Carnaval 2018

Brillaron La Gran Muñeca y Momosapiens

La revista Tabú realizó una gran propuesta, mientras que Araca la Cana tuvo un espectáculo con altibajos

La Gran Muñeca
La Gran Muñeca en el desfile. Foto: Fernando Vidal

La Gran Muñeca y Momosapiens brillaron en una nueva etapa del Concurso Oficial, a cuya primera rueda le resta únicamente una fecha.

La Muñeca trajo un espectáculo sobresaliente, con un libreto magistral y trascendente, que representa una bocanada de oxígeno y creatividad para un carnaval donde la repetición temática parece estar a la orden del día.

Con una propuesta de altísima coherencia y sólido nivel de argumentación, el repertorio eludió todos los lugares comunes posibles, transportando al espectador por diferentes climas y lugares emotivos: abundó el humor, descollaron la crítica y reflexión, enamoró su poesía y sedujo un vibrante discurso esperanzador, construido con estupenda calidad literaria.
Su propuesta tiene espesor y densidad.

Es superconceptual: provoca, discute, agita, moviliza, cuestiona y ayuda a pensar. También pasa al ataque, pero sin perder la dulzura ni la inteligencia, dos condimentos sabrosos y mágicos, propios de una retórica infalible. Posee una marcada carga ideológica, profundamente humanista, que apunta a demoler instituidos para —sobre dichas cenizas— promover un emergente: un cambio de cabezas, de modos de pensar que se transformen en acción directa, de largo plazo y alcance.

Su texto representa una instrumentalidad ideal para la construcción de una una nueva sensibilidad basada en la cooperación, la solidaridad, la igualdad, el respeto los derechos propios y del otro, las prácticas del encuentro, el disfrute, el goce de los afectos y el cuidado del medio ambiente, una sumatoria de elementos que fungen como antídoto y cura de los efectos devastadores de un tiempo que produce soledades, lejanías y distancias.

Sus intermedios están divididos en tres cuplés: el primero traza, como de costumbre, una mirada humorística que interpela las lógicas existentes en la interna del carnaval. La fina construcción sugiere que, ante la imposibilidad de agremiarse, los murguistas armen una cooperativa de viviendas, por donde desfilan sucesos y cuartetas de fuerte impacto cómico.

Un punto genial es el cuplé denominado “Rendición de Cuentas”, agudo, por momentos ácido, que funcionó como una sutil caricatura crítica hacia el partido y los actores del gobierno, que llegaron imaginariamente al tablado a explicar sus acciones a una murga que, por la contraria, dejó asentada una batería de opiniones sobre los temas de mayor impacto de actualidad. Un destaque especial merecen sus muñecos, (los personajes del gobierno están representados como títeres) en, acaso, otro de los tantos guiños e irónicos del show.

La pieza sirvió, además, para dar visibilidad y poner en agenda ciertos temas de alto valor que no siempre están en las primeras planas, como las dificultades de acceso a los medicamentos de alto costo o el sistema previsional de los militares.

Para rematar llegó un cuplé sobre los múltiples modos de abuso en la sociedad, que dio el pie a una excelente retirada.

A todos los elogios anteriores debe sumarse la valoración un coro impecable, una deliciosa musicalidad y una interpretación de lujo.

Parodismo

La tercera hora de la etapa le correspondió a los parodistas Momosapiens, que presentaron una propuesta como en sus mejores años.

Su mayor fortaleza, las parodias, fueron de nivel sobresaliente, al tiempo que estuvo sumamente cuidada la producción visual, lo que representó una mejora sustancial de un área que habitualmente se reconoce despareja y débil de los dirigidos por Horacio Rubino.

Momosapiens sintetizó en sus parodias sus tres cualidades principales: la obra “Casanova” propuso una historia de aventuras, con muchos enredos y acción; “Canario Luna” fue un relato representativo de la identidad uruguaya, al tiempo que “La Sociedad de los Poetas Muertos” propuso una comedia enfocada en valores, el arte y la educación, siguiendo una línea histórica del grupo, siempre dispuesta a retratar personajes que, aún pertenecientes a un mundo de ficción, han dejado su huella en pos de una mejora de la humanidad y el mundo.

El texto de las parodias, de Rubino y Enrique Vidal, es una verdadera joya.
Allí se unen personajes desopilantes, golpes humorísticos que transitan entre la ingenuidad y el disparate, escenas que juegan con lo impensado y quiebres dramáticos hechos en la medida justa, que matizan con emoción un show siempre con proa al humor.

La estupenda realización de Momosapiens tuvo en Alejandra Díaz y Sergio Occhiuzzi a dos solistas de primerísimo nivel, al tiempo que el elenco lució de modo firme, sobresaliendo la munición de alto calibre del genial Horacio Rubino, de quien el público espera el apunte inteligente para rematar la mayoría de los momentos.

También sobresalieron Darwin Pirri, Daniel Cabrera y Nicolás Avoletta, dentro de un estilo de parodismo jugado por el lucimiento colectivo. Avoletta, en particular, ha adquirido una contundencia interpretativa de magnitud, que lo posicionan entre el selecto grupo de actores capaces de llevar adelante roles protagónicos.

Los ajustes para la segunda rueda podrán llegar en una mayor fluidez de algunos pasajes específicos, aunuqe dicho apunte es casi anecdótico e insignificante al lado de la potencia de una rotunda clase de parodismo.

Revista

La apertura de la noche fue con la revista Tabú, que presentó su espectáculo Decisiones, con profundidad y poesía en sus libretos, así como las sobresalientes actuaciones de Cinthia Patiño, Mariana Escobar y Clara Cristóbal, que fueron acompañadas por cantantes de lujo y uno de los mejores cuerpos de baile del carnaval, liderados por la dupla de Carla Latorre y Julio del Río.

El espectáculo presentado es un musical de alto vuelo, donde música, danza, imagen e interpretación formaron parte de un universo de buen gusto, en una demostración que lo entretenido no necesita únicamente del humor como condimento.

Tabú logró narrar una historia con personajes atrapantes, que hablan sobre la vida, los instantes límites y las posibilidades de encuentro y descubrimiento del otro, entre otros temas de un texto sin desperdicio.
Independientemente de una categoría que ocupa un segundo nivel de valoración entre las preferencias del público, la propuesta de Tabú es uno de los espectáculos que no pueden dejar de verse esta temporada.

A segunda hora actuó la murga Araca la Cana, con un espectáculo que tuvo intermitencias, alternando momentos pegadizos y bien logrados con otros un poco más previsibles y, por consiguiente, de menor elaboración. La propuesta se denomina En la Vereda de en Frente y, como sugiere su denominación, posee artillería pesada de crítica política, que es la especialidad de la casa.

La propuesta tiene sus momentos más jugosos al inicio, en el cuplé sobre la interconexión de las personas, que resultó un pasaje sugerente, muy acertado.

Un segundo cuplé denominado “Las focas” resultó más previsible y, con el paso de los minutos, se fue deshilachando, sin conseguir un mayor efecto.
Sin embargo, la actuación volvió a levantar sobre el final, con el cuplé sobre la violencia y los abusos, de corte serio, al tiempo que la despedida fue un buen momento, con rica musicalidad. Sobresalió el trabajo de su director escénico, Jorge Velando.

Queda pendiente para la segunda rueda un mejor rendimiento coral y la posibilidad de enriquecer visualmente la propuesta, un área donde el grupo dio ventajas.

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