MÚSICA

Camino ecléctico que termina en un premio folclórico

Jorge Nasser se llevó el Charrúa de Oro en Durazno.

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Nasser: el músico recibió el máximo reconocimiento al folclore. Foto: M. Bonjour

Como sucede desde 1974, durante el Festival Nacional de Folclore que tuvo lugar el fin de semana pasado en Durazno, se entregó el Charrúa de Oro. Es el máximo galardón al folclore que se entrega a nivel nacional, y lo puede recibir un artista participante en esa fiesta (sea o no uruguayo), para lo que se toma en cuenta su trayectoria y, claro está, la aceptación del público presente. Y en esta reciente edición, el premio fue a parar a las manos del cantautor Jorge Nasser, quien se suma así a una larga lista de figuras como Larbanois-Carrero, Rubén Rada, Luciano Pereyra y Soledad Pastorutti, entre otros.

"Es una alegría recibir este premio que es muy prestigioso y, más que nada, porque proviene del folclore", afirma Nasser a El País y agrega: "Creo que cierra una etapa de solista y la labor que he hecho en derredor de esta música, porque la construcción del sonido solista mío tiene mucho que ver con el género".

El camino de Nasser en la música folclórica comenzó en 1995 cuando produjo el disco del Cuarteto Zitarrosa, la agrupación instrumental que acompañó a Alfredo por última vez. "Produje ese disco instrumental y compuse el último track de ese disco, una canción llamada "Milonga igual" que interpretó el Canario Luna", cuenta.

Ya desde ese trabajo, Nasser sabía que quería hacer algo así, "cantar arriba de esas guitarras". El tiempo pasó y seis años después, en 2001, "cuando sentía que mi ciclo en Níquel estaba cumplido y que tenía que tomar nuevos rumbos en la música, esta opción empezó a aparecer", recuerda 16 años después. Entonces, mientras se encontraba en la popular banda que integraba en ese tiempo, se dio a la tarea de hacer un disco solista.

Su misión ya era clara: "hacer algo aparte de la banda, que no compita con el sonido de la agrupación principal". "En el interín en que se fue pariendo ese proyecto, Níquel dejó de tocar, decidimos finalizar nuestra actividad, y salió ese disco que tuvo buena recepción", dice Nasser.

Gracias al éxito que consiguió con Efectos personales, comenzó a realizar shows y empezó a presentarse en festivales de folclore. Después vinieron, por esa senda, Por milonga (2005) y Por milonga en el Plaza (2007). "Fue una cosa bastante natural. Fue un gusto que me di, que terminó siendo trabajo", cuenta refiriéndose a una época donde la situación del país era inestable.

"En algún punto todos estábamos buscando una identidad, algo de lo que agarrarnos porque una forma de ver las cosas estaba cayendo y estaban surgiendo otras opciones", señala en ese sentido Nasser, quien comenta que fue en esos momentos que sintió la necesidad de cantar "A Don José" (el clásico de Ruben Lena) para refugiarse en sus raíces, un hábito que aunque pasó el tiempo, mantiene.

El Charrúa de Oro llega meses después de que Nasser no solo levantara el Graffiti a Mejor disco en vivo por Nasser 3.0 (un repaso a su carrera que tiene, además de folclore, blues y rock), sino también el premio a la trayectoria. "Los Graffiti son un premio esencialmente montevideano y de extracción rockera", señala Nasser, para diferenciarlo del Charrúa de Oro, que es "esencialmente del interior y de extracción folclórica. Pienso que entre los dos son el yin y el yang de la música", cuenta.

El haber obtenido ambos premios "es una señal muy halagadora y alentadora para seguir haciendo cosas", dice el músico, quien adelantó que tiene muchas ideas para hacer un nuevo trabajo. "Voy a seguir el camino de siempre, voy a hacer un disco que no pierda de vista lo vivido", dice como anticipo Nasser.

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