Entrevista

Una blonda que sigue de fiesta

La ex Rombai charló sobre su nuevo proyecto musical y la vuelta a la cumbia pop

Camila Rajchman
Camila Rajchman en el videoclip "Actitud" de Blonda. Foto: difusión

El ‘de fiesta’ es mi sello”, dice Camila Rajchman a El País. Y se ha encargado de demostrar que por más que haya nacido en el medio de Rombai, el latiguillo le pertenece. Lo dijo en los Iris, cuando recibió su premio de Comunicadora en redes, lo dice cada vez que habla de su nuevo proyecto musical y en el nuevo sencillo de ese proyecto, “Actitud”. Otra cosa que le pertenece es la marca de “la rubia” divertida y fiestera que también se hizo famosa con Rombai, pero que ahora busca ser un todoterreno con Blonda, la banda que lidera y en la que canta junto a Tomás Mandel y Facundo Garello.

Lo de usar el “de fiesta” pasó como si nada en el estudio, “pero como lo tiro cuando a veces voy escuchando la radio, escucho una canción y pienso ‘ahí quedaría bien’”, aclara. Después, para todos era obvio que tenía que ir. “Yo soy el ‘de fiesta’”, dice y medio en broma, medio en serio, remata: “Si en Rombai no hubiese cantado y solo hubiera dicho ‘de fiesta’, hubiese sido igual de protagonista. Era lo más contundente”. También se anima a opinar que aunque su exbanda siguió usando el latiguillo, “hubo problemas ahí de personalidad”.

Para el público fue toda una sorpresa el regreso de Rajchman a la cumbia pop. Aunque andaban los rumores y en alguna ocasión se la escuchó decir que extrañaba la música, fue cuestión de una semana entre que anunció el nacimiento de Blonda y el lanzamiento de ese primer sencillo. “Lo anuncié cuando ya estaba segura de que iba a salir el proyecto, que estábamos todos, que estaba todo en orden”, explica.

“Actitud”, que está disponible en Spotify y Youtube, es una muestra de que lo que quiere Blonda es competir con el trap y el reguetón, esos sonidos más urbanos que desde hace más o menos un año vienen desterrando a la cumbia pop de las pistas de baile.

“Todo el mundo me decía ‘ahora suena el trap’, pero para mí suena lo que la gente tiene ganas de escuchar. Además, esa cumbia, ese ritmo que te hace explotar y que todo el mundo se aprende las letras, hacía mucha falta”, opina la líder de Blonda.

Camila Rajchman, Blonda
Mirá el videoclip de "Actitud" de Blonda

—Dijiste que no querías hablar del grupo antes de que fuera seguro su lanzamiento, ¿tenías miedo de que no sucediera?

—No era que tenía miedo a que no saliera, quería que saliera espectacular, que estuviera el videoclip recontrapronto. De hecho nos pasó que tuvimos dos días eternos de rodaje y después cuando empezamos la edición del videoclip nos dimos cuenta de que faltaban tomas, entonces viajé a Buenos Aires y filmé otras cosas más caseras.

—¿Cuánto hacía que venías planeando esto?

—Cuando lo conté, hacía ocho meses que Catriel Sagardoy me había hecho la propuesta. Aunque, de hecho, cuando me fui de Rombai todas las propuestas que estaban por ahí tenían que ver con la música, solo que no estaba preparada para hacerlo.

—Cuando te fuiste de Rombai realmente quisiste distanciarte un tiempo de la música.

—Sí, es más, no es que me quise tomar un tiempo, directamente no me imaginé volviendo a lanzarme. Era como que hasta ahí había llegado.

—¿Y qué tuvo esta propuesta?

—En realidad no fue la propuesta, sino todo el proceso de sanación, de recuperarme, de estar establecida yo, de saber lo que me gusta, de poder prepararme. Después, varias veces tuve ganas de volver y cuando Enrique Quinteros y Catriel me invitaron, me copé.

—¿Por algo en especial?

—Sé que no soy para nada una persona fácil, soy recontraimpulsiva y megaintensa, tanto en lo positivo como en lo negativo. No descuido nada o intento no descuidar nada, pero la verdad que son demasiadas cosas para un proyecto de este tamaño y como que sentí que ellos ya me conocían y sabían cómo trabajo.

—¿A tus compañeros del grupo los elegiste por Instagram? ¿Cómo fue eso?

—Me encantaría poder decir que los conozco desde los tres años o que somos amigos de toda la vida, pero no. Los descubrí en Instagram. A Tomás lo seguía porque me gustaba como cantaba, sube covers espectaculares que te dejan la piel erizada y le reveía que tenía todo un ángel.

Los integrantes de Blonda
Los integrantes de Blonda

—¿Pero querías que fueran tres?

—Me reembolaba ser la parejita que ya había vendido, era como que quería otra cosa, y dije de ser tres. Ahí alguien me recomendó a Facu y le escribí por whatsapp contándole del proyecto. Le pedí que me mandara un video cantando y me respondió que estaba enfermo y que si me mandaba uno cantando, no lo iba a querer. Ahí mandó uno haciendo muecas con mucha gracia y con eso nos convenció para castearlo. Hicimos fotos, salimos a bailar, lo escuchamos cantar. Era un casting integral, y la verdad me parece que el trío es el drem team.

—Tenés mucha libertad para tomar decisiones en este equipo, ¿para vos es importante tener ese lugar?

—Es como mucha responsabilidad y por momentos digo dónde me metí. Pero la verdad es que comparándolo con antes, me siento yo. Además, soy muy espontánea y creo que hay cosas que son por presentimiento, no por estrategia, y me gusta poder sentirlo y hacerlo.

—¿En Rombai no tenías tanto lugar como para decidir?

—No era un cero a la izquierda, llevaba ideas y se me escuchaba, pero acá mi decisión es la decisión final en muchas de las cosas. No te digo que en todo porque hay cosas que yo desconozco y no puedo decidir, pero para eso tengo a mi equipo.

—¿Qué lugar deja el lado de la música al de comunicadora?

—Espero que vayan de la mano para siempre. En la televisión estoy lejos de ser la que toma decisiones y sinceramente tengo un espacio y me escuchan y me aportan desde un lugar tan lindo que me encantaría seguir ahí. Pero como comunicadora, en realidad, las redes son mi fuerte y no tengo ninguna estrategia. También me manejo por impulsos y corazonadas.

—¿Te ponés a pensar en la influencia que tenés en los demás?

—Cuando me di cuenta de que yo, Camila, era influyente, fue en la charla Ted. Me estaban matando a críticas y de repente silencio y aplausos. No era el personaje de la rubia de Rombai, estaba hablando de mi vida privada. Ahí me di cuenta de que era una persona influyente, no una imagen o una banda. Un antes y un después en mi carrera. Si no fue lo más importante, pega en el palo.


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