crítica

Del anaranjado al rubio en cuatro años y dos discos

Artista: Frank Ocean. Disco: Blond [***]Producción: Frank Ocean, Pharrell Williams, Jamie xx, Tyler The Creator y varios más.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Difusión

Era uno de los discos más esperados. El anterior, Channel Orange, fue uno de los mejores de 2012, y al año siguiente fue premiado con un Grammy en la categoría Disco Urbano Contemporáneo, ese estilo en el cual se mezclan el soul actual con algo de pop y hip hop.

Ahí, Ocean refrescaba el lenguaje del soul con canciones ambiciosas a nivel de producción: largas y cargadas de arreglos excitantes, los temas conseguían fascinar e hipnotizar con colores y texturas cambiantes, melodías pegadizas y letras enigmáticas.

Pero más que un éxito comercial, Channel Orange fue una victoria entre críticos y fanáticos de la música. Los cuatro años que fueron transcurriendo solo aumentaron las expectativas de quienes esperaban este disco como quien aguarda que la sensación del primer amor (o la primera intoxicación) no solo se repita, sino que sea aún más potente y estimulante.

Un día antes del lanzamiento oficial de Blond, además, Ocean hizo una de esas jugadas de promoción destinadas a sorprender y reajustar expectativas: lanzó un “disco visual” llamado Endless, un conjunto de canciones y bosquejos de temas(18 en total) acompañados de unos curiosos videoclips desprovistos de lujos de producción a lo Beyoncé (que había hecho lo mismo para lanzar Beyoncé y Lemonade).

Endless desconcertó a quienes esperaban un disco más convencional. Cuando Blond salió un día después, algunos podrán haber pensado —probablemente con algo de razón— que Ocean les había tomado el pelo y que ahora sí, ahora llegaba el auténtico sucesor de Channel Orange.
En rigor, es cierto. Pero Blond es un disco que no se parece en casi nada a su elogiado antecesor. Con una producción mucho más bizarra Blond parece, por momentos, el Kid A de Ocean. Un disco que, como el de Radiohead entonces, se esmera en no repetir nada de lo hecho hasta entonces. Casi como un rechazo de Channel Orange y todo lo que éste trajo. Prince hizo algo muy parecido luego de Purple Rain (1984): Around The World In A Day (1985) fue un desvío radical de todo lo construido por Prince hasta ese punto, solo que Prince se demoró apenas un año entre un disco y otro.

En la hora que dura Blond, no hay casi nada que recuerde al Ocean de las dulces y seductoras melodías del antecesor o incluso de Ultra, el primer álbum. Con una foto en la que ni siquiera se le ve la cara como la tapa del álbum, Ocean parece jugar con la dicotomía “famoso-ignoto”, o “notorio-anónimo”. En una época de sobreexposición mediática y visual, Ocean no se muestra en ninguna de las redes sociales más famosas, aunque sí tiene una cuenta de Tumblr, que tampoco es muy activa.

Con un marco sonoro más suave y austero, en Blond Ocean deja que su voz recorra canciones con melodías laxas y a veces ni canta, sino que recita.

Sin lo que deslumbraba antes, Blond va ganando profundidad a medida que uno, pacientemente, va dejando que las canciones desplieguen sus virtudes de manera paulatina. Eso sí, hay que superar obstáculos como esos interludios hablados, una plaga en tantos discos de este y otros géneros y que a menudo (y por suerte) pueden borrarse.

Lo que queda luego de todo eso es un disco que tiene varias canciones que lejanamente recuerdan al músico de antes (“Nikes”, “Pink + White”, “Nights”), experimentos en ruido (“Pretty Sweet”) y algunas canciones que insinúan hacia dónde podría ir este dotado y singular cantante y compositor en el futuro. Si va para el lado de “Self control”, tal vez el mejor tema de todo el disco con sus digitales coros de soul, será un placer acompañarlo

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