RYAN ADAMS

Canciones de un corazón roto

Uno de los grandes cantautores estadounidenses del momento tiene nuevo disco, "Prisoner".

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Ryan Adams. Foto: Difusión

Como en una metáfora bíblica demasiado literal, el detonante del que se promociona como el álbum del divorcio de Ryan Adams fue la rotura de una costilla.

Se encontraba descansando en el autobús durante su última gira y, al tratar de levantarse de la litera, cayó al suelo y se fracturó. Conviene aclarar, en su descargo, que el consumo de estupefacientes de Adams se limita ahora a la marihuana.

"No hay que echar fuego a un cerebro que es gasolina", explica. Pero a finales de la década pasada le fue diagnosticada la enfermedad de Ménière, que le produce episodios de vértigo y pérdida de equilibrio. "Es como droga gratis, pero droga mala", explica.

El caso es que se cayó de la litera del autobús. "Me dijeron: la mala noticia es que tienes una costilla rota; la buena es que puedes estar colocado tres días. Tomé una de las pastillas que me dieron y llegué a un lugar donde no me dolía la costilla pero sentía en toda su plenitud la destrucción de mi matrimonio. Me di cuenta de que, con la edad que tenía, mi vida iba a ser un desastre".

Adams se fue a la parte de atrás del autobús. Agarró una guitarra acústica y un cuaderno y las canciones empezaron a brotar. Primero fue "Breakdown", después "Outbound train", "Prisoner" y "Broken anyway". En una pausa de la gira decidió ir a los Electric Lady Studios de Nueva York a grabar.

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Aquello acabó en 80 canciones de ruptura. Ardua labor de edición la de convertirlo en un disco de 12 cortes. "Yo soy el típico friki que se cree que tiene la gran trilogía, el Star Wars del divorcio, pero afortunadamente mi mánager me frena", explica.

En persona Ryan Adams, que nació en Jacksonville, Carolina del Norte, es exactamente como uno imagina. Un niño inadaptado que ha llegado a los 42 años sin encontrar motivos para dejar de llevar camisetas de Black Sabbath y camperas de Iron Maiden, pero cuyas canciones deben más hoy a Bruce Springsteen, por ejemplo, que a aquellos Hüsker Dü cuyas cintas escuchadas en una secuencia infinita le salvaron la vida cuando dejó el liceo y se fue de casa a los 16 años.

El disco de ruptura de Dylan (uno de sus artistas referentes), Blood on the Tracks, fue su décimo quinto; el de Adams, Prisoner, es el décimo sexto. Y cierra uno de los periodos menos prolíficos de alguien que en 2005 llegó a publicar tres discos en poco más de seis meses. Su anterior trabajo con material propio es Ryan Adams (2014) y un año después publicó 1989, una versión canción a canción del álbum homónimo de Taylor Swift.

Cualquiera que esté familiarizado con su obra sabrá que el suyo no es un repertorio llamado a animar clases de zumba. El desamor ha dado mucho juego a Ryan Adams, empezando por el principio de su carrera en solitario (Heartbreaker, 2000). Pero su ruptura con la actriz y excantante Mandy Moore, asegura, ha sido más destructiva de lo que pudo imaginar.

"La destrucción es el resultado del amor", opina. "Es terrible, pero es inevitable. El dolor y la decepción son la naturaleza de todo lo que experimentamos. Cuando te enfrentas a ello, cuando comprendes su naturaleza, descubres un lugar mejor".

Adams lleva escribiendo canciones desde que era un niño en Jacksonville, Carolina del Norte. Y todavía utiliza la máquina de escribir que oía teclear a su abuela, secretaria, cuando ella y su abuelo acogieron temporalmente a la madre de Ryan y a sus hijos después de que su padre abandonara la casa cuando él tenía cinco años.

Frecuentó la escena punk rock local antes de montar Whiskeytown, la banda con la que entró en la senda del country alternativo por la que, al margen de puntuales extravagancias de heavy metal, discurriría la mayor parte de su carrera en solitario. "Escribir canciones", explica, "es un ejercicio tan íntimo como el sexo".

A veces también el mundo exterior se cuela en sus composiciones. Es el caso de "Fuck you Donald Trump", una canción dedicada al nuevo presidente de su país con la que empieza una actuación acústica que regala por la noche a los periodistas.

"Creo que escribo sobre la política desde lo personal", aclara. "No sé si es mi manera de ser optimista. Pero veo a este tipo y cómo llegó hasta ahí, toda la ignorancia y el odio, y pienso que lo mas ofensivo que puedes hacer es ignorarlo. Si no le das poder, no puede robarte la energía. Debemos sentir lástima por alguien así, porque es un capullo. Alguien no le quiso. Todo lo que quería es que su padre le dijera está bien, Donald. Pero no sucedió y ahora quiere castigar a todos".

Un hombre siempre acompañado de famosas.

Ryan Adams ha sido además un visitante de las páginas de chismes. Aunque el disco está inspirado en la separación de su esposa por casi 10 años, la actriz y cantante Mandy Moore, en el pasado a Adams se lo ha vinculado con otras figuras del espectáculo como Lindsay Lohan, Beth Orton, Parker Posey y Winona Ryder.

TRES MANERAS DE CONOCER A RYAN ADAMS.

Gold - 2001

Salido de uno de los grandes grupos de esa versión del rock americano que se conoció como "Americana", Adams llegó a este disco solista saludado como la gran promesa de la música tradicional de comienzos de siglo. Es el disco que esa gente estaba esperando. Con un pie creativo en la década de 1970 y un buen pop, el disco se impulsó con "New York, New York", una canción editada después de los atentados del 11-S.

Cardinology - 2008

Acompañado por los Cardinals, Adams consigue uno de sus discos más sólidos. Es cierto, como alguien ha dicho, que es una buena combinación de sus afectos hacia el country rock (bien claros en la primera canción "Born into Light") con cierta música alternativa de la década de 1980 (la sonoridad de U2 en "Magick", por ejemplo). El conjunto vale como una muestra de las muchas inquietudes de Adams.

Prisoner - 2017

A pesar de ser un disco de separación (toda una categoría por sí misma en el rock), Adams consigue un disco luminoso que, nuevamente, sale a buscar sonidos que de antemano le parecían ajenos. Por ejemplo el sonido de pop rock ochentero de "Do you Still Love Me". Es, en ese sentido, un disco accesible, con cosas que son parte de su marca registrada como "Doomsday".

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