Kiss, el 18 de abril en el Parque Central con toda su pirotecnia

Una banda de rock que mutó hacia una marca

Hace 30 años que Tommy Thayer está vinculado a Kiss. Primero fue parte de Black & Blue, la banda que abría los conciertos de Kiss en la gira del disco Hot in the shade. Luego entró a la marca para desarrollar varios proyectos, como el libro Kisstory y videos. Y hace 12 años que ocupa el lugar que originalmente era de Ace Frehley, maquillaje y traje incluidos. En la marca Kiss, lo que importa hoy es el diseño y la representación de un personaje, no tanto quién interpreta a ese personaje.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cuatro máscaras que representan algunas de las fantasías del rock.

Probablemente por eso, Thayer se molesta cuando se le pregunta por la cómo son los mandamases de Kiss: Paul Stanley y Gene Simmons. "¿Cómo que ellos?" dice cuando se le cuestiona por los criterios de Simmons o Stanley para elegir el repertorio para un concierto, por ejemplo. "Esto es una banda, no una dictadura de Paul y Gene. Yo no los trato como jefes, ni ellos me tratan como subalterno. Tanto Eric (Singer, el tercer baterista de Kiss luego de Peter Criss y Eric Carr) como yo participamos de la toma de decisiones y en el día a día de Kiss", dice Thayer por teléfono. Pero enseguida agrega: "Pero en última instancia, la banda es de ellos. Fueron ellos los que la fundaron hace 40 años".

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Bien, una vez aclarada la relación entre los dos integrantes originales y los dos que representan a los que quedaron por el camino —Frehley y Criss— Thayer muestra su costado más relajado y canchero. "Es una situación fantástica estar en Kiss, porque es una institución, con una legión de fanáticos muy devotos y entusiastas".

Para él, los seguidores de Kiss lo recibieron de la mejor manera cuando ingresó al mundo que pertence a Stanley y Simmons: "Había muy altas expectativas sobre mí. Y me hicieron trabajar mucho para poder estar a la altura de ellas. Pero en última instancia, me recibieron muy bien", dice.

Aunque algunos fanáticos —en particular los que vienen desde el principio— puedan pensar que Thayer usurpa el lugar de Frehley, a él ni se le pasa por la cabeza razonar así: "Es un honor poder llevar el maquillaje del Hombre Espacial. Y ser el Hombre Espacial en Kiss. Me encanta. Nos ponemos el maquillaje nosotros mismos. Es posible que mucha gente piense que tenemos maquilladores, pero no. Lo hacemos nosotros mismos: es un ritual, como pintarse para salir a la guerra. Así lo vemos y para nosotros es importante ese ritual. Nos damos dos horas antes de salir al escenario para el maquillaje, los trajes y para entrar en personaje. Pero yo hago todo en menos de una hora. De esa manera, me da el tiempo para ir calentando en la guitarra".

Además, Thayer dice que es justo la época de Frehley que más disfruta tocar. "Para mí, el clásico sonido de la banda es de la época que estaba Ace. Musicalmente, son las canciones más interesantes de tocar. Mucha gente cree que Kiss es una banda básica, que musicalmente es sencilla. Pero cuando tenés que aprender a tocar las partes, te das cuenta que pasan más cosas que lo que la mayoría piensa. Cuando entré, fue lo más natural adaptarme a ese sonido, porque mi manera de tocar la guitarra se presta para eso. Y eso fue también lo que buscaban Paul y Gene: asegurarse de que Kiss sonara como al principio, porque de esa época viene la intención original de la banda. Fue más eso, que tratar de emular el sonido de los 80", dice Thayer y sabe de lo que habla. A partir de 1983 y el disco Lick it up la banda empezó un declive musical del cual nunca se recuperó.

Aún así, Thayer dice que una de las canciones que más disfruta de tocar es God gave rock & roll to you, de Revenge (1992).

Pero es el espectáculo en sí lo que más placer le da. "Lo que más me gusta es lo mismo que me gustaba de la primera época de Kiss: lo grandilocuente, lo extravagante. Cuando vayamos a verlos a Uruguay, se van a dar cuenta de lo que hablo. Tenemos La Araña en el escenario, una estructura que ya es mundialmente famosa. Todo ese despliegue de producción es lo que más disfruto cuando estoy en arriba del escenario. Y cuando llega el final, que explota toda la pirotecnia... ¡Eso es genial!".

Un espectáculo así no deja mucho lugar para la improvisación y los cambios: "Es como cuando vas a ver un show en Broadway. El espectáculo es siempre el mismo, no lo cambian de una noche a otra. Acá pasa lo mismo.Tenemos un show tan coreografiado, que incluye efectos, pirotecnia, videos, computadoras... Es muy teatral, y hacemos la misma rutina prácticamente todos los shows. A no ser que hagamos múltiples presentaciones en una misma ciudad. Ahí sí podemos cambiar cosas".

Según Thayer, Kiss es una agrupación que quiere seguir conquistando nuevos adeptos: "Nunca fuimos a Montevideo y nos pone muy contentos poder ir a un lugar en el cual nunca hemos estado. Ver a nuestros fans y dar un buen espectáculo para ellos", dice con igual dosis de profesionalismo, demagogia y autenticidad.

Porque aunque ya ha dicho las mismas frases centenares de veces, en su voz se percibe el entusiasmo de un performer que vive el sueño de representar a un personaje en una de las bandas más espectaculares del rock. Una banda que se convirtió en una marca gracias al maquillaje, la ropas y un puñado de canciones.

Ace Frehley: el primer Hombre Espacial

Cuando Kiss fue admitido al Salón de la Fama del Rock, el guitarrista original del grupo fue entrevistado por la revista Billboard: "Es un honor, claro, pero no es algo que me estuviese quitando el sueño", dijo en ese momento Frehley. Aunque dijo que se lleva bastante bien con sus ex compañeros no perdió oportunidad de tirarle algunos dardos: "La gente que escuchó mi último disco solista me dijo que mi voz suena como en el 78, cuando salió mi primer disco. Eso me diferencia de otros miembros de la banda. Paul, esa fue para vos", dijo el músico en el video de esa entrevista.

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