos, porque le gustan los desafíos y disfruta de ponerse a prueba a sí misma.

"No sé si lo que hago es bueno, malo o mediano. Estoy muy orgullosa del camino recorrido y de la forma de hacer ese camino, y es lo que trato de transmitir", expresa.

Un show dedicado a las figuras femeninas

Orígenes, un homenaje a la mujer se llama el show que Valeria Lima presentará mañana a las 21:00, en la sala mayor del Teatro Solís. Lima recorrerá canciones vinculadas a mujeres latinoamericanas, entre las que destacan Eladia Blázquez, Mercedes Sosa, Amalia de La Vega, Lágrima Ríos, Chabuca Granda, Violeta Parra y Laura Canoura. Habrá un momento dedicado a Tita Merello.

Los arreglos y la dirección musical son del pianista Franco Polimeni, y la acompañará una banda compuesta por Miguel Trillo en bandoneón, Matías Craciun y Franco Locardi en violines, Bruno González en viola, Adrián Borgarelli en cello, Jorge Pi en contrabajo, y Pablo Leites y Enrique Guzmán en percusión. Estarán los bailarines Liliana Merlino y Rodrigo Fleitas.

Las entradas están en venta en Tickantel y boleterías de la sala, y van de 300 a 700 pesos.

REFERENTES Y PROTAGONISTAS.

Las mujeres elegidas y un mensaje que va implícito.

"Eladia Blázquez es una de mis grandes referentes, una mujer que en sus orígenes no hacía tango y es una de las compositoras más prolíficas que hemos tenido", dice Lima de una de las artistas a las que apelará mañana en el Solís.

Otra es Mercedes Sosa, a la que recurre como intérprete, pues popularizó canciones que no son de su autoría.

"Algunas de las canciones que hago existían en mi repertorio, y otras han sido parte de estudio, de sentarme a escuchar y leer. Hice un trabajo muy especial sobre Tita Merello porque tiene una parte muy especial en el espectáculo", adelanta Lima.

Y también se detiene en Amalia de la Vega, una figura fundamental de la música uruguaya que es de culto para músicos y artistas que no se volvió popular, para contar una anécdota emotiva.

"En el Carrasco Lawn Tenis estábamos haciendo una versión reducida de este espectáculo y apareció Sylvia Puentes de Oyenard, con un disco y un libro para agradecerme que estuviera reviviendo a su amiga", dice sobre de la Vega. "Es una cantante uruguaya brutal, que la llegaron a mencionar como la Zitarrosa con polleras y hoy no existe. No se la escucha, no se la enseña", lamenta Lima.

Enmarcado en un mes de constantes actividades para festejar a la mujer, Lima no pretende hacer una proclama feminista con este show.

Para ella lo mejor es ir a la acción, tratar de impactar con hechos y procurarse los espacios que viene ganándose desde que empezó a cantar, como seguir procurando esos espacios que las mujeres han conquistado con el tiempo.

"Me han preguntado muchas veces si por hacer tango me he sentido discriminada como mujer: no me ha pasado, y si alguna vez lo he sentido me he hecho la distraída y he seguido para adelante. Esa es mi impronta, no me sale pararme a hacer un discurso sobre el tema. Quiero que el discurso esté implícito en lo que mostramos", afirma la cantante.

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