MÚSICA

Un barrio entre el humo y el tango

Los Hermanos Hernández presentan disco en la Camacuá

Hermanos Hernández
Hermanos Hernández. Foto: Piero Sabini

No son de arrabal pero son de barrio, específicamente de Jacinto Vera, y eso, en un siglo de hipercomunicación, de fama efímera y de medios virtuales, puede ser lo mismo. Después, queda escuchar la música de los Hermanos Hernández para buscar límites entre esos conceptos que con los años, le han quedado tan bien tanto al tango como al rock.

En Humo, el primer disco de este dúo tanguero compuesto por Mauro y Ramiro Hernández, también hay una imagen muy rockera en el arte del álbum, basada en una visión apocalíptica que comprende a la música y a la sociedad toda. Tiene que ver con la generación de la que son parte y con el entorno en que se mueven, que los llevaron a los dos a decir que lo suyo son los “tangos escritos para la caída de la bomba, intentando evitar desde barrios en ruinas los efectos de la radioactividad”.

“Nos inventamos un mundo”, explica el bandoneonista Ramiro Hernández, “que más que una invención es una interpretación de este mundo en que vivimos. Se nos ocurrió pensar en el apocalipsis, en que está pasar algo que no se sabe qué es pero es apocalíptico, y que la vida urbana es en sí un poco apocalíptica. Y lo que nosotros tenemos para eso es un disco de tangos; estamos en un búnker componiendo, tocando con amigos, y a partir de ahí generamos toda la estética”.

Barrio con tu nombre
"Barrio con tu nombre" de los Hermanos Hernández y Agustín Lucas

Parte de ese mundo inventado o interpretado es lo que mostrarán esta noche en la Sala Camacuá, a las 21.00. Hay entradas en venta en Tickantel y una cantidad de músicos y artistas involucrados en el show, que van desde Federico Graña en guitarra eléctrica al futbolista y escritor Agustín Lucas, interviniendo con poesía.

"El tango actual representa bien a este mundo apocalíptico. En las propuestas nuevas de tango que hay, hay una estética común que va para ahí, y se podría decir que es casualidad pero al mismo tiempo no lo es, porque estamos conectados por lo que hacemos”, explica Hernández, la mitad de este dúo que completa su hermano Mauro, en guitarra y voz.

Los Hernández, que suelen tocar en milongas de gente joven y aseguran que “tocar para que bailen es lo mejor que hay”, muestran su concepción del tango en un disco que tiene nueve temas propios y dos versiones, un resultado al que llegaron casi sin darse cuenta. “Estábamos llegando hacia un lugar que no sabíamos cuál era”, dice Ramiro y asegura que hasta que no tuvieron este puñado de canciones, no se les había cruzado la idea de entrar a grabar un disco.

Hasta Humo, venían tocando versiones de tangos y antes de eso, habían pasado por el rock, la canción urbana, la murga y hasta el jazz; todas manifestaciones culturales en las que el discurso barrial puede funcionar como hilo conector.

Hoy y desde hace un rato, el tango es la música que los identifica y la banda sonora de sus vidas, y aseguran que, a diferencia de otros artistas jóvenes del género, nunca se enfrentaron a alguien que les dijera que lo que hacen no es tango. Ahora, después de un año intermitente en el que los dos estuvieron viviendo fuera del país, están reactivando su sonido propio y quieren llevarlo a todos lados. La Sala Camacuá es el principio.

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