Kiko Veneno

"El arte es uno de los pocos rincones que nos queda para liberarnos"

Charla con el cantautor español que toca esta noche en La Trastienda

Kiko Veneno
Kiko Veneno. Foto: Difusión

Para unos uruguayos, el disco El pimiento indomable que hizo a dúo con Martín Buscaglia, fue la entrada a su obra. Para otros, fue la posibilidad de reencontrarse con un viejo conocido, tan influyente en la música española como inspirador para una generación artística del mundo hispanoparlante. Para todos ellos, volver a Kiko Veneno siempre es una chispa de alegría y un sacudón a esa raíz española que la mayoría tiene.

De eso, de alegría y sangre festiva, se tratará el show que hoy a las 21.00 dará en La Trastienda (entradas en Red UTS desde $ 800), en compañía de su escudero local Martín Buscaglia. Con él estuvo en Medio y Medio la semana pasada, y con él trabajará en su nuevo disco, cuenta a El País en una charla telefónica que lo encontró en pleno crucigrama con su madre, de 93 años. “El equipo básico lo vamos a formar Martín y yo”, dice sobre el álbum que está por venir.

—¿Qué exigencias encontraste pensando este disco?

—La exigencia es superar tus carencias, hacer conexiones, buscar la sonoridad que se trabaja en el estudio. Hay que estar inspirado para reconocer cuáles son las sonoridades que por dentro te mueven. Es un trabajo de mucha concentración, como todos los trabajos artísticos; de ponerle mucha sensibilidad y cariño, de tener paciencia, y de estar fresco y despierto para que los sonidos vayan saliendo.

—Vas a trabajar con Martín Buscaglia para tu nuevo disco. Para hacer el tipo de trabajo que hicieron con El pimiento indomable, de tanta entrega mutua, ¿qué tiene que tener un compañero?

—Afectividad, comunicación, palabras, música. Gustarnos las mismas cosas, fundirnos en la emoción de hacer un ritmo, una melodía. A mí me gusta mucho su trabajo, a él le gusta el mío; y yo no quiero que él haga este trabajo mío como si fuera uno suyo. Quiero que me ayude a ver las cosas que quiero mostrar, y tenemos todas las posibilidades de hacerlo bien.

Kiko Veneno y Martín Buscaglia
"Todos somos raros", de Kiko Veneno y Martín Buscaglia

—¿Viste reflejado algo de ti en Buscaglia?

—En él y en todo el mundo. Estamos en una etapa de la humanidad un poco extraña, en la que está muy poco valorada la personalidad, el derecho y la obligación que tenemos todos de ser uno mismo diferente a los demás. Tú puedes ser una persona libre e independiente, y solo lo puedes conseguir cuando te das cuenta que el mundo está lleno de personas libres e independientes, tus compañeros de planeta, y hay una empatía visceral por ellos. Y procuro desarrollarlo por todas las personas. Porque me ha tocado ser Kiko Veneno, pero entender la vida es comprender que podrías haber sido cualquier cosa, y que todos los personajes de esta tragedia/comedia humana son válidos.

"Porque me ha tocado ser Kiko Veneno, pero entender la vida es comprender que podrías haber sido cualquier cosa"

Kiko VenenoCantautor

—Si hubieras podido elegir, ¿qué hubieras sido?

—No me planteo preguntas que no se puedan resolver. En ese sentido soy, como se decía antes, marxista. Creo que la humanidad se plantea los problemas que se pueden resolver, por eso quizás ahora no nos estamos planteando la salvación del problema, la regeneración de la raza humana y nuestra convivencia política.

—¿La música sirve para buscar algunas respuestas?

—La música, habrá muchas definiciones, pero en general es una representación de la vida. Por tanto, sin maldad (se ríe), que no pasa nada de lo que pasa en la vida real. El arte es consecuencia y libertad, porque es uno de los pocos rincones que nos queda para liberarnos y ser felices. Siempre he visto al arte como un reducto, de esas personas que quieren llenar su vida con cosas de verdad.

—Más allá de esa visión macro, hay una visión concreta que tiene que ver con cómo el arte puede modificar a otras personas o generaciones, y a ti te ha tocado saber de eso.

—Eso es una cosa que corresponde decir a los demás. Porque esta es una profesión que no se elige, sino que se toma en un momento dado porque empiezas a hacer canciones, descubres una habilidad, y empiezas a hacer cositas que llegan a los demás. Y una vez que llegas a eso, tienes que cuidarte para que las cosas puedan salir con limpieza, y creo que esa es la vida del artista: estar siempre pendiente, alerta de las cosas que van a pasar. Es maravilloso que las canciones puedan atravesar generaciones. Yo me siento muy halagado cuando veo que hay gente joven que escucha mis canciones antiguas. Y cuando veo que tienen vigencia, bien, pues las hicimos con esa intención, de que representaran nuestro alma y corazón en cualquier momento de la vida.

"Yo me siento muy halagado cuando veo que hay gente joven que escucha mis canciones antiguas"

Kiko VenenoCantautor

—Decías que en la música no hay maldad, y justo por estos días se vuelve a hablar en España de dos raperos que pueden enfrentar la cárcel por cantar contra la monarquía.

—Eso ya se llama intolerancia, restricción severa de las libertades individuales y públicas. Esto se llama dictadura disfrazada de democracia de mercado. No me preguntes mucho de política porque es tremendo lo que estamos viviendo en España, porque tiene todas las desventajas de una dictadura: el empobrecimiento, la corrupción, el despilfarro y la mentira, pero sin la guerra ni la masacre de Franco y de Hitler.

—No pregunto por política, pero sí por cómo eso ha afectado a los artistas.

—Mal, mal. La gente pierde su individualidad; vivimos en una época inquisitorial, que todavía no termina uno de hablar que ya te están diciendo todo lo que has dicho mal. Son tiempos muy poco propicios al diálogo; creo que estamos reduciendo nuestro estado de entendimiento y nos estamos aislando cada vez más. Espero que pronto acabe.

—Cuando en momentos como este te presentas en vivo, ¿buscas romper esas barreras?

—Claro, porque la gente que va a las canciones lo que quiere es vivir, ser felices, y sentimos que el mundo no vaya por ahí, que los que dirigen el mundo no amen el arte, y que lo que quieran sea la barbarie, la propaganda y la sumisión. Que todo el mundo está controlado por muy poca gente, que son los que disponen de los medios para convencer a los demás de que esta es la única forma de vivir posible. Pero hay espacios de libertad en todos lados y la gente ama la música, la alegría de la convivencia. Y ese es nuestro destino.

Discos como fotos

Cuatro momentos

Altos, bajos, reconocimientos tardíos y proyectos efímeros: el recorrido de Kiko Veneno ha tenido de todo. Acá, un resumen de eso.

Veneno: el inicio de todo
En 1977, junto a los hermanos Rafael y Raimundo Amador, Kiko Veneno grabó un disco que con el tiempo cambiaría el rumbo de la música española. Aquella mezcla de flamenco y rock de la banda Veneno no se había escuchado, y quedó prendida.

Échate un cantecito: la consagración solista
Tras la fugacidad de Veneno como banda, Kiko siguió siendo Veneno y en 1992 lanzó su tercer disco en solitario, que lo afirmaría como figura clave de la música pop española. Échate un cantecito reúne, además, algunas de sus mejores canciones.

Tucaratupapi: algo así como un supergrupo
Para 2006, reconocido como una influencia para los músicos españoles que lo sucedieron, Veneno se juntó con Muchachito, Tomasito y dos miembros de Los Delinqüentes, para armar G-5 y grabar un disco que es una foto de la rumba moderna.

El pimiento indomable: abrazo uruguayo
Es, oficialmente, el último disco de estudio del español, y el engranaje de la amistad que entabló con el uruguayo Martín Buscaglia. Estas 12 canciones compuestas entre los 12, parecen reunir lo mejor de cada uno en un equilibrio bastante logrado.

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