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Canciones escondidas de una dupla con historia

Gonzalo Gravina y Wilson Negreyra tocan hoy en Inmigrantes

Gonzalo Gravina y Wilson Negreyra
Gonzalo Gravina y Wilson Negreyra. Foto: Difusión

Wilson Negreyra y Gonzalo Gravina son, sin orden de importancia, amigos, músicos y melómanos que comparten una fascinación por los discos de vinilo. Tienen una historia juntos de más de 30 años, vinculada sobre todo a Los Terapeutas, la banda de Alberto “Mandrake” Wolf, pero que también los vio pasar por Níquel y acompañar a Eduardo Mateo, Roberto Darvin y Jaime Roos, entre otros. Y ahora son el núcleo central de Canciones escondidas, un espectáculo —que también es un colectivo “abierto a todo el que quiera participar”, dice Negreyra a El País— que hoy tiene una nueva cita, a las 22.30 en Inmigrantes (entradas en puerta).

En concreto, fue escuchando vinilos que surgió la idea de hacer un show visitando esas canciones escondidas o, como dice Negreyra, “lo que los gringos llaman B-sides o rarities”: es decir, aquellos temas que pasan desapercibidos para la masa, pero no para fanáticos.

“Es una ofrenda de nosotros dos que somos músicos de conjunto, porque no somos frontmen, mostrando nuestra impronta y hacia dónde va nuestro corazón”, explica Negreyra, y revela que hay cierta tendencia al candombe beat en el repertorio, aunque el abanico es de música popular e incluye muchas canciones inéditas de las principales figuras del cancionero local, o algunas que sólo fueron editadas en vinilo. Eso es lo que los motiva, sobre todo, a pensar en hacer un registro a futuro, en vivo, para asegurar su permanencia eterna.

El show, que de algún modo se parece a un programa de radio, incluye el relato de anécdotas e historias de los temas elegidos, rubro en el que Negreyra es elogiado por sus propios colegas. “Y Gonzalo es el director musical: mientras yo hablo, él hace”, bromea al respecto.

Con humor, el percusionista también cuenta que en los shows, como en el de hoy en Inmigrantes (donde también tocarán Luis Jorge Martínez en batería y Pablo Cesar De León en bajo), los temas son como jugadores de una selección, donde se van rotando para ganarse la visibilidad del público. “Está hecho con sinceridad, acá no hay ninguna historia de nada”, dice Negreyra, aunque reconoce un compromiso con la música popular.

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