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Ampliar los horizontes en busca de la belleza


La banda española Vetusta Morla, mañana en La Trastienda

Vetusta Morla
Vetusta Morla. Foto: Jerónimo Álvarez

Para la prensa española es la banda más grande y exitosa del indie español, y para muchos latinoamericanos será todavía el secreto mejor guardado del rock hispano. Con 20 años de camino recorrido, una década editando discos y una pausa para tomar aire y refrescar las ideas, Vetusta Morla es las dos cosas: la banda de rock del momento en su país, que ahora y de la mano de una multinacional, está lista para terminar de conquistar al público latino.

Y para lograr su objetivo, tiene como principal arma su último disco, Mismo sitio, distinto lugar, que es uno de los mejores que ha hecho, si no el mejor.

Con esa misión y con ese disco, la banda que viene de presentarse en Chile, Colombia y México, regresa a Uruguay a cinco años de haber actuado en el Fest Contrapedal. Mañana a las 21.00 estará en La Trastienda, y quedan entradas en venta en Red UTS desde 1.280 pesos.

Es un regreso, pero para el guitarrista y compositor Guillermo Galván es también una primera vez, lo que renueva las ilusiones y el entusiasmo, dos percepciones o sentimientos que con Mismo sitio, distinto lugar, han estado a flor de piel.

Vetusta estará este jueves 22, a las 21.00 en La Trastienda, y quedan entradas en venta en Red UTS desde 1.280 pesos.

“Siempre nos ha movido la curiosidad y ese vértigo de hacer las cosas por vez primera”, dice Galván, hablando del concierto y del álbum que los reinventó y los puso más contra las cuerdas que nunca.

Para hacer Mismo sitio, distinto lugar, Galván y sus compañeros se fueron a grabar a los mismos estudios Hansa de Berlín donde David Bowie grabó Heroes e Iggy Pop, Lust for Life; mezclaron con Dave Friedmann, colaborador de muchos años de The Flaming Lips; y coprodujeron con Campi Campón, el eterno productor de Jorge Drexler.

Vetusta Morla
"Deseame suerte", una de las canciones del último disco de los españoles Vetusta Morla

El resultado es un disco que amplía los horizontes de la banda, lleno de texturas y de capas de sonido, de instrumentación pero sin ser barroco; con ribetes de una épica ceratiana, reflexiones e ironías, y sobre todo, unas melodías muy bellas.

—¿Fue en la libertad con la que encararon este disco que encontraron el entusiasmo, o dónde estuvo lo más emocionante de estas canciones?

—Hubo algo muy emocionante en dejarnos llevar por nuestra intuición, y por el no saber qué iba a haber atrás de cada una de ellas. Al final ha sido un disco en que cada canción ha dirigido el camino, y todas juntas nos han enseñado las coordenadas del disco. Creo que eso nos ha enseñado a ampliar lo que es Vetusta Morla, y para encontrar cosas del pasado que estaban ahí, dormidas.

—Más allá del contexto y la intención de este repertorio, ¿es la belleza lo que une a las canciones de Vetusta Morla?

—La belleza, creo que es el punto al que todo el ser humano debe aspirar: encontrar la belleza, disfrutarla y ser feliz. Y a veces tiene forma de canción, a veces forma de pareja, y a veces de justicia social; depende cómo se enfoque. La captura de esa belleza tal vez es la fuerza que te impulsa a hacer una canción, y a tirar de ella cuando tienes una idea primogénita. La música es un ejercicio de seducción. Nunca nos han definido la belleza como el mínimo común múltiplo de nuestras canciones, pero es bonito.

—Más allá de que no hay un hilo conceptual definido, en Mismo sitio, distinto lugar, las dudas y la fe como motor atraviesan las letras.

—Sí. Las preguntas aparecen siempre; creo que somos más amigos de la gente que se hace preguntas, que de la que tiene todas las respuestas. Y a medida que te haces mayor también te seducen más esos lugares. Y sí, se puede llamar fe o intuición, pero sí hay una fuerza invisible en el disco que nos va llevando de un sitio a otro, como músicos y compositores, y eso se desprende. Sin creer en una religión determinada, tenemos una fe en la capacidad humana para llegar a cosas mejores.

—¿Esa fe tiene que ver con las lecturas políticas del disco? Sin estar tan presente como en el disco La deriva, hay política en “Palmeras en la mancha”, “El discurso del Rey” y hasta en “Te lo digo a ti”, creo.

—Sí. Es difícil no hacer lecturas políticas cuando escribes de temas actuales, tan pegados a la realidad. Yo creo que si La deriva era un disco que partía de afuera, con todas las antenas puestas, este disco hace el camino inverso: parte desde muy adentro. Y es curioso, porque pensamos que iba a ser un disco mucho más intimista que lo que al final fue, porque conecta mucho con lo que está sucediendo fuera.

La relación entre España y América Latina

Galván: “Se exporta más de lo que importamos”

“Creo que es hora de que los puentes naturales que nos unen con América Latina se terminen de tender y utilizar, y no sólo en el fútbol. Nosotros somos privilegiados porque tenemos suerte de ir a cada rato, y conocer de primera mano las distintas historias de rock de cada país, que aquí a España no llega nada y no llegó nunca, salvo lo mainstream. Y es muy interesante descubrir la historia del rock argentino, o de la fusión de la canción uruguaya; o sea, es realmente algo por lo que queda mucho por hacer. Y tengo la sensación de que al final, de España se exporta más de lo que nosotros importamos”, dice Guillermo Galván sobre el vínculo entre la música española y la latinoamericana.

Por supuesto que destaca a Jorge Drexler como alguien que en su país es “de la casa”, y resalta a bandas como No Te Va Gustar (con la que Vetusta Morla giró) y La Vela Puerca, por sus aportes a la música moderna, “que no se quedan solo en la imagen que podemos tener del ida y vuelta que tenía que ver con los cantautores”. Pero insiste en que las barreras ya tienen que romperse.

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