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Cuando los astros se alinean

Un canon personal de los discos de toda una vida. Hoy: Violator de Depeche Mode

Depeche Mode . Foto: Difusión
Depeche Mode en tiempos más recientes

Demostrando una imprescindible capacidad de reciclaje, los Depeche Mode siguen vigentes. Nadie podía preveer algo así cuando comenzaron, recién entrada la década de 1980, como una banda de pop sintetizado con todo para ser unos meros “one hit wonder”. No solo fueron mucho más que eso si no que además superaron la salida de su compositor de éxitos (Vince Clarke que utilizaría la fórmula con Yazoo y Erasure) y reformularon su presencia.

Violator, editado en 1990, fue el disco que los consagró como una original banda de electro pop que no le temía al rock o al blues. Esa fórmula la han venido repitiendo desde entonces.

Como si se hubieran estado preparando para eso toda la vida, Violator suena innovador y muestra la estatura como creador de Martin Gore, que acá firma todas las canciones. A la buena respuesta hacia las canciones ayudó la voz y la sensualidad de Dave Gahan, claro, la cara más visible de la banda.

Y por supuesto que tiene un montón de canciones que están buenísimas como la inquietante “Personal Jesus”, “World in my Eyes”, “Sweetest Perfection”, “Enjoy the Silence” y Policy of Truth”. Con esa delantera era difícil que la cosa fallara pero la producción de Flood y los arreglos de Alan Wylder empaquetan las canciones como para encantar al público y hacerlo baile. Así, hicieron uno de los mejores discos de la década de 1990.

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