ENTREVISTA

Beret: "En mis canciones he gritado verdades que todo el mundo piensa pero que no dice"

El músico sevillano lanzó "Primera carta", una colaboración con Cali & El Dandee, y habló con El País sobre la nueva etapa de su carrera

Beret. Foto: Difusión.
Beret. Foto: Difusión.

Desde el otro lado de la videollamada por Zoom, el cantante sevillano Beret (Francisco Javier Álvarez) sonríe mientras recuerda su primera vista a Montevideo. “Todavía tengo el video guardado en el móvil”, dice sobre su show de 2018 en Kibón Avanza. “Me subí a un microbús y cuando la gente me vio a través del huequito de la ventana, se lanzaron contra el bus y lo terminaron moviendo”.

A casi tres años de aquella noche de abril, la popularidad del cantautor no parado de crecer. En 2019 lanzó Prisma, su álbum debut, que en España se consagró como Disco de Platino gracias a éxitos como “Desde cero”, “Lo siento”, “Te echo de menos” y “Si por mí fuera”. Ese año, esa colección de canciones —la mayoría inéditas y otras ya lanzadas, pero reversionadas— lo trajeron de nuevo a Montevideo para un show con entradas agotadas en la Sala del Museo.

Tras el éxito de Prisma, que estuvo en el top 15 de los discos más vendidos de España entre 2019 y 2020, el músico de 24 años está listo para un nuevo paso en su carrera. Y lo hace con “Primera carta”, una balada grabada junto al dúo colombiano Cali & El Dandee. Sobre eso, habló con El País.

—La última vez que hablamos, antes de tu show en la Sala del Museo, habías mencionado que querías “parar de hacer conciertos para mirar qué ha pasado en estos años”. Ahora que la pandemia te obligó a pausar tus shows, ¿has analizado todo lo que sucedió en este tiempo?

—Sí, claro. Este año me ha servido para observar lo que sucedió durante todo este tiempo. Es que fue todo muy rápido: no paraba de hacer giras ni de dar entrevistas; y si bien son cosas muy bonitas, no me daba el tiempo de disfrutarlo ni de analizarlo porque ya se venía otra cosa nueva.

—¿Por qué crees que la gente se identifica tanto con tus letras?

—Yo creo que la clave es que la gente ha sido capaz de observarse a sí misma mediante mis canciones. Soy una persona que no se basa en las primeras vistas de las cosas, sino que intento buscar el detrás de todo, y siento que haber hecho tan visible mi forma de pensar es lo que hace que la gente se haya enganchado. En mis canciones he gritado verdades que todo el mundo piensa pero que no dice porque siente que eso lo hace menos humano. En mis letras he normalizado el hecho de decir: “estoy mal”, y la gente las ha hecho himnos. Y eso se ve en mis conciertos, porque cantan conmigo a todo volumen.

—El miedo aparece en varias de tus canciones. ¿Por qué?

—Mira, hace poco un amigo mío me dijo: “Oye, tu palabra más usada en tus canciones es ‘miedo’”, y me envió una recopilación de cuántas veces lo he mencionado en mis canciones. La palabra aparece como 65 veces (risas). Debe ser que el subconsciente que me quiere mandar un mensaje.

—¿Sientes que se convirtió en una especie de alimento de tus canciones?

—Sí, porque el miedo me genera la necesidad de hacer un cambio. Si no tuviera miedos estaría en una zona de confort constante y no tendría necesidad de desahogarme; viviría bien y punto. Pero cuando hay miedo, significa que algo te hizo salir de tu punto de control y que estás buscando volver a ese punto. Yo hablo acerca de cómo volver a estar bien, y me quejo mucho de la ansiedad y de otras cosas, pero sé que si no la tuviere, no hubiese escrito la mitad de mis canciones.

—Acabas de publicar “Primera carta”, tu colaboración con Cali & El Dandee. ¿Cómo surgió?

—Hace tres años recibí un mensaje de ellos y no lo podía creer porque los escucho desde que lanzaron “Yo te esperaré”, y “No digas nada”. Nos había quedado en el tintero hacer un tema, y luego los conocí en Ecuador y me parecieron unas personas maravillosas. Hace un tiempo me mandaron la canción y recuerdo que la escuché en el coche mientras iba al mercado. Me emocioné porque el principio me pareció brutal:“No sé si fue el orgullo o fue la monotonía, / Nos mató la costumbre”. Me recordó a mi primera relación, que terminó de esa manera, y que no nos podíamos echar la culpa entre nosotros. Era algo terciario. Por eso quise grabarla.

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