MÚSICA

Canciones rústicas que se ponen a prueba del tiempo

Los Prolijos tienen nuevo disco y lo presentan mañana en El Galpón.

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Los Prolijos hicieron una producción de fotos para Rústico en la que son luchadores. Foto: Difusión

En un antebrazo, Nicolás Román tiene tatuadas cinco franjas negras que representan cinco cosas de las que no puede olvidarse. Lo diseñó él y, aunque reconoce que no es nada demasiado elaborado, no le importa porque tiene que ver con su esencia: en su vida, prácticamente todo se hace de manera rústica.

¿Qué nombre le iba a poner a un disco de canciones suyas, entonces? Rústico, claro. Así se llama el nuevo álbum de Los Prolijos, que fue editado hace 10 días y mañana a las 21:00 será presentado oficialmente en el Teatro El Galpón, a modo de cierre del ciclo de conciertos Invasión espectacular.

Román no sólo firma las letras de este disco sino que además les pone la voz, volviendo así a ocupar un lugar que naturalmente ha sido suyo desde que arrancó en esto de la música. Hasta ahora, con Los Prolijos venía siendo bajista y segunda voz porque la primera era la de Federico Graña, responsable de los temas de Feria y también de Ansiedad.

Pero como esta no es una banda típica sino más bien un colectivo donde cualquiera puede hacer lo que quiera, básicamente, los roles pueden ir rotando. Además, Graña siempre ha dicho que él canta por caradura y que la verdadera voz de ese grupo es su compañero.

"Las canciones de este disco tienen un tiempo, las compuse hace más de dos años y las estuve estacionando en barrica de roble, digamos", cuenta Román en conversación con El País. "Con Los Prolijos estuvimos trabajando en otras cosas y ahora les tocó su momento".

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Cuando llegó ese momento, cada integrante de la banda fue volcando sus ideas sobre las maquetas que Román había hecho, y Graña terminó de "ordenar el gallinero": se encargó de llevar un repertorio demasiado amplio hacia un lugar que de alguna manera agrupara todo.

Y ese lugar fue nada menos que el lugar de Los Prolijos. "Esto tiene un samba brasileño y una zamba. Si lo pensás no es la misma banda: ¿qué onda, hay un bolero y después una cosa gospel? Entonces nos creímos que podíamos hacerlo con nosotros como hilo conductor".

Más allá de la ecléctica impronta musical que caracteriza a la banda, el sello de Román se nota un repertorio letrístico abordado de manera más seria, que va desde canciones de amor hasta algunas bastante críticas como "Que pase algo".

"Nosotros no sabíamos cómo hacer para que la cancha se abriera y veíamos que siempre tocaban los mismos en todos lados", cuenta explicando esa letra que data de antes de Feria. Después las cosas cambiaron para la banda, que ahora tiene bastante más actividad.

"El disco para mí ya es viejo, porque yo no estoy en ese lugar en el que estaba cuando compuse eso", dice casi al tiempo que corre a su hijo Ismael, que gatea tan rápido que dos por tres se pierde de vista y hay que ir a chequear que esté bien. Siempre está bien, pero eso no quita que se enoje cuando su padre interrumpe su carrera.

"Todo eso ya pasó, ya lo procesé, pero también me ayuda a poder cantar ciertas cosas", reconoce sobre esto tan personal que decidió mostrar y que empezará su camino mañana con su show en El Galpón.

Levantar la copa.

Siguiendo la tendencia de otras bandas (La Triple Nelson y La Vela Puerca ya tienen sus marcas de cerveza, por ejemplo), Los Prolijos decidió acompañar el lanzamiento de Rústico estrenando su propia línea de vino.

"Creo que fue Gonza (Redín) que en una charla me dijo: Negro, ¡imaginate tener un vino!, y empezamos a delirar, a tirar cualquier fruta que es algo que nos sale precioso", relata entre risas. "Nosotros decimos cualquier disparate y nos damos para adelante, y así surgen muchas cosas que después se bajan a tierra y se llevan a cabo".

Al final, ese delirio inicial se materializó de la mano de Javier Traversa, y se convirtió en un vino real que la banda estrenará también en El Galpón, acompañando las ediciones físicas e independientes de estos flamantes discos, que son rústicos pero también prolijos.

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