MÚSICA

Billie Joe Armstrong: "El punk es más que ira"

El más versátil del punk rock sobre el nuevo disco Revolution Radio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Billie Joe Armstrong. Foto: Difusión

Billie Joe Armstrong bien puede ser visto como el punk multitalentoso: frontman de Green Day grupo recién ingresado al Salón de la Fama del Rock and Roll—, coautor y a veces protagonista de American Idiot, el musical de Broadway que va a ser una película de HBO, y, además, protagonista de la película indie Ordinary World.

Lo que no es, según lo que él mismo admite, un experto en redes sociales. "Trato de actualizarme. Apenas termino de meterme en Instagram cuando me dicen que la red en la que hay estar ahora ¡es Snapchat! Dios mío, déjenme en la Edad de Piedra. De hecho tengo un pie en la Edad de Piedra y otro en el nuevo siglo". La postura abarcadora de Armstrong en la cultura actual está expuesta en Revolution Radio, el nuevo álbum de Green Day, el primero que la banda —que completan el bajista Mike Dirnt y el baterista Tré Cool— produce por su cuenta desde 2000.

"Lo sentimos como lo más independiente que hayamos hecho". Armstrong también se está diversificando —más o menos— con Ordinary World, donde hace de un músico medio vago, y padre, que a los 40 años decide celebrar su cumpleaños a lo grande. "Me preocupé de mantener una barbita para la película. Tenía que afeitarme de una manera específica, cada tres días. Y quería mostrar las canas". Con 44 años, Armstrong aún conserva un aspecto de muchacho y sigue luchando para darle sentido al cambio de generación.

La tapa de Revolution Radio muestra a un "boom box" (aquellos radiograbadores de los 80) prendido fuego. "Es la imagen de algo que es obsoleto, como si estuviéramos en un cementerio de la cultura pop". Hace una pausa. "Oh, eso estuvo bueno. ¡Cementerio de la cultura pop! Lo voy a decir muchas veces en los próximos días", dice con una sonrisa.

Ordinary World es tu primer papel protagónico en el cine. ¿Tuviste que preparar cosas actorales?

—Nada raro. No era que tuviera que hacer, tipo, mímica. Con Lee Kirk, el director, pasamos mucho tiempo juntos, desarrollando el personaje, y haciéndolo hablar más como yo. Me basé en experiencias propias e intenté ser lo más honesto posible. Actuar en un escenario es proyectarte hacia la parte de atrás del lugar. Acá, todo es en torno a las sutilezas, y eso es difícil. Porque soy muchas cosas, pero no sutil.

—Además, tenías en frente a actores experimentados como Fred Armisen y Judy Greer. ¿Eso te intimidó?

—Bastante. Por el respeto que les tengo. Son brillantes, no es que sean "más o menos" en lo que hacen. Pero todos estaban muy relajados. Un par de tipos que hacen de padres en la película llegaron y empezamos a actuar, lo cual es muy incómodo al principio. Estás haciendo algo que nunca antes hiciste. Pero paulatinamente me fui sintiendo más cómodo.

—Cada vez más vemos padres no convencionales en las películas. ¿Te identificás?

—Es un enfoque diferente de la paternidad, sobre todo para gente de la Generación X. No somos nuestros padres. Me parece que ser padre hoy implica ser más sensible. Mis hijos tienen 21 y 18. Fui un padre muy joven.

—Y ambos son músicos. ¿Tocás con ellos?

—Un poco. Más que nada, me muestran la música que les gusta. Hacen muchos demos, ese tipo de cosas, por su cuenta. Mi hijo más joven, Jakob, se está convirtiendo en un autor de canciones muy bueno. Compone canciones que le salen directamente del corazón. Joey tiene una banda, en otro estilo, son diferentes. Pero no se trata, para ninguno de los dos, de llegar a ser estrella de rock. Si hay algo que comparto con ellos, es el placer y el amor por la música.

—Arrancaste entre los punks como un adolescente, cuando mucho pasa por la ira juvenil. ¿Qué significa hoy ser parte de la escena punk?

—Me parece que el punk es mucho más que la ira y la furia. Es como que el raro encuentra su voz por primera vez. Puede ser que alguien quiera tener su propia revista fanzine, y escribir sobre las cosas que lo apasionan, a pesar de que tenga pocas probabilidades de tener éxito. Pero lo hace igual. Los discos de Green Day en general son sobre sentirse algo perdido y un poco tonto, en el medio del caos y los medios, y todo lo que todo ha cambiado. Lo más importante de este disco es encontrar algo que sea alcanzable, algo de paz o serenidad en medio de ese caos. La canción "Ordinary World" es básicamente eso. "Say Goodbye" es ver cómo Ferguson (la ciudad donde la Policía mató al adolescente Michael Brown y se produeron serios disturbios) se convirtió en un lugar militarizado, con todos esos tanques y gases lacrimógenos. La canción "Revolution Radio", menciona eso también. Son reflejos de lo que veo, y tal vez haya una caricatura de eso.

—Tratás temas complicados en el álbum. "Bang Bang" es una canción desde la perspectiva de un hombre que comete una matanza con armas de fuego. ¿Es divertido interpretar eso?

—Sí, y difícil. Es rápido. Es una catarsis par todo quien la esté cantando en el público. Cuando uno crece en la época de las redes sociales, manifiestos, matanzas y narcisismo —esa parte maligna de la vida de Estados Unidos—¿qué se puede decir sobre algo como eso? Uno queda mudo. La mejor manera que tengo de hablar de esas cosas es hacerlo en una canción. Esa es mi catarsis. Y en eso me ha acompañado el público en estos últimos años.

—¿Ha cambiado tu manera de componer ahora que has conseguido estar sobrio?

—Estoy más enfocado. Y he aprendido a parar cuando me bloqueo. O seguís adelante y la embarrás, o entendés que esa canción no quiere ser compuesta aún, tu cerebro no está preparado para eso. A veces, sé que tengo que dejar una canción, alejarme. Y el hecho de tener la cabeza clara… Me encanta seguir haciendo cosas. Una canción como "Revolution Radio", es sutil y nerd a la vez. La canción tiene una intro, y un pre-estribillo que se convierte en estribillo. Decidí no hacer ese pre-estribillo en la segunda parte de la canción. Eso le dio a la canción un aire imprevisible. Para mí, es la mejor canción que he hecho. Es muy nerd, pero es lo que me gusta de componer.

—¿Por qué crees que American Idiot ha tenido una vida tan larga, y en tantas formas?

—Porque la gente lo puede interpretar en la manera que quiere. En cualquier momento que ocurra una injusticia en Estados Unidos, uno puede adaptar American Idiot a esa situación, de alguna manera. Uno va, escucha el disco, y hay algo que cobra sentido. Ahora, además, todo está más abierto y transparente. En Pensilvania, vi a un pequeño grupo de teatro cuyo elenco era afroamericano, y que hicieron American Idiot para el movimiento Black Lives Matter. Cuando lo vi, reaccioné tipo: "¡Sí! ¡Es para este tipo de cosas que trabajo!". Porque la gente puede agarrar el disco y hacer con él algo propio.

Colapso en el escenario y catarata de insultos

Se lo puede seguir viendo en YouTube. Armstrong está cantando y para de golpe para empezar con una andanada de "fucks" que se asemeja a las de Joe Pesci en las películas de Scorsese.

Luego diría, en esas entrevistas donde muchos artistas hacen un acto de atrición, que se metió a una clínica de rehabilitación, para poder desprenderse del alcohol y otras drogas. Sin embargo, el discurso de Armstrong en el escenario del festival iHeartRadio de 2012 no parece el de un borracho. No arrastra las palabras, no se queda en blanco, ni tampoco dice incoherencias. Lo que se ve es un hombre muy enojado porque le acortaron la duración de su presentación.

De marginal a estrella

Nombre:

Billie Joe Armstrong

Nació:

Oakland, 17 de febrero, 1972.

Otros datos:

Su primera banda se llamó Sweet Children

Hoy quedaron atrás, pero hubo una época en la que se le echó en cara a Billie Joe Armstrong (todo bien con los otros dos, pero...) haberse "vendido" y haber vendido, también, al punk como movimiento musical y contracultural. Le ocurre a todos, o casi. A R.E.M. se le reprochó que dejaran un sello indie y firmaran con Warner, una multinacional. A Kurt Cobain probablemente le harían el mismo reproche si siguiera vivo.

Lo cierto es que Armstrong tiene algo de responsabilidad en una supuesta "traición" del punk. Un musical de Broadway debe ser una de las pesadillas de todo autoproclamado "punkie". Pero tampoco es improbable pensar en que si Armstrong se hubiese mantenido más o menos fiel a los dictados y las convenciones de su tribu, hoy le estarían achacando que se estancó, que siempre hace lo mismo. Sea como fuere, American Idiot es un muy buen disco de rock.

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