LEVIN BROTHERS

El bajista que tocó con todos

Con Tony Levin, quien el domingo actúa con su hermano en La Trastienda.

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Levin Brothers. Foto: Difusión

Como Rodolfo Orozco, aquel personaje de la canción de León Gieco, Tony Levin tocó con John (Lennon) y tocó con Paul (Simon). Y además tocó con Peter Gabriel, Robert Fripp, Lou Reed, David Bowie, Carly Simon, Todd Rundgren, David Gilmour, Ringo Starr, Laurie Anderson, Richard Thompson, Mark Knopfler, Daryl Hall, Burt Bacharach. Es el gran sesionista del bajo de los últimos 40 años.

Y tuvo tiempo para desarrollar una carrera personal, a menudo vinculada al rock progresivo y el jazz. Precisamente el domingo, en su tercera visita a Uruguay, se presenta en La Trastienda junto a su hermano Pete Levin (son los Levin Brothers) en un formato musical que le devuelve al jazz tradicional que lo acercó a la música hace ya 50 años. Las entradas van de 700 a 1.200 pesos. Antes, Tony Levin (en la foto con uno de sus bajos) charló con El País.

—¿Cómo es trabajar con un hermano?

—Para nosotros es muy fácil. Cada familia es distinta y quizás haya hermanos que no se lleven bien, pero Pete y yo somos iguales en casi todo y en música, seguro. Así que escribir para este álbum fue muy sencillo. Podría escribir parte de una pieza y mandársela a Pete sin terminar sabiendo que lo iba a hacer como yo lo haría. Y lo mismo él. Nunca tuvimos un conflicto.

¿Cuál es el primer recuerdo musical juntos?

—Mi hermano es tres años mayor, así que él era el que compraba los discos. Eso fue en la década de 1950 y Pete tocaba el corno francés (yo ya tocaba el bajo), y encontramos una banda de jazz que incluía los dos instrumentos: el bajista era Oscar Pettiford y en el corno estaba Julius Watkins. Los escuchábamos todo el día. Y muchos años después, no hace tanto, le pregunté a Pete si se acordaba de esa música porque yo me la acordaba nota por nota. Y él también. Y surgió la idea de hacer un disco de aquel jazz de los 50 con solos cortos y canciones cortas y accesibles. Así escribimos música en ese estilo y, desde entonces, si es que podemos, salimos de gira con ese proyecto.

—Aunque su carrera es ecléctica, uno lo ve más como un músico de rock...

—Me veo como un músico de rock que toca jazz y a mi hermano Pete como un músico de jazz que toca rock. Los verdaderos músicos de jazz hacen más que tocarlo, lo viven. Admiro eso, pero no es lo que yo soy. Pero salgo a tocar con grandes músicos de jazz sin ser el mejor bajista de jazz del mundo. Hago lo mejor puedo.

—Es bajista desde niño. ¿Sigue encontrándole cosas nuevas?

—Siempre y busco cosas nuevas porque me encantan los desafíos. Y busco mejorar. Es interesante que ahora de grande pienso qué es lo me decidió por el bajo. Y le pregunté a mis padres si sabían por qué y me dijeron que me gustaba sin ninguna razón intelectual. Tenía 10 años y 60 años después lo sigo haciendo y no sé cómo pasó.

—En esta vuelta al jazz, ¿hay algo del rock que debió olvidarse?

No es olvidar. El rock comprende muchas cosas: poder, técnica, pero el jazz para mí es puro sentimiento, encontrar el groove y eso no es fácil para mí. Soy un turista del jazz, así que me puede costar encontrar el groove. Tengo que practicar para conseguirlo.

—Usted ha estado al lado de grandes genios musicales. ¿Cuál es su definición de creatividad?

—No pienso mucho en eso. Cuando estoy al lado de alguien que es verdaderamente creativo me siento inspirado y espero que me haya quedado algo. No les puedo robar el talento, es de ellos y uno debe hacerse cargo del talento que le tocó. Pero uno puede ser inspirado dándote cuenta de que siempre se puede ir por más. Eso es lo que me pasó a mí. Por ejemplo, tocando para un cantante que tiene un voz hermosa aunque yo no voy a tener esa voz, estando a su lado me va a inspirar la belleza y el misterio de esa voz.

—¿Esos genios son gente generosa con su talento?

—Peter Gabriel, cuando lo conocí por primera vez era muy humilde, amable y generoso. Y muy interesado en lo que hacía el otro. Y ese proceso, en el que los dos aportamos cosas, se repitió con gente como John Lennon o Paul Simon. Con ellos también terminé con partes de bajo mejores de las que llevaba, pero ellos también partieron de lo mío para conseguir lo que tenían en mente. Las mejores cosas no salen de una persona sola.

—¿Cómo fue conocer a John Lennon?

—Fueron solo unas semanas. Trabajamos en las sesiones de Double Fantasy y Milk and honey. Obviamente que me sentí honrado de trabajar con él. La primera vez que me vio fue muy frontal de una manera bien neoyorquina. Me dijo: "Mucho gusto, me dijeron que tocás muy bien. Lo único que te pido es que no toques muchas notas". Me reí porque él no sabía que yo no toco muchas notas y pensaba que era uno de sus bajistas virtuosos que le iba a arruinar las canciones. Cantó sus tema y era muy fácil tocar las partes de bajo. Y fue un honor saber que le habían gustado mis partes. De hecho, a alguna la dobló con los vientos. No hubo mucho tiempo para interactuar. Recuerdo que John estaba muy contento de volver a tocar con músicos, así que se pasaba un rato tocando cualquier cosa, Buddy Holly por ejemplo, con nosotros.

Cuatro en escena para este show.

Los Levin Brothers presentarán este proyecto de jazz clásico al que están abocados, este domingo a las 21:00 en La Trastienda (el show era el lunes pero se adelantó un día; las entradas adquiridas conservan validez). Tocarán en formato cuarteto (Pete Levin en piano y Tony Levin en bajo), acompañados por Erik Lawrance en saxo y Jeff Siegel en batería. Quedan entradas en venta en Red UTS, Redpagos y Tienda Inglesa a partir de 700 pesos.

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