Obituario

Cacho Castaña: cantor porteño bohemio y polémico

A los 77 años murió ayer una de las figuras de la música y la farándula argentina

Cacho Castaña
Cacho Castaña, 1942-2019

Y un día, Cacho Castaña, que antes había escrito cosas imperdonables como “Si te agarro con otro, te mato”, se convirtió en el gran poeta porteño. Fue así, gracias a canciones como “Garganta con arena” (dedicada a Roberto Goyeneche) o “Café La Humedad”, que se ganó el mote de “Cacho de Buenos Aires” y se lo vio como un renovador de la poética tanguera. Su muerte, ayer a los 77 años, cierra todo un capítulo de una bohemia porteña, machista y noctámbula de la que Castaña, que además cultivó un perfil altísimo con romances sonados y declaraciones polémicas, fue uno de los últimos cultores.

En sus últimas apariciones se lo vio con un tanque de oxígeno, una evidencia del progresivo deterioro de su salud. La semana pasada había sido internado de urgencia, una noticia que se había repetido en el último tiempo.

Castaña comenzó su carrera a mediados de la década de 1960. Se había recibido de profesor de piano a los 14 años y a fines de la década de 1960 integró el grupo Beto y Los Huracanes. Su primer disco solista, Cacho Castaña, es de 1972. Entre sus canciones más populares están “Lo llaman el matador”, “La reina de la bailanta”, “La gata Varela”, “Señora, si usted supiera”, “Ojalá que no puedas”, “Quieren matar al ladrón” o “Para vivir un gran amor”. Su último disco es en vivo y fue editado en 2018.

Castaña era, además, una presencia con sus trajes, su camisa blanca abierta, su chalina y un peinado que mantuvo inalterable al paso del tiempo. Su porte de “atorrante”, un lugar común para su clase de personaje, la trasladó en el cine a fines de la década de 1980, en una saga hoy olvidada integrada entre otros por Los éxitos del amor y La carpa del amor, y en sus apariciones televisivas. A mediados de esta década participó en Buenos Muchachos, un programa de televisión, en la que contaba anécdotas con amigos como Guillermo Coppola y Bambino Veira.

Durante toda su carrera exhibió una fama de seductor que lo vinculó con mujeres famosas como Susana Giménez; alguna vez dijo que había tenido sexo con más de cinco mil mujeres. En 2016 se casó con una psicóloga 34 años más joven que él. En la década de 1980 se había casado dentro del rito umbandista con Selva Mayo y, en un rito gitano, con Mónica Gonzaga.

En los últimos tiempos además de por sus achaques de salud (consecuencia de una vida de fumador y otros excesos perniciosos), fue noticia por sus dichos a contrapelo de la agenda de derechos actual. “Si la violación es inevitable, relájate y goza”, dijo y disparó el oprobio de las redes sociales.

Era, en ese y otros sentidos, una figura de otra época. Quizás por eso, su muerte fue saludada con un respeto que valoró el alcance de su obra a pesar de lo polémico de su personaje.

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