ENTREVISTA

Antonio Birabent: "Hay algo que me pasa en Montevideo que me entusiasma"

Esta noche, el cantante y actor argentino Antonio Birabent vuelve a Montevideo para presentarse a guitarra y voz en el Café Misterio (Calle Costa Rica, esquina Rivera); antes, habló con El País

Antonio Birabent. Foto: @ivanabritoph.
Antonio Birabent. Foto: @ivanabritoph.

Tras una larga ausencia, hoy a las 22.00 el cantante y actor argentino Antonio Birabent volverá a un escenario montevideano. Se presentará en el Café Misterio (Calle Costa Rica, esquina Rivera), y la reserva de mesas se realiza a través del número 2601 8765.

—Esta noche te vas a presentar a guitarra y voz en el Café Misterio. ¿Qué libertades te da este formato?

—Es una práctica que me gusta. Martín Buscaglia decía que tocar así es la mayor libertad, pero también el mayor compromiso porque no tenés a nadie en quien apoyarte; sos un equipo de fútbol de uno. Me gusta tocar en banda y, cuando la situación lo requiere, ir a un lugar más primario.

—El estribillo de tu canción “Montevideo” dice que en los “viejos bares” montevideanos es donde te sentís libre. ¿Qué te interesa de estos lugares?

—Siempre me gustaron los bares viejos, desde que tenía 12 años me llamaban la atención. En el año 2001 tuve un viaje especial en Montevideo; pasé cuatro días en un hotelucho de Ciudad Vieja y en esa época corría, escribía e iba a los bares. Yo soy una persona muy nostálgica y lo vivo de una formar activa que me motoriza. El aire melancólico que respiro en Montevideo me hace sentir hermanado con eso; hay algo en Montevideo que me entusiasma y me deja contento como un niño. 

—En el recital de esta noche vas a interpretar otras canciones que compusiste acá. Además de “Montevideo”, ¿que otro ejemplo tenés?

—“Demoliciones” habla de la Plaza Zabala, de la diagonal, de 18 de Julio y de las peluquerías que están abiertas hasta tarde. También habla de un edificio muy importante de Ciudad Vieja que tiene construida la frase: “Trabajo, ahorro y comercio”. “Demoliciones” nombra la vida de un caminante perdido con un lápiz y una agendita que caminaba por esos lugares tomando anotaciones.

—El año pasado publicaste Oficio: Juglar, donde musicalizás a varios poetas argentinos. ¿Cómo fue la experiencia?

—Fue un trabajo hermoso porque me corrió del lugar de cantautor y me obligó a ponerme en la mente de otro. Siempre me gustó la musicalización y convertí en canción a varias poesías de argentinos como Alejandra Pizarnik y Rodolfo Fogwill.

—En 2017 habías publicado Hijos del rock, que incluía varias colaboraciones. ¿Cómo fue el proceso?

—Fue agotador porque me mandé una patriada de hacer dos discos al mismo tiempo, O. e Hijos del rock. Lo particular de Hijos del rock es que hay un montón de discos de intérpretes invitados, pero no sé cuántos de autores invitados. Las 17 canciones están compuestas con otros músicos: León Gieco, Kevin Johansen, Lisandro Aristimuño y mucha gente del under de acá. Fue un trabajo muy largo porque una cosa es decirle a alguien: “Vení a meter una voz”, y otra es componer juntos. Fue un trabajo de una musicalidad impresionante, pero no lo volvería a hacer porque fue agotador.

—¿Qué otro disco no volverías a hacer?

—Aunque fue una experiencia única, no volvería a hacer Familia canción, el disco con mi padre (Moris). Fue un disco hermoso que a la distancia recordamos con mucho cariño, pero fue muy arduo porque no es fácil grabar un disco con tu padre. Pero ahora, visto a la distancia, lo recuerdo con placer.

—¿Y cuál sí repetirías?

—No haría de vuelta ninguno, pero la pregunta es buena. Este año estuve grabando un disco que se va a llamar El interior del volcán. Por primera vez grabo todo lo que suena y tiene que ver con Azar, un disco importante para mí. Siempre me tira eso de grabar discos más cercanos al lo-fi que a las grandes producciones. Es como ser el capitán de un barco pequeño que no tiene marineros, pero que puede viajar por todo el mundo.

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