Aniversario

Amalia de la Vega, la voz secreta y centenaria del folclore uruguayo

Se cumplen 100 años del nacimiento de la folclorista más importante de Uruguay

Amalia de la Vega. Foto: Archivo El País
Amalia de la Vega. Foto: Archivo El País

Cantante sin igual, admirada por referentes y musa inspiradora del sonido de cuatro guitarras que se convirtió en marca registrada de Alfredo Zitarrosa, fue, o más bien es, la cantante mujer más importante en la historia del folclore uruguayo. Sin embargo en mi casa, de domingos de mañana musicalizados por la tradición folclorista de mi padre y por la voz cantante de mi abuela, nunca se escuchó a Amalia de la Vega, nunca se la cantó o se habló de ella. Sí aparecieron Zitarrosa, Los Zucará o la poesía de Wenceslao Varela, pero nunca una mujer llamada Amalia de la Vega.

La referencia personal vale porque Amalia de la Vega sigue siendo, para la mayoría, un secreto. Para algunos de los lectores, para melómanos, para músicos y productores y gestores, e incluso para periodistas: hay muchos, todavía, que desconocen quién fue y por qué es importante esta artista que hoy 19 de enero hubiera cumplido 100 años.

Por suerte, en el Uruguay que parece que todo lo olvida, el centenario de la melense será resaltado este año por el Ministerio de Educación y Cultura, que editará un álbum en su honor, uno de los lanzamientos discográficos que más expectativa debería generar este año. Con producción artística de Nicolás Demczylo de Sante Les Amis, Fabrizio Rossi Giordano de Mux y Alucinaciones en Familia, y Federico Lima de Socio (quien además guarda un lejano parentesco con De la Vega), el material reunirá a 12 cantantes uruguayas, quienes reinterpretarán en distintos estilos el legado de una compositora que dejó muchas músicas de su autoría, y escasísimas letras.

Del disco, que se editaría en marzo y del que hoy se lanza el primer adelanto —“Historia del tacuarí”, a cargo de Florencia Nuñez y con letra y música de Amalia—, participa además el guitarrista Hilario Pérez, eslabón entre la cantora y Zitarrosa, compañero musical de ambos.

El MEC también la recordará en el Día del Patrimonio que, motivado por el centenario de su nacimiento, este año estará dedicado a la música nacional. Y es probable que se le dedique algún momento de la ceremonia de los Premios Graffiti, para revivir su obra, para recuperar una voz única.

Historia

Su presencia

Amalia de la Vega nació María Celia Martínez Fernández en el mismo departamento de Juana de Ibarbourou, la poetisa a la que supo musicalizar más de una vez, y su historia es de esas que Hollywood tan bien ha sabido contar. Porque aunque abría la boca y deslumbraba a quien la estuviera escuchando, por su excelencia técnica y por la sensibilidad y firmeza en su forma de decir, a De la Vega no le gustaba que la vieran cantar.

Cantaba en las radios —en El Espectador primero, en Carve después—, pero prefería las audiciones a puertas cerradas antes que estar frente a la fonoplatea. “Era una figura muy cotizada, pero no era de los medios. A ella le gustaba encerrarse en el estudio y cantar”, dice su amiga Silvia Puentes de Oyenard, en charla con El País.

Amalia de la Vega, Atahualpa Yupanqui, Santiago Chalar. Foto: Archivo El País
Amalia de la Vega, Atahualpa Yupanqui, Santiago Chalar. Foto: Archivo El País

Puentes le puso letra a varias melodías de De la Vega, a quien describe como cuidadosa, divina, por supuesto que tímida, y graciosa, con frescura para los chistes. La cantora podía pedirle tanto un texto bien alegre para hacer una cueca, o cualquier cosa que incluyera “endilgar”, simplemente porque tenía ganas de cantar esa palabra.

Puentes, que vio por primera vez a De la Vega en una presentación en Tacuarembó, resalta sobre todo su sencillez. En escena la recuerda “siempre igual”: con unos zapatos de taco mínimo, el pelo prolijo y discreto, la cara lavada y sin maquillar, y algún vestido simple. Describe a esa mujer que se puede ver en las fotos de archivo, de sonrisa amable pero contenida, de facciones nobles, de complexión grande.

Describe a esa misma mujer que el músico Eduardo Rivero conoció como Perla cuando era adolescente, que le cantó sentada en un murito de una casa y de quien escribió, cuando en 2015 se cumplieron 15 años de su muerte, que cuando la escuchó “ocurrió un milagro. Mis 14 años olvidaron el rock y el mundo entero no fue más que ese murito con esa señora gorda cantando con la voz más maravillosa que haya escuchado desde esa cercanía en esta vida”.

Describe a la misma que un día de 1985 decidió no cantar más, tal vez porque le pareció, supone Puentes, que su voz ya no era la misma. Describe a la olvidada, a la desconocida, a la que ahora desde el gobierno se busca recuperar con una iniciativa que es celebrable.

“Amalia era como se mostraba”, dice Puentes, “y fue muy respetada. Lo que no quería era cometer errores. Pero ella inundaba con su voz. Cantaba, y era un resplandor”.

Si llegó hasta acá con la lectura y todavía no la escuchó, vaya, busque por ejemplo “Tristeando”, y deje que su voz haga el resto del trabajo.

Fede lima

Perfección e inquietud de una mujer adelantada

Federico Lima, cantante, músico y productor del disco que prepara el MEC por el centenario de Amalia de la Vega, dice a El País que la cantante, “a nivel técnico, es perfecta, porque aparte en la época, no había manera de acomodar nada. Todo lo que salía de ella era perfecto”, y comenta con sorpresa que acaba de enterarse que la mujer grababa sentada. Lo suyo era puro talento vocal y algo de su voz y su forma, opina, hay en cantantes uruguayas como Maia Castro, Clara García y un poco en Yisela Sosa. “Son las que se arriman en timbre, en manera de cantar y en el folclore”, dice.

En cuanto a lo musical, Lima explica que las melodías de De la Vega traen “cosas de otros mundos”. Aunque era folclorista y su repertorio giraba en torno a lo gauchesco, también era gardeliana casi que como religión, y entonces en sus composiciones siempre hay “una cosita medio del bolero, o del tango, del vals, de cosas que sonaban en la vuelta”.

Fue de esos detalles, explica, que los productores se agarraron para trabajar las versiones de este disco, y sacarlo en parte del folclore. Porque la misión es traer a De la Vega de vuelta al presente, respetando la obra original pero aportándole un nuevo valor.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)