MÚSICA

La América feliz de un cantautor trotamundos

Fabián Marquisio festeja los 10 años de un disco clave.

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Fabián Marquisio. Foto: Lourdes De León

Habla de sí mismo como de un hippie que en un momento sentó cabeza, pero en el espíritu de Fabián Marquisio más bien predomina algo de trotamundos. Con 17 años se enamoró de una bailarina argentina y se fue a Buenos Aires con una mochila y ganas de hacer música. Tocó con Pappo y otras figuras grandes de la música, disfrutó y padeció el under, y cuando se cansó, volvió a cruzar el río. Hizo un disco solista (Pequeñas diferencias), se resintió con el sistema y se fue de viaje, tocó en pueblos recónditos de América Latina, lo agarró un huracán en Belice, vivió en la Amazonia venezolana, compartió tramos del viaje con su actual pareja y filmó mucho.

Cuando volvió, la ciudad lo saturó y se refugió en Maldonado, donde después formaría su familia y donde fue tomando forma un nuevo disco, América feliz, que mañana a las 21:00 festeja sus 10 años en Montevideo Music Box (Larrañaga y Joanicó). Hay entradas en venta en Abitab a 240 pesos.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

"América feliz para mí es un disco muy importante porque fue mi renacer a volver a componer, a hacer cosas, a juntarme con otros músicos", cuenta Marquisio sobre su álbum más vendido, uno que circuló mucho en el under y en toda la región, y se convirtió en Disco de Oro por sus ventas.

"Ahí entré en eso de hacer discos conceptuales, que sean como una película, que lo puedas escuchar como una historia completa", comenta el cantautor que ha hecho su carrera con dos vetas paralelas: por un lado hizo este camino solista que ahora lo tiene trabajando en un nuevo material, El cuarto, que editará próximamente por Bizarro; y como instrumentista que comparte escenario con Malena Muyala, Estela Magnone y otros nombres fuertes de la música uruguaya.

"Pero pienso que América feliz pegó mucho porque era un disco que hablaba mucho de la mochila, del anarquista, de conocerse, de viajar", repasa a la distancia y arropado por un nuevo éxito de ventas.

Porque Marquisio, que hoy vive en Maldonado con su pareja y sus tres hijos, cerca de donde aparecen las ballenas y los pingüinos en distintos momentos del año y en un lugar que se ha convertido en refugio de muchos que quieren escapar de la ciudad aunque sea un rato, es el hombre detrás de Villazul, música para crecer, el único disco que el año pasado obtuvo el reconocimiento de Doble Platino en Uruguay, junto al de Márama.

"Siempre estuve en ese lugar del under y me causa fascinación seguir ahí", dice Marquisio, "porque nunca me gustó mucho ese culto que se le hace al ego. Yo subo a tocar y conozco a casi toda la gente que va, hablo con la gente, y eso para el personaje es medio malo. Pero a mí no me gusta la distancia".

Villazul, una historia especial.

Fabián Marquisio le hizo canciones a Antonio, su hijo con autismo, y luego decidió compartirlas para ver si con eso podía ayudar a otros padres y a otros niños en situaciones similares. Y desde que se hizo público el proyecto, la trascendencia que cobró aún hoy sigue sorprendiendo. "Se convirtió en un monstruo gigante", dice el cantautor, que supo ser feliz y enloquecerse con todas las repercusiones y que todavía hoy, a dos años de la salida del disco, se emociona cuando habla de Villazul. "La música es un misterio, pero toda la música tiene que ser real. Yo creo mucho en eso", afirma.

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