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Un buen disco que rompió todos los récords

Adele regresó a la música con “25” y es la artista interacional del año.

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Así como en Uruguay el gran fenómeno de 2015 fue la cumbia cheta, en el resto del mundo lo fue Adele. Su tercer disco, 25, salió a la venta a fines de noviembre y desde entonces ha arrasado en ventas (ver infografía).

En una semana llegó a vender 3.38 millones de discos, incluyendo ventas digitales, y así 25 se convirtió en el disco que se vendió más rápido de la historia de Estados Unidos. Ese es sólo uno de los récords que batió el tercer álbum de la británica, que sin dudas fue el más demandado del año.

Que fue un éxito de ventas queda claro. El público está ávido por ver a la cantante inglesa de 27 años: apenas se pusieron a la venta las entradas para su tour, que será en 2016, se agotaron. El episodio de Saturday Night Live en el que cantó fue el más visto del año, y además fue tapa de las revistas Time y Rolling Stone.

El éxito de 25 es innegable, al punto que la discusión de si el disco es bueno queda relegada. Para algunos críticos es una maravilla, para otros es aburrido o mediocre. Incluso Noel Gallagher, ex Oasis, dijo que la de Adele era "música para abuelitas", y muchos adhirieron a su afirmación.

Para la sección de Espectáculos de El País no fue ni una cosa ni la otra. Es un muy buen disco, con alma y sobre todo sinceridad. En él, Adele sigue demostrando una espectacular calidad como vocalista y facilidad para emocionar con una voz potente.

Aunque este gran triunfo no sucedió de un día para el otro. La cantante ya había llegado a todo el mundo con su segundo disco, 21. De hecho, el año de su lanzamiento fue imposible escapar de los hits "Rolling in the deep" y "Someone like you".

A diferencia de su disco anterior, que la consolidó como una de las artistas más importantes de su generación, en este álbum Adele no le canta al desamor. 25 es un disco de reconciliación y superación.

El hit indiscutido —al igual que en 21 fue "Rolling in the deep"— es "Hello". Desgarrador y con un estribillo que dan ganas de cantarlo a todo pulmón y dedicarlo a una expareja, se ha convertido en una especie de himno que ha sido escuchado unas 834 millones de veces en YouTube.

Después hay otros grandes temas como "Send my love (to your new lover)", que sobresale al cortar con los violines y el piano y al optar por una melodía más alegre. Además es sumamente pegadiza, y hasta bailable.

El de Adele no fue el mejor disco del año, pero sí el más importante. Es un álbum imperfecto, con altibajos y con pocos temas radiables, pero está bien pensado y ejecutado aún mejor. Es el trabajo honesto de una gran compositora, que sin dudas tiene algo que atrae a la gente.

Todo esto, sumado a la frescura y simpatía de Adele, a sus opiniones traídas a tierra, a su admirable desinterés por las banalidades y los chimentos, la convierten en la artista del año, que volvió de las sombras a lo grande.

TRES DISCOS INTERNACIONALES DEL AÑO

The beauty behind the madness.- The Weeknd/Universal.

Con este disco The Weeknd alcanzó la fama internacional y se posicionó como un heredero al trono del rey del pop. El álbum es una gran mezcla de la música de los ochenta con aires modernos.

Algo sucede - Julieta Venegas / Sony.

La mexicana volvió a estudios para dejar atrás la oscuridad y rodearse de brillo pop. El resultado es un disco fresco, sincero, alegre pero reflexivo. Y claro, no deja de lado el romance. ¿Qué sería esta chica sin amor?

To pimp a butterfly - Kendrick Lamar / Top Dawg Ent.

Algunos se refieren a Kendrick Lamar como el nuevo Tupac, y por algo es. El originario de Compton es un letrista fantástico, buen rapero y sus canciones siempre tienen un aire jazzero que es irresistible.

El de Adele no fue el mejor disco del año, pero sí el más importante.
El de Adele no fue el mejor disco del año, pero sí el más importante.
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