carnaval 2018

Brillante actuación de Cyranos en su primer pasaje por el Collazo

La comparsa Sarabanda mostró un nivel satisfactorio y la murga Momolandia presentó una propuesta atractiva, pero su actuación se vio empañada por problemas sonoros.

Momolandia
Momolandia en el desfile de carnaval. Foto: Marcelo Bonjour

Los humoristas Cyranos fueron el punto más fuerte de la cuarta noche de carnaval en el Teatro de Verano “Ramón Collazo”, al que llegaron para el estreno del espectáculo denominado “Mucha Merde”, que narra una serie de aventuras de una compañía de teatro anclada en el carnaval.

El grupo de Arteatro mostró una propuesta sólida, en la que se destacó un elenco impecable -con Jimena Vázquez y Jimena Márquez a la cabeza- y con al menos una docena de actores de gran calidad para representar los múltiples estilos de humor que convieven en escena: chistes, absurdo, monólogos, hurmor de situación o cantado, todos ellos construidos a través de la brillante concepción de los personajes.

La propuesta posee una gran originalidad.
 
Brilla el trabajo colectivo, así como un tiempo exacto de actuación, que pone la intensidad en el momento justo y que corta las escenas cuando las mismas se agotan.

De la mano de Fernando Toja y Jorge Hirigoyen, director de puesta en escena y escenógrafo, el espectáculo logra un gran poder visual, que predispone al público positivamente y lo prepara disfrutar de 55 minutos de humorismo al máximo nivel.

Las escenas tienen una efectividad muy pareja, permitiendo que el trabajo fluya con naturalidad y consistencia.

Sus principales momentos son las humoradas de las mujeres y el monólogo de las calles, dentro de un relato que no tiene desperdicio.

De antología también es la escena donde el personaje de Jimena Vázquez interpreta una canción con mímica.

En cambio, la escena de los títeres estuvo un punto por debajo, pero de ningún modo empañó una de las propuestas que se perfilan para ser de más originales, reideras y sensibles de la temporada.

Candombe

Sarabanda abrió la lista de concursantes la comparsa Sarabanda, con un espectáculo de corte histórico, que reconstruyó parte de la evolución del candombe, a través de la vida y las anécdotas de los conventillos emblemáticos de Medio Mundo, Ansina y Gaboto.

El trabajo tiene un tono vivencial, ya que fue creado a partir de los recuerdos de algunos personajes emblemáticos del género, como el director de la comparsa, César Pintos.

El texto, una delicada creación de María Victoria Riñón, sigue una línea cronológica, aunque el relato no busca plantearse como un cuento, sino que, por el contrario, lo hace con un tono de miscelánea.

La sucesión de bellas y emotivas postales reconstruyen un contexto en el que se da cuenta de las penurias económicas que padeció buena parte de la negritud, pero sin la sobrecarga dramática que dichas
circunstancias conllevan.

Por el contrario, predomina un tono de alegría, donde el candombe es un antídoto a la tristeza y, a la vez, un factor dinamizador de las prácticas de encuentro tan referenciables al Montevideo de décadas pasadas.

También están presentes los momentos que hablan sobre la demolición de los conventillos, con todo lo que ello implicó desde el punto de vista humano para sus moradores.

El espectáculo contó con muy buenos solistas, aunque el inicio del mismo presentó desajustes sonoros, no necesariamente atribuibles a la comparsa.
Hubo un muy buen despliegue coreográfico y visual. No obstante, queda la posibilidad de mejorar la presentación de una puesta en escena recargada, pero, a la vez, llena de acción.

Pese a estos apuntes, se trata de uno de los mejores años de Sarabanda.
El cierre de la noche estuvo a cargo de la murga Momolandia, que tuvo importantes problemas con el sonido, aunque los mismos fueron captados de modo distinto, dependiendo del lugar en el que se ubicara el espectador.
El País realizará una crítica detallada de su espectáculo en la segunda rueda, ya que en el pasaje de la cuarta etapa de la ronda inicial no fue posible captar la real dimensión del trabajo, como consecuencia del mencionado asunto sonoro.

Las tomas de audio que fueron emitidas por la televisión y las emisoras de radio -vale consignar- no presentaron dicho problema, por lo que la situacion, se da por descontado, no es atribuible a los artistas.

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