MÚSICA

Buscar la belleza en la oscuridad de las canciones

El cantautor Toto Yulelé presenta disco el jueves en la Balzo.

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Alter Ego: Toto Yulelé es el seudónimo de Rodrigo Odriozola. Foto: R. Vique

Cuando tenía 18 años, hace una década, Rodrigo Odriozola dejó Mercedes y se vino a Montevideo para estudiar Psicología, carrera de la que hoy vive. No sabía, dice ahora que está a punto de presentar su segundo disco, que en realidad se estaba viniendo para hacer música.

En Mercedes había tenido un proyecto musical, Yulelé, que mezclaba temas propios con covers, y se había movido en un circuito "difícil, diferente". Y también había tenido una banda punk, hardcore, en la que dio sus primeros pasos como compositor. Pero fue en la capital, cuando empezó a vincularse a una movida artística (integró la banda Limpiando Encontré Monedas, que vuelve a tocar el 15 de julio), donde definió su propio camino.

De aquella época mercedaria quedan entonces la veta compositiva, ahora mucho más desarrollada, y un nombre: como músico, hoy responde al nombre de Toto Yulelé, y bajo ese nombre acaba de editar De cuando aluminé. Es un precioso trabajo, que presentará este jueves a las 21.00 en la Sala Balzo del Auditorio del Sodre, donde comparte con Los Valses de Argentina. Hay entradas a $ 300 en Tickantel o en boletería.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Aunque para la Real Academia Española, aluminar es recubrir con una capa de aluminio, Odriozola entendió la palabra como quitarle luz a algo, en este caso a sus canciones. Así, este nuevo disco se volvió una contracara del sumamente luminoso Jugar, de 2013.

"En el primer disco estaba en un proceso de despertar espiritual, todo amor, y este fue como la segunda etapa: el terremoto, la "aluminación", explorar las oscuridades y encontrarles la belleza. Eso abarca el proceso en el que escribí todas esas canciones", cuenta ahora a El País, "y el sonido".

Ese sonido no es en sí mismo oscuro, sino más melancólico y con menos humor; una mezcla de canción de autor con folclore que encuentra una original vuelta de tuerca. "Para mí lo interesante es retomar los ritmos que son mi influencia, pero resignificarlos con una cuota personal", admite. "Hago mi candombe y capaz de candombe no tiene nada, pero sé que es un candombe, surge de ahí", explica, y dice que da por terminada cada canción cuando sabe que puede sostenerla solo. Le gusta tocar con su banda (así lo hará en la Balzo), pero lo fundamental es poder defender la composición a guitarra y voz.

En De cuando aluminé aparecen mujeres protagonistas en las letras, e influencias de Fernando Cabrera, Samantha Navarro, e incluso de Martín Buscaglia en la dualidad entre la madera y la electrónica. "Eso un poco buscado y un poco no", cuenta el cantautor, "porque en principio no teníamos recursos para grabar las baterías, y queríamos que sonara bien. Entonces las programamos y las exageramos, para que entre eso, las percusiones reales y los ritmos folclóricos, se generara un sonido original".

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