CRÍTICA

Un apropiado concierto de verano

Crítica de los Clásicos de Verano que se realizó el 20 de febrero en el Anfiteatro de la Torre de Antel.

Ligia Amadio dirigió a la Orquesta Filarmónica de Montevideo en este Concierto de Verano. Foto: Orquesta Filarmónica de Montevideo
Ligia Amadio dirigió a la Orquesta Filarmónica de Montevideo en estos Clásicos de Verano. Foto: Orquesta Filarmónica de Montevideo

Emulando el estilo de los conciertos de André Rieu, la directora de la Orquesta Filarmónica de Montevideo, la maestra Ligia Amadio presentó en el anfiteatro de de la Torre de Antel un programa con obras sumamente conocidas y atractivas para el público neófito.

Se inició la velada con el “Vals de las flores” del ballet Cascanueces de Piotr Ilich Tchaikovski. Destacamos en particular de esta obra la bellísima “Cadenza” que sirve de preámbulo al vals que estuvo a cargo de la arpista francesa Melissa Kenny donde pudo demostrar una vez su excelente dominio técnico.

Luego Amadio abordó el infaltable “Danubio Azul” de Johann Strauss (hijo) que ha sido en nuestro país la pieza obligada de los cumpleaños de quince y bodas, un destino que jamás imagino su autor.

La inclusión de la hermosa “Canción a la luna” de la ópera Rusalka de Antonín Dvorák que fuera magistralmente interpretada por la soprano japonesa Eiko Senda fue un gran acierto de la directora.

FICHA
Ligia Amadio dirigió a la Orquesta Filarmónica de Montevideo en este Concierto de Verano. Foto: Orquesta Filarmónica de Montevideo
Clásicos de verano
Directora:Ligia Amadio
Solistas:Eiko Senda (soprano), Julia Bregstein (mezzosoprano), Juan Carlos Valls (tenor), Federico Sanguinetti (barítono).
Participación especial:Cuerpo de baile de la Escuela de Formación Artística del Sodre.

Orquesta Filarmónica de Montevideo.
Programa: obras de Tchaikovsky, Strauss (hijo), Dvorák, Rossini, Bizet, Puccini, Mozart y Verdi.
Dónde: Anfiteatro de la Torre de Antel.
Cuándo: 20 de febrero.

Luego se escuchó la cavatina “Largo al factótum della città” de la ópera El Barbero de Sevilla de Gioachino Rossini en la voz del barítono Federico Sanguinetti.

Continuó el concierto con tres fragmentos de la ópera Carmen de Bizet: el “Preludio” orquestal y las conocidísimas “Habanera” y la “Canción del Toreador”. Estas últimas fueron interpretadas correctamente por la mezzosoprano Julia Bregstein y por Federico Sanguinetti.

Con la primera romanza de la ópera Tosca de Puccini, “Recondita armonía” inició su actuación el tenor Juan Carlos Valls. Luego se escucharon del mismo autor “Si mi chiamano Mimí” de La Bohème y “Nessun dorma” de Turandot.

La notable musicalidad de Senda en el aria de Mimí y el potente caudal vocal de Valls en la romanza de Calaf arrancaron los aplausos del público.

La gracia del maravilloso dúo de Papageno y Papagena de la ópera La flauta mágica de Mozart fue brillantemente interpretada por el matrimonio Sanguinetti-Senda. Luego se escuchó a cargo de los cuatro solistas el célebre cuarteto “Bella figlia dell’amore” de la ópera Rigoletto de Verdi.

Cerró el espectáculo el “Brindis” de la ópera La Traviata y la contagiosa “Marcha Radetzky” de Johann Strauss (padre). Amadio abordó con solvencia un repertorio apropiado para un concierto de verano y la Filarmónica respondió eficazmente a sus directivas.

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