HISTORIA DE UN DISCO

"Aries": el disco arriesgado que se convirtió en el gran logro personal de Luis Miguel

En 1993, el cantante mexicano sorprendió al mundo con un álbum bien diferente, con aportes de Kiko Cibrián, Rudy Pérez y Juan Luis Guerra

Luis Miguel en "Aries"
Luis Miguel en "Aries"

Fue, siempre, mi favorito en la reducida discoteca del hogar. Me atrapaba esa dinámica casi constante de alternar una canción muy enérgica y pegajosa con otra lenta y dramática; me seducía algo inexplicable del entramado de temas románticos (todos románticos) y seguramente me interesaba, también, el título que refería al signo zodiacal dominante en la familia. Veintitantos años después, escucho Aries de punta a punta para comprobar que las letras de aquel librillo de papel satinado, siguen, todas, en la memoria.

Memoria emocional le llaman, pero también enorme mérito de producción: Aries, el noveno disco de estudio de Luis Miguel, está pensado milimétricamente para el éxito. Diseñado para ser infalible.

Aries está de vuelta en el radar por el impulso que le dio la temporada dos de Luis Miguel. La serie, que domingo a domingo estrena episodios en Netflix. En las últimas semanas temas como “Hasta que me olvides” o “Suave” figuraron en el Top 50 de lo más viral en Spotify en Uruguay y otros mercados latinos.

Escuchadas ahora no son, claro, canciones de pop moderno, pero no envejecieron nada mal. La adaptación del estilo Luis Miguel, ostentoso y pop, a una mezcla de R&B y dance que puede rastrearse en bandas como Earth, Wind & Fire, todavía funciona bien y eso es externo a fenómenos de streaming. Al margen de la efectividad del disco y de la infancia de quien escribe, así es la historia de Aries, el disco que renovó el sonido de Luis Miguel y lo reafirmó, en 1993, como rey del pop latino.

el riesgo

Tiempos de cambio

Luis Miguel era, hacía rato, una estrella de la canción en español. Con 12 años lanzó su debut Un sol; se afianzó como ídolo juvenil con éxitos como “Decídete” o “La chica del bikini azul”, y fue en ascenso hasta convertirse en la voz preferida de las baladas románticas. Con “Fría como el viento”, “La incondicional” o “Culpable o no”, todas compuestas por el también productor Juan Carlos Calderón, estaba, a fines de los ochenta, en la cima.

Luego, ante las presiones del sello WEA Latina y la falta de repertorio, el Sol de México dio un volantazo y apostó por un disco de boleros que sonaba a suicidio artístico. De la mano de Armando Manzanero, editó Romance en 1991 y fue uno de los grandes aciertos de su carrera: tanto que luego vinieron Segundo romance (1994), Romances (1997) y Mis romances (2001), una saga popular.

Pero entre Romance y Segundo romance, el cantante quiso darse un respiro de los boleros y explorar nuevos sonidos. Aries es, de alguna manera, una mezcla del pop chicloso que había abordado antes de consagrarse con los lentos y de esa otra faceta de románticos latinos, pero pasada por un filtro más americano.

Kiko Cibrián se había incorporado a la banda casi de casualidad, como guitarrista. Quería ser músico de estudio, pero cuando lo convocaron a tocar con Luis Miguel aceptó para embarcarse, sin saber, en los años más intensos de su vida.

Entre gira y gira, el músico fue invitado a participar del disco debut de Cristian Castro, Agua nueva (1992), y al tiempo la canción que produjo, “No podrás”, se convirtió en hit de masas. El gesto fue visto casi como una traición en el entorno de Micky, pero también convenció al cantante a la hora de respaldarse en él para buscar el sonido de su nuevo álbum.

Con Cibrián, Luis Miguel se fue a España a escuchar lo que había compuesto Calderón, su propia garantía de calidad, y se encontró con un puñado de composiciones que no le convencían. Después, la pregunta clave: “Oye, ¿tu puedes escribir canciones?”. “Musicalmente nos entendíamos superbien, entonces agarré como que las canciones que más le gustaban a él, y la primera que Dios me dio, lo primero que salió, fue ‘Suave’”, relató el productor mexicano en una charla que dio en Tijuana.

Si “Suave” hizo bailar a multitudes con arreglos explosivos y el protagónico de los instrumentos de viento, “Hasta que me olvides” rompió corazones. La canción, de evidente lectura romántica aunque el intérprete la habría asociado a la ausencia de su madre, Marcela Basteri, es de Juan Luis Guerra y hay versiones opuestas sobre su origen. Sea cual sea la real (la serie habla del descubrimiento de un productor; en la realidad, un amigo del cantante asegura que Guerra escribió la letra en una servilleta y se la dio directamente a su colega), acá Luis Miguel ofrece de las mejores interpretaciones de su carrera.

En el medio de esos hits, el vaivén de intensidad incluye “Qué nivel de mujer”, versión en español de “Attitude Dance” del grupo Tower of Power; y varios aportes de Rudy Pérez, otro nombre clave en Aries: hizo íntegras “Me niego a estar solo” y “Luz verde”, originalmente compuesta en inglés, y le puso letra a la música de “Tú y yo” y “Ayer”, balada que al final sería el primer corte de difusión.

“Ayer” estuvo a punto de no existir. Pérez tenía que completar, con sus versos, el instrumental que habían hecho David Foster y Jeremy Lubbock, pero no daba con el resultado y, a punto de abandonar el proyecto, encontró la inspiración en la película Pide al tiempo que vuelva. “Uno de los mayores placeres de mi carrera fue cuando interpreté la canción para Luis Miguel por primera vez. Al día de hoy desearía tener una grabación de su arrebato de alegría. Esos son los momentos por los que viven los compositores”, contó en su biografía El latin hit-maker.

En total, hay casi 70 músicos acreditados en Aries y más de una decena en un equipo de producción que, como nunca, comandó Luis Miguel. Aries es su signo y Aries es, en materia discográfica, su mayor logro personal. Le dio su primer Grammy en solitario, a mejor álbum de pop latino (tenía uno de 1985, pero a mejor performance mexicano-americana por su dueto con Sheena Easton), y su primer Billboard Latin Awards, a álbum pop del año. Fue récord de ventas y lleva, hasta ahora, más de dos millones de copias vendidas en el mundo.

“Fue un reto, sí, y fue una prueba que yo me hice solo. De decir: voy a hacerlo, y lo voy a hacer yo”, decía Luis Miguel en 1993. Casi 30 años después, el disco conserva el encanto y la magia intactas; fue un reto, sí, y quedó más que cumplido.

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