CRÍTICA - MÚSICA

Canciones de antes aún populares

Hacía años que Víctor Heredia no se presentaba en Montevideo.

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Víctor Heredia. Foto: Difusión

En esos años de ausencia de los escenarios de la capital (en el Interior, la relación de Heredia con el público uruguayo es más frecuente), el cantante y compositor argentino cambió de apariencia: aquel prolijo y peinado señor que seguía luciendo una cabellera con color, se transformó en una figura bastante más descontracturada en cuanto a su apariencia, sobre todo porque la melena blanca, como la de Almodóvar, no parece tener ningún interés en cultivar un vínculo con un peine o cepillo.

En lo musical, sin embargo, Heredia continúa respetando la imagen que construyó durante cinco décadas de grabar y cantar en vivo.

Luego de un breve y simpático show introductorio de Los Prolijos, donde la banda sonó tal como su nombre, entró el artista principal de la noche, sin grandes gestos ni anuncios. Eso descolocó un poco al público (el Auditorio del Sodre estaba prácticamente lleno), que empezó a aplaudir con fervor un poco después que Heredia ya había entrado al escenario.

Acompañado por una banda de cuatro personas —teclados, bajo, guitarra y batería— Heredia se sentó, abrió la carpeta de canciones que tenía en un atril delante suyo, y con su guitarra abrió el concierto con "Ojos del cielo", una de las canciones del disco editado en 1979 junto a León Gieco y Mercedes Sosa, Serenata para la tierra de uno.

Con una puesta en escena bastante austera —una pantalla gigante de video era lo único extramusical— Heredia fue recorriendo su repertorio sin prisa y con algunas pocas pausas, donde él contaba anécdotas o explicaba los orígenes de la canción.

La platea no demoró mucho en acompañarlo cantando a coro, pero también es cierto que se trató de un entusiasmo bastante medido y respetuoso. A veces el respeto parecía algo excesivo, y Heredia tenía que arengar con algo más de energía para recibir lo que tantos artistas quieren escuchar en el escenario: que el público coree las letras.

Como maestro de ceremonias, Heredia es de los más sosegados y serenos. No habla mucho, tampoco dice demasiadas cosas para provocar aplausos. Con todo, algunas frases, algunas letras recordaron a muchos de aquellas épocas en las que la "canción de protesta" era uno de los sellos más convocantes, cuyo ritual incluía aplausos cada vez que sonaba una estrofa particularmente incisiva o significativa.

Con su carpeta enfrente, Heredia fue recorriendo parte de su historia musical que obviamente es imposible de abarcar en algo más de una hora de concierto. Los fanáticos —había varios— podrán haber sentido que faltó alguna canción, pero Heredia no descuidó ninguno de sus máximos hitos, desde "Mara" a "Informe de la situación", de "Nos vamos ponendo viejos" a "El viejo Matías" y, por supuesto el número final, para el cual se paró y muchos hicieron lo mismo: "Sobreviviendo".

Luego de un par de bises, todos contentos y camino a casa.

Víctor Heredia [***]

Fecha: 12 de junio. Sala: Auditorio del Sodre. Repertorio: "Ojos del cielo", "Mara", "Informe de la situación", "Dulce madera cantora", "Razón de vivir" (a dúo con una grabación de Mercedes Sosa), "Nos vamos poniendo viejos", "Encuentro en Cajamarca", "Taky Ongoy 2", "El adiós", " El viejo Matías", "Bailando con tu sombra", "Bebe en mi cántaro", "Dulce Daniela", "Sobreviviendo", "Como la cigarra".

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