música

Una búsqueda por recrear la honestidad de la creación

Paulinho Moska comienza hoy con una serie de tres recitales íntimos a guitarra y voz en el festival Medio y Medio

Paulinho Moska. Foto: Fernando Ponzetto
Paulinho Moska. Foto: Fernando Ponzetto. 

Si bien esta será la cuarta vez que Paulinho Moska se presente en el festival Medio y Medio de Punta Ballena, el músico brasileño la siente como una experiencia nueva porque el entorno será totalmente diferente. En ocasiones anteriores, Moska se presentó en el escenario Parque, un anfiteatro de madera a cielo abierto donde se sentía una distancia con el público —”como si fuera un festival de rock antiguo”, dice—.

Ahora llega al escenario Fattoruso —bautizado así en honor a los hermanos Hugo y Osvaldo—, una sala con capacidad para 100 personas, donde, a partir de esta noche a las 22.30, ofrecerá tres fechas. En este espacio, el público y el artista se encuentran en una situación de cercanía, que es perfecto para generar un intercambio musical más íntimo.

La última vez que Moska estuvo en Uruguay fue en octubre, donde celebró 25 años de carrera y presentó canciones de su último disco, Beleza e medo, en el Auditorio del Sodre. La principal diferencia entre el concierto del Sodre y la serie de recitales que comenzarán en Medio y Medio, —además de la capacidad de público de la sala— será la forma de presentar sus canciones. 

En octubre, Moska se presentó acompañado de una banda, donde reemplazó la guitarra con cuerdas de nailon para hacer arreglos eléctricos. Con este show, el músico se separó de la imagen del cantautor que lo hizo famoso en estos lugares, donde las baladas “Pensando em Vocé” y “A Idade do Céu” (compuesta por Jorge Drexler) sonaron incansablemente en varias radios uruguayas.

Pero para esta serie de conciertos en Punta Ballena, el brasileño volverá a esa impronta acústica que define a una gran parte de su obra. Moska dice a El País que ambas maneras de presentar su música son “mágicas”. Sin embargo, el cantante siente que los recitales acústicos son la oportunidad perfecta de revivir esa intimidad que se produce al momento de componer. 

“Estos conciertos son como volver a la esencia misma de la canción. Es lo más cerca que el público puede estar de esa sensación del tipo que está en su habitación escribiendo cosas con su guitarra. Casi están sintiendo cómo fue que el músico cantó esas canciones por primera vez”, asegura.

Para acercarse a esta intimidad, el compositor de “Pensando em Vocé” hará un recital a guitarra y voz. Explica que estará acompañado de una guitarra con cuerdas de nailon y de un dobro —una guitarra con resonador ”que tiene un sonido no muy grave, un poco más folkie”—. En cuanto al repertorio, Moska interpretará 18 canciones, las cuales estarán acompañadas de historias y anécdotas sobre el contexto de su creación. “Va a ser un concierto bien de verano, con mucha buena energía”, dice.

Al consultarle si aceptará pedidos por parte del público, responde: “A veces la gente me pide canciones que no recuerdo o que no sé tocar, pero si sé tocarla, es una alegría enorme interpretar algo que me pidieron. Para mí estos tipos de conciertos funcionan como una charla”.

disco

"Beleza e medo"

Además de las canciones de 25 años de trayectoria, el recital incluirá temas de Beleza e medo, su primer disco solista con canciones inéditas desde 2010. El álbum abre con “Que beleza, a beleza”, un funk que invita a descubrir lo hermoso en el arte, la ciencia y la vida cotidiana. Pero tras algunas canciones dedicadas a esa idea, llega “Nenhum direito a menos” y la reflexión en torno al temor toma el protagonismo de su disco.

A medida que Moska iba grabando su álbum, que en un principio iba a estar dedicado únicamente a la belleza, el ascenso de Jair Bolsonaro en la escena política de Brasil lo hizo sentirse obligado a modificar la temática del álbum. “Con todo lo que pasaba, no podía escribir solo sobre la belleza”, dice. “De a poco, el miedo se fue metiendo en las canciones hasta llegar al título del disco”.

El músico explica que a partir de la canción “Nenhum direito a menos” -que tiene una letra escrita por el poeta Carlos Rennó- fue que el miedo se adueñó del disco. Aquí, Moska hace referencia a temas como el aborto y las injusticias sociales, y la considera como la primera canción donde canta letras directas, sin metáforas. Así, el miedo vuelve a aparecer en “Medo do medo”, “Bem na mira” y “O jeito é não ficar só”.

"Que beleza, a beleza" - Paulinho Moska
"Que beleza, a beleza" - Paulinho Moska

En medio de todo el miedo, Moska aprovecha para relatar que “Que beleza, a beleza” -la canción más optimista del disco- nació en el Palacio Salvo. “Con el director Pablo Casacuberta estábamos filmando un piloto para una serie sobre ciencia y el tema era la belleza, y luego yo tenía que componer una canción. Compuse la canción en el Palacio Salvo durante un apagón. Al principio me asusté, pero como estaba el crepúsculo, vi el techo rojo y pude ver a toda la ciudad iluminada de rojo. Ahí sentí la belleza y fui a mi laptop, que estaba con 13% de batería, y compuse y la grabé antes de que se apagara. Fue algo muy extremo de sentidos y de sensibilidades”.

Por más que la belleza y el miedo pueden parecer sentimientos antagónicos, Moska asegura que ambos están “ligados” y que funcionan como “hermanos siameses”. “Sin la belleza, el miedo no existiría, al igual que el miedo no sería necesario si todo fuese belleza”. De esta manera, logró que en su disco ambos sentimientos dialoguen a través de la música para generar bellas canciones.

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