MÚSICA

El Alemán, Emiliano y el Zurdo: "Somos murguistas antes que nada"

Los cantores compartirán el escenario del Solís los próximos sábado y domingo a las 21.

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Gerardo Dourado, Emiliano Muñoz y Freddy Bessio. Foto: Archivo El País

Legan a la entrevista con El País cantando, y aunque lo hagan bajito, es imposible que quien les pasa cerca no identifique allí la potencia de tres buenas voces. Tres voces que surgieron y se formaron en el carnaval aunque luego emprendieron otros caminos, y que se vinculan y combinan entre sí como pocas.

Gerardo Dourado, Emiliano Muñoz y Freddy Bessio, más conocidos como El Alemán, Emiliano y El Zurdo, son tres murguistas de ley que este año serán rivales en la competencia oficial: el primero saldrá en la murga Don Timoteo, los otros dos en Curtidores de Hongos.

Pero antes de ese enfrentamiento formal se darán el gusto de volver a compartir un escenario. El año pasado se juntaron para dar un show en Teatro El Galpón y fue un éxito; el resultado de eso es un set de CD y DVD en vivo que ya se encuentra en todas las disquerías del país, editado por Montevideo Music Group. Y este año se volverán a encontrar, porque eso es lo que saben hacer los murguistas y los músicos: reunirse y entonar alguna letra, alguna melodía.

El próximo fin de semana se presentarán en el Teatro Solís junto a sus bandas, recorriendo un repertorio popular bien conocido (casi todo propio) aunque con algunos cambios. La cita doble es para este sábado y domingo a las 21.00; las entradas están en venta en Tickantel y boleterías de la sala y van de 150 a 800 pesos.

"Lo único más fuerte que el carnaval es la familia", opinan los tres, que se conocen hace años y se fueron cruzando en distintos momentos. Hoy eligen pararse, aunque sea dos noches en el año, en una misma esquina, para compartir un camino que tiene mucho en común y que les permite seguir haciendo historia con ese movimiento en desarrollo bautizado acertadamente como música popular uruguaya.

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—¿Cómo se prepara un espectáculo basado en un material que fue grabado en vivo?

Freddy Bessio: La base está, pero hay un trabajo que se está haciendo que tiene que ver con corregir alguna cosa o incluir alguna cosa más, a modo de canción. Es el acomode del show que ya se hizo, que si bien lo hemos rodado hace pocos días en Buenos Aires en formato reducido, tenemos que encontrarnos de vuelta.

—Supongo que el Teatro Solís también tiene algo especial.

F. B.: Mucho. No porque lo que hayamos hecho infinidad de veces no lo tenga; todos los lugares tienen lo suyo y generan lo suyo. Pero el Solís tiene eso porque es el Estadio (se ríe), y llegar al estadio para un jugador o un cantor te da una felicidad extra.

—¿Cómo se da la elección del repertorio entre los tres?

Gerardo Dourado: El criterio que manejamos es similar, entonces cuando nos juntamos y vemos cuántas canciones va a hacer cada uno ya sabemos por dónde va a ir. Y si hay alguna cosa que alguno ve que no ha rendido, no tenemos ningún problema en cambiarlo. Pero lo que hicimos, que se hizo con mucho trabajo, estuvo genial y queremos mantenerlo; más o menos va a ser lo mismo del disco y DVD.

—En este disco hacen hincapié en que el encuentro entre los tres no es solo una excusa para juntarse, que es algo que se toman en serio. ¿Qué cambia al pensarlo de esa manera?

G. D.: A mí me gusta siempre tomar alguna frase que seguramente se le ocurrió a alguien y darle una vuelta. Entonces cuando se dice: "la excusa es juntarnos", lo nuestro no es una excusa, es mucho más que eso. Nos gusta pensarlo de esa manera, como la tapa del disco, que es una esquina donde dos calles confluyen. Emiliano y El Zurdo están haciendo un camino maravilloso, yo estoy haciendo el mío y en esa esquina del barrio nos juntamos a cantar. Que es lo que hacemos siempre los murgueros, es nuestra manera de poder relacionarnos.

—Bueno, cuando llegaron entraron cantando.

G. D.: Claro, es que es la idea de los murguistas. Lo más puro de nosotros son las voces

Emiliano Muñoz: La juntada se da naturalmente. Al ser murguistas nos gusta hacer esto y, como dice El Alemán, hoy estamos parados en esta esquina. Después veremos cuál será la próxima.

—Más allá del encuentro en esta esquina, ¿qué les dejó ese show en El Galpón, o este disco que ya está en la calle?

G. D.: A mí no me deja de sorprender. El Galpón fue una maravilla, fuimos ahora a Argentina y todos terminamos diciendo que había sido una de las mejores veces, fue espectacular. Terminamos en un centro cultural que nos recibieron increíblemente, nos encontramos al Palito Pereira recontra contento, "muchas gracias por traerme un cachito del país", nos regaló una camiseta. Maravilloso.

F. B.: En lo emocional nos ha dado un montón de cosas, mismo para adentro de la banda, con el resto de los músicos que no necesariamente somos todos murguistas. Son muchas cosas divinas, fundamentalmente para adentro, que te permite que para afuera puedas ser más claro.

—Ahora, el carnaval tiene esa cosa emocional intensa. ¿No se acostumbran con el tiempo?

G. D.: No, no. Te practicás.

F. B.: De hecho tiene otras exigencias diferentes a las que puede tener una banda, por lo que implica laburar y preparar un espectáculo de murga que no es lo mismo que una canción.

G. D.: A mí me pasa que miro una película que me mueve y me pongo a llorar. Y me pasó en el recital que no me puse a llorar porque estaba rodeado de gente, pero me emociono como loco y sé que los muchachos también.

—En el espectáculo que plantean hay mucho de murga pero mucho de música popular. ¿Buscan un equilibrio?

E. M.: Por más que venimos del mismo lugar porque somos murguistas antes que nada, creo que el producto de El Alemán apunta a otro lugar diferente al nuestro. Hacemos murga canción o un estilo parecido, pero hacia otro lugar. Nuestro último disco lo enfocamos a vivencias; el 80 por ciento lo compuse yo y es de cosas que me ocurrieron.

G. D.: Cada proyecto en sí tiene una misma raíz; también hablo de Alejandro Balbis, Pitufo Lombardo, Pinocho Routin, y se nota. En principio somos murguistas, es claro que se siente más en Emiliano y El Zurdo porque te lo piden sus voces y son los tipos que, con todo respeto, más están defendiendo la murga en invierno. Y capaz lo que hago yo con la banda no deja de tener murga pero no es directamente canto murguero.

E. M.: Lo rico de esto es eso, juntar las propuestas porque lo que nos falta a nosotros lo tiene El Alemán y al revés.

¿Cómo se sienten los tres dentro de la nueva ola de la música popular uruguaya?

F.B.: Para mí es raro porque cumplí 50. ¿Qué es un género, nuevo o viejo, siendo que una persona de 50 años viene haciendo algo hace mucho y hoy lo conoce más gente que hace 10 días atrás?

En tu caso ganaste trascendencia al margen del carnaval en los últimos años.

F. B.: Claro, tal vez cae el formato banda que es lo que te permite mostrar desde otro lugar el sentimiento murguero de cada uno de nosotros.

G. D.: Nosotros tenemos la suerte de vivir en un país maravilloso en ciertas cosas. Yo sigo andando en ómnibus, y subís y la gente te mira como diciendo: "te saco la foto", pero igual baja la vista. Nosotros seguimos teniendo eso, más allá de que después que termina un toque viene alguien y te dice: "tal canción tuya me cambió la vida" y cosas que te parten al medio. Porque pensás: pucha, influí en esta persona, qué salado, qué responsabilidad tenemos. Pero no perdemos eso de que estamos ahí, somos del barrio y somos nosotros, siempre. Y está bueno, está buenísimo.

El debate de los límites de la música popular

Tanto El Alemán con su proyecto solista como el dúo que conforman Emiliano y El Zurdo están incluidos en el movimiento MPU, sigla que representa a la Música Popular Uruguaya actual. Ellos, como Alejandro Balbis, Pitufo Lombardo o Pinocho Routin, cambiaron el foco del canto popular desde el campo a la ciudad, y también reformularon el concepto desde lo musical, desde el sonido. Sin embargo, los tres están de acuerdo en que la definición de "música popular" es demasiado amplia como para encasillarse en ella.

"Para mí todo es popular. Ponés la Quinta de Beethoven y la conoce todo el mundo", comenta El Alemán.

—Pero si tenés que definir, ¿qué hacen ustedes?

G. D.: Digo que hacemos música popular, pero no estoy muy de acuerdo con el encasille. Te puedo decir que nuestra raíz es la murga, que somos cantores que nos basamos más que nada en la voz. Me parece que es una cosa más amplia, pero también pienso que el rock o la cumbia son populares. Popular es lo que tiene que ver con el pueblo, y con el pueblo tiene que ver todo.

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