John Cale

El camino de un galés influyente e indomable

El viernes en La Trastienda actúa uno de los más grandes artistas de la historia del rock.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cale tocó en la Velvet, y conoció a Lou Reed en Nueva York. Foto: Difusión.

Muy, pero muy sintéticamente, la historia de esa música alguna vez tan relevante que se dio en llamar rock se puede construir a partir de tres pilares que la sostienen aún hoy.

Por un lado están los padres fundadores que, en su aparente simpleza y homogeneidad aportaron rudeza domesticada (Elvis Presley), pop (Buddy Holly), rock pesado (Jerry Lee Lewis), delirio (Little Richard), entre otras variantes que formarían generaciones de artistas con pretensiones rockeras. Su influencia se volvió muy difusa y apenas se rastrea en la música de hoy.

De ese tronco salieron —y esto es muy esquemático, se avisó— dos grandes vertientes de las que el rock abrevó desde entonces. Una, está claro son los Beatles: sus discos aún compilan todas las posibilidades del género.

La otra es Velvet Underground, la banda neoyorquina de la que Uruguay ya vio en vivo a uno de sus líderes, Lou Reed; este viernes llega su otra mitad creativa, el galés John Cale. Estará en La Trastienda a las 21.00 con entradas a 1.460 y 1.960 pesos (hay 2x1 para Club El País); de telonero estará Laura y los Branigan.

Dice el lugar común que Velvet Underground nunca vendió muchos discos ni convocó a muchos a sus recitales pero que aquellos pocos que los conocieron formaron una banda. Es una influencia directa en el punk, el rock alternativo, el art-rock y de toda una vertiente de un pop que aún consigue, aunque cada vez menos, colarse en las listas de éxitos.

Si Reed era el carismático y su ego y su creatividad terminaban copando la presencia de la banda, el aporte de Cale en Velvet Underground es imprescindible.

Nacido en Gales en 1942, hijo de un minero y de una maestra, Cale fue un niño prodigio en el campo de la música clásica y llegó a Nueva York gracias a una beca promovida por Aaron Copland y Leonard Bernstein a comienzos de la década de 1960. Allí se volcó hacia la música de vanguardia participando en una legendaria performance de piano de 18 horas con John Cage e integrando Dream Syndicate, el grupo de minimalismo experimental que rodeaba a LaMonte Young. (En este párrafo hay cuatro grandes de la música culta del siglo XX).

Fue allí que conoció a Reed, quien venía de las mismas entrañas del pop como compositor mercenario. Si por un lado Reed aportaba al grupo una perversa versión del rock and roll, Cale desde la viola, por ejemplo, traía una sensibilidad avant garde y culta presente en los clásicos de un grupo que, promovido por Andy Warhol y residente en su Factory se convirtió en un suceso, eso sí, limitado a los enterados del momento. Su sonido iba de la melodía al ruido (a veces combinándolos) sin concesiones. Lo suyo es una influencia musical, sin duda, pero también ética que se haría notar 10 años después.

Con demasiado ego en la vuelta la Velvet solo duró, con esa formación, unos pocos años, pero Cale (que, igual, en toda su carrera dejó claro que no le gusta encasillarse en ningún género) quedó inoculado por un potaje de rock y experimentación. Además, produjo discos clásicos como el primero de Stooges, Horses de Patti Smith y el debut de The Modern Lovers.

Su carrera solista, que abarca 46 años, ha sido difícil de asir para el gran público. Incluso sus discos más accesibles (el sensacional Paris 1919) se mueven en un territorio ominoso que atenta contra el gusto del gran público: es demasiado experimental. En su primera etapa tiene discos fundamentales para entender la década de 1970 como Vintage Violence, Fear o Slow Dazzle y ha seguido sacando clásicos en una producción muchas veces errática pero que siempre puede llegar a cruzarse con la genialidad. Acaba de publicar una nueva versión de otros de sus clásicos, Music for New Society.

A Uruguay llega con una formación de trío y prometió repasar todos los "éxitos" de su carrera. No es los Stones —está clarísimo, y él nunca se propuso serlo, su música es demasiado complicada para eso— pero en su perfil bajo, en su talento e incluso en sus caprichos creativos se esconde una parte trascendental de la historia de la música popular.

TRES DISCOS PARA CONOCER A CALE.

Paris 1919.

Su disco más accesible que ha dado Cale. Es una colección acústica que incluye canciones como "Andalucia", "Child Christmas in Wales" y el reggae literario de "Graham Greene". Buen lugar para entrar a su obra.

The Island...

...Years sirve para entender el alcance de su arte en la década de 1970. Compila en un disco doble Fear, Slow Dazzle y Helen of Troy, sus tres discos más directamente rockeros. Sobran las canciones clásicas.

M:Fans.

Su último disco, editado a fines de enero, que revisita su Music for a New Society, un sombrío disco de 1982 que aquí queda más electrificado. Deja muy clara la vigencia como artista que aún tiene Cale.

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