Crítica

Avi Avital, el Liszt de la mandolina, estuvo en Montevideo

Como parte de la temporada del Centro Cultural de Música, se presentó un notable instrumentista

Avi Avital. Foto: Difusión
Avi Avital. Foto: Difusión

El Centro Cultural de Música presentó al prestigioso ensemble L’Arte del Mondo, fundado en 2004 por el violinista y director alemán Werner Ehrhardt. Esta orquesta de cámara se ha especializado en el repertorio de música antigua utilizando instrumentos de época, sin olvidar la música contemporánea.

Comenzó la audición con la “Sinfonía en La mayor” del italiano Giovanni Battista Sammartini. La versión se caracterizó por una exquisita musicalidad y un dominio técnico serio y equilibrado.

Luego interpretaron, de Vivaldi, el Concierto para laúd, violines y bajo continuo en Re mayor, con el mandolinista israelí Avi Avital como solista. Si bien en Uruguay ha sido muchísimas veces interpretado por renombrados guitarristas, al oírlo con mandolina nos hizo pensar que el compositor seguramente hubiera preferido esta sonoridad. Es increíble que a pesar de ser tan pequeño e injustamente menospreciado, pueda lograr tanta infinidad de matices. Avital demostró su extraordinario dominio técnico y su refinada sensibilidad, expuesta en la maravillosa interpretación del “Largo”.

El tercer autor del programa fue, para el público local, el gran desconocido, el compositor veronés Evaristo Felice Dall’Abaco.De él se escuchó el Concierto en re mayor op.5 nº 6. Es notoria la influencia de Corelli en la obra, pero sorprendió la potencia expresiva y la opulencia en el desarrollo. La orquesta hizo gala de un excelente fraseo y del vigoroso virtuosismo que mostró en el último movimiento. Finalizando la primera parte interpretaron el famoso Concierto para violín y orquesta en La menor de Bach, transcripto para mandolina por el propio Avital. Tenía mis reservas ante esta versión, pues pensaba que perdería calidad tímbrica. Su talento inigualable hizo que el concierto no perdiera su esencia, sino que mostrara que este instrumento puede conseguir, con su graduación, efectos nuevos que muestran la versatilidad que admite la obra.

Después del intervalo, la orquesta realizó una magnífica versión de la “Sinfonía para cuerdas nº 10” de Mendelssohn, con excelentes actuaciones de la concertino Andrea Keller y del primer violoncellista Félix Zimmermann. Luego, Avital interpretó la dificilísima “Ciaccona” de Bach, compuesta para violín solo. Uruguay tuvo el privilegio de escuchar por primera vez en 1962 al más famoso mandolinista italiano, Giuseppe Anedda, el “Paganini de la mandolina”, y una de sus obras favoritas era esta. Al comparar las brillantes versiones de Anedda y Avital, se puede afirmar que este último es el más digno sucesor del inolvidable sardo.

Finalizó el programa con las transcripciones de Avital de las seis “Danzas Rumanas” de Bartók y la bellísima “Danza nº 1 de la Vida Breve” de Manuel de Falla, que constituyeron el momento más trascendental de la velada: así lo demostró el público con sus aplausos. El solista retribuyó con dos bises: el emotivo “Largo” del Concierto para flauta, clave y cuerdas RV443 de Vivaldi, y la frenética canción tradicional búlgara “Bucimis”. Sin duda, Avital puede ser el “Liszt de la mandolina”.

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