MÚSICA

Dos caminos separados que la música encuentra

Larry McNally y Harry Waters tocan hoy en La Trastienda.

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Dupla: Waters (izquierda) y McNally (derecha) hacen este dúo. Foto: Difusión

Hace dos años coincidieron en una fiesta y se saludaron por primera vez porque a Larry John McNally, cantautor con proyectos propios y además compositor para la banda Eagles o figuras como Rod Stewart (por ejemplo "The Motown Song") o Joe Cocker entre otros, le dijeron que Harry Waters era un pianista particularmente bueno con el Hammond B3. Eso y algunos gustos musicales los hicieron conectar de inmediato y empezar a entusiasmarse con la idea de tocar.

"Yo no sabía de su vínculo con Pink Floyd", admite McNally vía mail a El País, desde la parada argentina de esta gira que los trae hoy a Uruguay. Y es que además de ser un músico elogiado sobre todo en el jazz, es hijo de Roger Waters, bajista y cofundador del grupo emblema del rock psicodélico. Es el niño que aparece en la canción "Goodbye Blue Sky" del disco The Wall y es, actualmente, director musical de la banda que acompaña a su padre.

"Es una gran experiencia tocar en esa banda, y la mayoría del tiempo tenemos una muy buena relación de trabajo. Claro que hay desencuentros o diferencias como con cualquier otro", dice Waters respecto al trabajo con su padre (a quien además acompaña en las giras) pero ha sido una experiencia abrumadoramente positiva".

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McNally y Waters empezaron a juntarse para tocar hace dos años, en principio con la intención de repasar las composiciones que el primero hace para otros, simplemente por el disfrute de tocar. Poco a poco fue surgiendo la necesidad de componer canciones propias, y hace unos seis meses empezaron a tocarlas en vivo.

Su primer disco está en desarrollo, pero en la web de Waters se pueden escuchar adelantos de tres canciones, con una impronta folk que remite clásicos cantautores estadounidenses. La influencia del jazz que arrastran los dos se deja ver pero sutilmente, mientras el tono de voz de McNally le da un baño de nostalgia.

En medio de una gira sudamericana en formato banda, hoy a las 21.00 les toca mostrar su propuesta al público montevideano: se presentan en La Trastienda y quedan entradas en venta en Red UTS, Redpagos y Tienda Inglesa desde 560 pesos. Allí mostrarán sus composiciones y también versiones de artistas o bandas que han sido influencias para los dos, aunque vengan de lugares musicales diferentes.

Caminos cruzados.

Me gusta cantar mis propias canciones pero fue una emoción para mí escuchar mis sentimientos personales a través de voces como las de Mavis Staples, quien fue y es Dios para mí", cuenta McNally, quien reconoce en Allen Toussaint, colaborador de Paul McCartney en la era Wings y compositor de "Fortune Teller" que fue popularizada por los Rolling Stones y The Who, su gran influencia.

Waters, por su parte, recorrió una cantidad de estilos musicales hasta llegar al jazz, donde se asentó y en el que se mueve con su banda, con la que incluso ha llegado a abordar a Astor Piazzolla. "Me encanta esa música, me enseñó muchísimo de lo que le puedo dar a lo que estoy haciendo ahora, que no es jazz. Ese conocimiento que adquirí alimentará mi manera de tocar por el resto de mi vida", afirma el pianista que ahora está trabajando en la música de un videojuego y de una película, entre otros proyectos. "Tengo mucho que hacer", comenta.

¿Qué tiene de especial entonces, para dos artistas tan inquietos, este encuentro con el que llegan hoy a Uruguay? "Nunca trabajé cerca de un pianista y es refrescante para mí. Y los dos amamos la música de Nueva Orleans", dice McNally sobre su vínculo laboral con Waters, quien aporta: "Nos complementamos muy bien. Hay mucho espacio en lo que tocamos, lo que implica que los dos tenemos un lugar donde expresarnos y ser escuchados dentro de la música".

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