MÚSICA

Las canciones tienen color y alma

En 2016 se reafirmó la influencia del pop de raíz negra, con Drake y Beyoncé a la cabeza.

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Drake: triunfó con el disco "Views" y la canción "One dance". Foto: Difusión

Drake fue el artista con más reproducciones en las plataformas de streaming Spotify y Apple Music este año. Beyoncé copó los los primeros puestos en los balances de lo mejor del año de publicaciones como Rolling Stone, The Guardian, Billboard, Consequence of Sound y Stereogum, mientras que su hermana Solange hizo el disco del año para Spin, Clash y Pitchfork.

Este año, también, Rihanna alcanzó a Madonna en lo que refiere a entradas en las listas de ventas Billboard: 57.

El disco de Kanye West The Life of Pablo se convirtió el primero en llegar al primer puesto en la lista de ventas gracias a la cantidad reproducciones en formato streaming.

A nivel global, tres de los cinco artistas con más reproducciones en alguna plataforma de streaming son afrodescendientes.

¿Puede quedar alguna duda del predominio de la música de raíz afroamericana en el mundo, al menos el Occidental?

Incluso artistas étnicamente nada afro como Justin Bieber, Adele o Nick Jonas cultivan un estilo fuertemente influenciado por el R&B, el dancehall y el hip hop.

Ante este panorama, en el cual todo parece pasar por la cantidad de reproducciones online o la compra de música digital, la publicación de Billboard se preguntaba en su resumen del año si ahora sí, si esta vez se puede decretar definitivamente la muerte de ese objeto antes conocido como disco.

Sobre todo cuando trascendió que el disco que más ejemplares vendió en el mundo —algo más de un millón— fue una compilación de composiciones de... Mozart. Da la impresión, entonces, que 2016 desmentiría a Prince, quien en 2015 había dicho, antes de entregarle un Grammy a Beck que "los discos, como los libros y las vidas de los negros, siguen importando".

Pero la muerte del disco se decretó tantas veces en los últimos años, que la mera recurrencia de los certificados de defunción prueban que el disco aún tiene tiempo más de vida.

Más allá de descensos en ventas y —supuestamente— una pérdida de relevancia en comparación a otros artefactos o costumbres culturales (videojuegos, películas, redes sociales, youtubers), discos como Lemonade de Beyoncé generaron tanta expectativa, casi, como el estreno de Rogue One, la última película de la marca Star Wars.

Y aunque acá no nos preocupó demasiado, los lanzamientos de los discos de Frank Ocean y Rihanna (Blonde y Anti respectivamente) fueron tratados de igual forma, con amplias coberturas mediáticas y promocionales.

Pero claro, no fue todo R&B y pop. Tres artistas que no pertenecen a esa tribu dieron la nota destacada del año con sus discos: David Bowie —cuyo último álbum Blackstar salió el mismo día que falleció—, Leonard Cohen (You Want It Darker) y Nick Cave (Skeleton Tree)

En parte impulsados por el impacto de sus muertes, tanto el de Bowie como el de Cohen se ubicaron entre lo más destacado del año a la hora de pasar raya a lo mejor de 2016.

El de Cave, en tanto, es el disco más elogiado de todos, de acuerdo al sitio Metacritic, especializado en medir la jerarquía de los discos según cuántas reseñas positivas o negativas hayan tenido.

Aunque el pop siga dominando en cuando a cantidad y popularidad, artistas como los recién mencionados y otros como Radiohead, siguen ofreciendo música para espíritus menos afectos al estribillo contagioso y bailable.

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