MÚSICA

La belleza de las canciones tristes

Revisión de "Música para niños tristes" de Buceo Invisible, a 10 años de su edición.

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La banda prepara un nuevo material en el estudio Sondor. Foto: Archivo El País

Hace 10 años, y cuando ya habían recorrido otros 10 años en lo más under del under, Buceo Invisible editó un primer disco que plasmó las características más interesantes de este colectivo local: Música para niños tristes, que está festejando su primera década.

Las voces —oscura, melancólica y a la vez cálida la de Diego Presa, imperfecta y rota la de Álvaro Bassi— recorrían como un instrumento más una poesía bellísima que desconcertaba con títulos curiosos como "El Conde en el funeral de Frida Kahlo" o "Comitoína simple", y cautivaba por completo con versos presentados en formato canción, con rimas y giros caprichosos.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Todo eso, los Buceo Invisible lo acompañaron con un precioso trabajo guitarrístico, un sonido construido a partir de varias violas que con el tiempo sólo irían puliendo para llevarlo a mejores estados; y unos arreglos corales que le dieron a los estribillos un aire épico.

El preciosismo del colectivo dio en este disco su primera muestra y le aseguró una buena vida: una vida de popularidad limitada, sí, pero siempre de buenas canciones.

Buceo Invisible

Disco: Música para niños tristes. ¿Está online? Está completo en YouTube. Datos: Este viernes lo "reeditan" en vivo con un concierto en Sala Camacuá. Las entradas están en Tickantel.

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