BALANCE 2020

Balance 2020: Suspensiones y aforos reducidos definieron un año difícil para la cultura local

Con la llegada de la pandemia del coronavirus, el ámbito cultural uruguayo debió adaptarse a una serie de cambios inesperados en los espectáculos y las salas

2020 fue un año atravesado por suspensiones, vueltas y protocolos. Foto: El País.
2020 fue un año atravesado por suspensiones, vueltas y protocolos. Foto: El País.

En apenas cinco días, Montevideo pasó de ser la sede de tres grandes shows internacionales a quedar en silencio. Los Backstreet Boys y Karol G llenaron el Antel Arena, y Maroon 5 reunió a 15 mil personas en el Estadio Centenario. La agenda musical de esa semana se iba completar el sábado 14 de marzo, con el festival Montevideo Rock congregando a 40 mil personas en la Rambla Wilson.

La cartelera del viernes 13 incluía 36 películas, 16 obras de teatro, cinco recitales y la segunda función de Un tranvía llamado deseo por el Ballet Nacional del Sodre. La temporada cultural comenzaba lenta pero firmemente.

Pero todo cambió. Tras la detección de los primeros cuatro casos de COVID-19 en el país, se suspendieron todos los espectáculos públicos como parte del estado de emergencia. Los recitales masivos pasaron a ser parte del pasado, y la imagen de 40 mil o 200 personas reunidas se volvió un objetivo improbable.

Tras el cierre abrupto de teatros, cines, museos y salas de música, llegó la reinvención. Hubo músicos ofreciendo recitales a través de transmisiones por redes sociales, renacieron los autocines, los museos implementaron exposiciones virtuales y se formaron colectivos que trabajaron para la reapertura de salas. Además, el MEC creó la plataforma Cultura en Casa y hubo numerosos pedidos de ayuda al gobierno por parte de los miles de artistas que se quedaron sin ingresos.

De a poco empezaron a acordarse condiciones para el tímido regreso de la presenciales. Un protocolo promovido por Uruguay Es Música —un colectivo formado por managers, productoras, salas privadas y artistas—, permitía shows con un aforo del 30 % ("aforo" se convirtió en una de las palabras del año) de la capacidad del lugar, corredor sanitario, distanciamiento social, tapabocas y no más de cuatro artistas en escena.

Con esas reglas, el 9 de julio, La Trastienda se convirtió en la primera sala musical de la región en reabrir con un recital de Buenos Muchachos. A pesar de lo energético que suelen ser los shows de la banda, la nueva etiqueta impide bailar o cualquier clase de acercamiento.

Buenos Muchachos en el primer show de pandemia. Foto: Marcos Mezzottoni
Buenos Muchachos en el primer show de pandemia. Foto: Marcos Mezzottoni

La experiencia, sin embargo, permitió un repentino regreso a una rutina de recitales que, hasta el nuevo parate obligado por el recrudecimiento de los números de este fin de año. Según informó Uruguay Es Música, en esos cinco meses se celebraron más de 900 shows con un público de 100.000 personas y ningún foco de contagio. En los últimos meses la cartelera se parecía bastante a los tiempos prepandemia.

Si bien el público respondió al regreso, el panorama no fue muy alentador. “La gente generó un compromiso con el protocolo y respondió en la compra de tickets. El lado negativo es que se hace muy cuesta arriba con estos números”, explicó el director de la Sala del Museo, Camilo Sequeira, que redujo su aforo de 1100 espectadores a 192.

3 de agosto

Siguiente paso de la reactivación

Finalmente, el 3 de agosto, el gobierno permitió la reapertura de cines, teatros, museos y espacios culturales.

Cinemateca Uruguaya fue la primera sala de cine de la región en abrir y, más tarde lo harían las salas comerciales. Sin estrenos importantes, algunos de esos complejos se sustentaron principalmente con reestrenos o película de género; de terror en general. El complejo Movie abrió sus salas teatrales principalmente dedicándolas al stand up. En general agotó todas las funciones.

A finales de noviembre, Cinemateca Uruguaya realizó la 38° edición del Festival Internacional Cinematográfico del Uruguay. Fueron 158 películas, repartidas en nueve salas en 14 días. “Para nosotros fue muy importante mantenernos abiertos y hacer el festival”, dice la coordinadora general de Cinemateca, María José Santacreu.

Pero, al igual que las salas de música, el aforo reducido dificultó la vuelta de los teatros y los cines. El protocolo, que en un principio obligaba a tener una fila vacía y dos butacas libres entre espectadores, imposibilitó incluso la apertura de salas.

Cinemateca Uruguaya. Foto: Marcelo Bonjour.
Cinemateca Uruguaya. Foto: Marcelo Bonjour.

Según informó la Federación Uruguaya de Teatros Independientes, con esta nueva modalidad, por ejemplo, algunos teatros pequeños solo podían recibir a seis espectadores.

Para ayudar a esos grupos, El Galpón lanzó el ciclo Teatro a Puertas Abiertas cedió sin costo la Sala Campodónico. A lo largo de tres meses, se presentaron 26 espectáculos de teatro, circo, muñecos y títeres y 10 recitales para un público habilitado de 220 personas por función.

La reactivación venía bien y sin hilos epidemiológicos vinculados a espectáculos públicos, y por eso el sector reclamaba un 50% de aforo. Sin embargo, con el aumento exponencial de los casos de COVID-19 de los últimas semanas, el gobierno decretó la suspensión de espectáculos públicos desde ayer hasta el 10 de enero. A eso se le suma la suspensión del carnaval, una actividad que le da trabajo a 40 mil personas.

“Este ha sido un año lleno de malas noticias para el sector cultural”, resume a El País la Directora Nacional de Cultura, Mariana Wainstein. “Como hemos dado unos pasos para atrás, las autoridades sanitarias están siendo muy cuidadosas para definir dónde se puede hacer qué actividad”. Se está trabajando en un protocolo para realizar espectáculos al aire libre cuando se pueda volver.

Así, el sector cultural cierra uno de sus años más difíciles con una nueva sensación de incertidumbre y con la esperanza de que el 10 de enero, sea una vuelta definitiva.

2020

Cronología de un año difícil para la cultura

13 de marzo: Ese viernes va a quedar en la memoria colectiva como el día que cambió la agenda del 2020. Dos días después de que la OMS caracterizara al coronavirus como una pandemia, se detectaron los primeros cuatro casos de COVID-19 en Uruguay y el gobierno ofreció una conferencia de prensa donde decretó un “estado de emergencia sanitaria”. Entre las medidas, se decretó “la suspensión de espectáculos públicos hasta que el Poder Ejecutivo lo determine”.

9 de julio. Con un show de Buenos Muchachos, La Trastienda hizo historia y se convirtió en la primera sala de Latinoamérica en reabrir sus puertas durante la pandemia.

3 de agosto. Luego de casi cinco meses de espera, el Ministerio de Educación y Cultura ofreció una conferencia de prensa para anunciar que el lunes 3 de agosto se iba a celebrar la reapertura de salas de espectáculos, museos y espacios culturales. Bajo un estricto protocolo que limitaba el aforo al 30% para garantizar el distanciamiento, varias salas de cine, teatro y los museos retomaron su actividad. Sin embargo, las salas de aforo reducido vieron inviable su regreso.

11 de agosto. Cinemateca Uruguaya se convirtió en la primera sala de cine en retomar las exhibiciones. El 3 de setiembre se sumó el circuito comercial.

16 de diciembre. Tras un claro aumento en los contagios diarios de COVID-19, el presidente Lacalle Pou anunció una serie de medidas para combatir la pandemia de coronavirus. Entre las disposiciones, se incluyó una nueva suspensión de espectáculos públicos entre el 21 de diciembre y el 10 de enero. La medida generó molestias en el ámbito cultural porque, a lo largo de estos meses (que incluyó un show masivo en el Antel Arena con Julieta Venegas) no se habían registrado focos.

17 de diciembre. Luego del anuncio de las medidas del gobierno, la Intendencia de Montevideo confirmó la suspensión del Concurso Oficial de Carnaval 2021. Se buscan alternativas.

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