Proyectos

Camila Sapin, entre una nueva "jam session" y las ganas de lanzar su propio disco

La cantante habla de sus nuevos proyectos, Closet y el oficio de ser intérprete

MVD Jam Session. Foto: DV
MVD Jam Session. Foto: DV

Camila Sapin habla y del otro lado del teléfono, además de su voz, hay una bebé y un bajo que acompañan la charla. Son, en realidad, su hija Amelia y su esposo, el músico Pedro Alemany, que está grabando para algún disco en el estudio que tienen en su casa. “Una bebé y un bajo”, dice Sapin y se ríe, mientras cuenta sobre un nuevo proyecto que la tiene otra vez, cantando semanalmente en Montevideo.

Sapin, que durante varias temporadas le puso la voz principal al ciclo "Martes on Fire" que lideró Francisco Fattoruso, es la cantante de una nueva "jam session" que busca ocupar ese lugar vacante que dejó la del bajista, ahora radicado en Estados Unidos.

Este nuevo ciclo se llama MVD Jam Sessions, arrancó el martes pasado y va todos los martes —hoy, por ejemplo— a las 21.00 en El Pony Pisador (Bartolomé Mitre 1324). La iniciativa fue de El Pony, cuenta la cantante, que conforma la banda estable de esta nueva propuesta junto con Alemany en guitarra, Fernando Pomo Vera en bajo, Ignacio Labrada en teclados y coros y Martín Ibarburu en batería.

“Es como si fuera un club de músicos”, simplifica Sapin. Este quinteto base toca un repertorio que no tiene límites en cuanto a géneros, e incluye canciones propias. El medley que lanzaron recientemente busca reflejar esa amplitud: allí, la banda versiona “Chunky” de Bruno Mars, “Sorri Sou Rei” de Natiruts, “Listen to the Music” de los Doobie Brothers, “Heal the World” de Michael Jackson, “La octava de Octavio” de Bufón, y “I’ll Be There” de Chic y Nile Rodgers.

De ahí parten para convocar a cualquiera que quiera, a sumarse. Músicos profesionales o amateurs, aficionados o artistas con composiciones propias pueden subirse al escenario a hacer lo suyo. “La idea es que sea totalmente libre en la amplitud de los géneros”, dice la cantante, “y que se vaya nutriendo con distintas cosas, y que la gente realmente se sienta libre de hacer lo que tenga ganas. La propuesta es muy abierta”.

—A vos como cantante profesional, ¿qué te deja la experiencia de la jam, qué te aporta cantar todo el tiempo temas de otros?

—Yo crezco pila, porque tener que sacar temas para cada martes, que proponemos nosotros pero que a veces te piden los músicos —un guitarrista te pide tocar tal tema, y yo tengo que cantarlo—, te hace estar en contacto con muchos músicos. Y me gusta mucho. Hay gente a la que ya conocés, pero siempre aparece gente que no y que te quedás de flash con lo que tiene para dar.

Proyectos

Camino propio

Camila Sapin es docente de canto, y algunos la recordarán como coach de las distintas temporadas de Yo me llamo, la versión uruguaya del formato internacional de imitaciones, que emitió La Tele. Otros la habrán visto como corista de, por ejemplo, la banda de reggae Congo o de Los Terapeutas, la veterana banda de Alberto “Mandrake” Wolf. Y algunos la habrán conocido cuando era la frontwoman de Closet, una banda pop (con acento funky y rockero, pero pop) que fue un tanto adelantada para su época, o “fuera de lugar” en tiempos de la última era dorada del rock local.

Closet arrancó en 2005 y Sapin grabó, con esa formación, bastante material. Lo último editado fue el EP Trampas, de 2014, que incluye la buena y algo adictiva “Velocidad”; después, la banda se desintegró, y en 2017 se reunió en ocasión de una fiesta Brooklyn. Pero fue algo puntual, que estuvo buenísimo, dice la cantante, pero que quedará ahí.

“A mí me divierte mucho cantar con Closet, es mi banda desde los 18 años. Y me encanta la propuesta escénica, el tema de vestuario y maquillaje; me pone en un personaje que me divierte muchísimo”, admite. “Pero la idea no es volver, porque cada uno está en su viaje, y todos los proyectos llevan mucho tiempo y cabeza, y está bueno hacer las cosas bien. Entonces decidimos seguir así, como estábamos”, comenta.

Ahora Sapin está, una vez más, con la mente puesta en sus propias canciones. Ha grabado algunas, por ejemplo “Lo prohibido”, para el canal Pardelion Music, pero no ha concretado el sueño del disco solista.

Está, cuenta, trabajando en el videoclip de “Mover”, un tema suyo que lanzará mitad de año y que, espera, será el impulso para retomar su cuenta pendiente. “Quiero ver si con esto me animo a terminar el disco, que estoy hace ocho siglos por hacerlo”, comenta entre risas.

Sapin dice que “Mover” es “bastante pop, como funky pop. Tiene un groove bastante intenso”, aunque le cuesta definir su música, porque también le cuesta definirse a sí misma en términos musicales que la limiten demasiado.

“Yo arranqué muy chica haciendo cosas distintas, y mi banda de muchos años, Closet, hace ya bastante tiempo que se separó. Entonces cuando se terminó ese proyecto empecé a picotear por todos lados”, explica. “Ahora, en el disco de Congo, tengo un tema; yo hago coros en El Congo, en realidad, pero como el disco lo produjo Pedro y se hizo casi todo en casa, uno de los temas lo compusimos juntos”. “Pero está bueno bajar la pelota, tengo ganas, porque lo vengo aplazando mucho y me queda la espinita”, dice. La espinita tiene que ver con editar su material, pero también con salir a defenderlo: en eso estaba cuando quedó embarazada, así que otra vez puso un freno y cambió los planes.

Con eso en mente, Sapin aprovecha la flamante MVD Jam Session como un espacio de aprendizaje y de disfrute. “Porque yo soy reintérprete y amo cantar músicas de distintas cosas, el desafío de aprender los temas nuevos, que como cantante me hace crecer un montón. Porque cuando cantás tus temas te los acomodás como querés, y cantar músicas distintas te hace aprender pila”.

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