Obituario

Camilo Sesto, una voz inolvidable, una figura de su tiempo y un montón de lindas canciones

El cantautor pop español falleció ayer a los 72 años; deja una de las carreras más exitosas y largas de la música en español

Camilo Sesto
Camilo Sesto, 1947-2019

Aunque muchos seguíamos tarareando algunas de sus canciones más conocidas, desde acá se había perdido el contacto con Camilo Sesto, el cantautor español que falleció ayer a los 72 años. Eso habla de lo importante de una obra que había superado su ausencia en los medios. La congoja y la repercusión que generó la noticia de su fallecimiento, en Iberoamérica, es otra prueba de su relevancia en la historia de la música pop en español.

Uruguay no fue ajeno a la carrera de Sesto, quien estuvo de visita en el auge de su popularidad a comienzos de la década de 1970. En la década de 1980 mantuvo su cercanía con aquellos duetos con Angela Carrasco y sus apariciones en el popularísimo show de José Luis Moreno. Fue parte de una generación que creció con su música y sus playbacks en televisión.

En sus casi 50 años de carrera, Sesto (que había nacido Camilo Blanes Cortes en Alicante) mantuvo una parcialidad amplia que respondía a algunas de sus más de 300 canciones repartidas en 40 discos. que le dieron 50 números uno en todo el mundo.

Con 18 años se trasladó a Madrid, donde participó en la década de los 60 en el concurso de Televisión Española Salto a la Fama. En la mitad de los 70 produjo y estelarizó una versión de Jesucristo Superstar que irritó a la falange conservadora de la España de su época, consiguió reciclar su repertorio para mantenerlo vigente durante cinco décadas.

Desde entonces su popularidad fue imparable. En su lista de éxitos -y seguro conoce alguno- están “Algo de mí” (su primer número 1 en solitario, incluido en el álbum del mismo nombre publicado en 1971), “Vivir así es morir de amor”, “Con el viento a mi favor”, “El amor de mi vida”, “Perdóname”. “Jamás”, “Si me dejas ahora”, “Quieres ser mi amante”, que Camilo Sesto cantaba con un amaneramiento y un caudal vocal que lo convirtieron en un habitual de las radios y en una figura popularísima.

“Algo de mí”, dice el crítico Javier Herrero “ya daba pruebas del valor de la obra que estaba por llegar, con un desgarro melodramático que siempre lo acompañó y dio mayor carga simbólica a sus letras”.

Sesto, explica Herrero para la agencia EFE, “abrazaba en su manera de interpretar la tradición levantina de Nino Bravo y, por extensión, la de Richard Cocciante y otros representantes de la canción italiana”. Una definición certera.

“Aquella, como la francesa, dos ramificaciones en realidad de la ‘música ligera’, siempre fue mejor valorada que la canción melódica alumbrada en España, especialmente en las décadas siguientes, cuando el ascenso del rock y otros estilos defenestró sus virtudes”, dice el especialista. “Salvo en el caso de otros supervivientes de aquella estirpe como Raphael, la música de corte sentimental nunca volvió a ser lo mismo en España y sus representantes posteriores (David Bustamante, David Bisbal, Luis Fonsi...) pocas veces tuvieron la oportunidad de interpretar con semejante parapeto orquestal composiciones que, de partida, ya eran escritas sobre el sobrio patrón instrumental del rock”, dice Herrero.

Su muerte fue tending tropic mundial en Twitter y convocó el homenaje de sus colegas. Raphael, otro intérprete de su generación con el que tiene más de una coincidencia, se despidió con una foto de los dos, ambos veinteañeros, y lo elevó a “ídolo indiscutible y una de las voces más importantes de la música de España y Latinoamérica”, al tuit que le dedica la BBC como despedida a un “legendario cantante de balada romántica”.


Pero más allá de su espectacular voz y del lugar privilegiado que ocupó en el mundo de la música hispana, Camilo Sesto fue también conocido por sus polémicas declaraciones, por el secretismo en torno a su vida y hasta por sus cambios estéticos de los últimos años.

Su carrera musical subió como la espuma a mediados de los setenta y se convirtió en un ídolo de masas, especialmente para las jóvenes de la época, que llenaban sus conciertos y le esperaban durante horas a las puertas de los teatros en los que representaba Jesucristo Superstar. Una persecución de sus fans femeninas que no tenía paralelismo con su vida privada, ya que apenas se le conocían relaciones.


Sólo se supo con certeza de su relación con la mexicana Lourdes Ornelas, de la que nació su hijo, Camilo Michael.

Tras algunas tensiones, Blanes logró que se le reconociera legalmente la paternidad de su hijo, que finalmente se llevó a vivir con él a España, sin el permiso de la madre. Aquel fue uno de los episodios más controvertidos de su historia personal.

Desde el presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, a todos los representantes de los partidos políticos españoles han hecho públicas sus condolencias por la muerte de un artista del que han elogiado su “voz privilegiada y admirable” y han valorado su legado como compositor e intérprete.

Condolencias de artistas, famosos y de los medios de comunicación más importantes del mundo que se han mezclado con emotivos tuits de personas que sienten que su música les marcó la vida.

Porque más allá de su aspecto de elegancia pasadísima de moda y melena que sobrevivió inalterable modas y generaciones que su música. Y es ese mundo creativo de romanticismo poético y musical que pareció siempre estar hablando en un lenguaje que entendíamos todos. Y por eso, la noticia de su fallecimiento recuperó recuerdos de viejos amores.

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