CRÓNICA Y FOTOGALERÍA

Alejandro Sanz en el Antel Arena: una noche llena de celebración y de éxitos

Anoche, Alejandro Sanz llegó a Montevideo para presentar #LAGIRA, el espectáculo de presentación de su último disco, y dejó una noche llena de éxitos pero con problemas de sonido

Alejandro Sanz en el Antel Arena. Foto: Fernando Ponzetto.
Alejandro Sanz en el Antel Arena. Foto: Fernando Ponzetto.
Alejandro Sanz en el Antel Arena. Foto: Fernando Ponzetto.
Alejandro Sanz en el Antel Arena. Foto: Fernando Ponzetto.

“Hagamos que Ale sienta el amor de Uruguay por él”, proponía una pequeña carta firmada por Corazones Sanzeros, el grupo de fans uruguayos de Alejandro Sanz, que sorprendía a cada espectador que llegaba a su asiento del Antel Arena. “Cuando suene ‘Mi persona favorita’ levanta este corazón y alúmbralo con tu celular. Crearemos un hermoso efecto visual para nuestro Alejandro Sanz!! Gracias por compartir este momento!!”. Así se completaba el mensaje, pegado a un corazón de papel. La propuesta estaba hecha. 

Mientras algunos se sacaban selfies con una de las dos variantes del corazón de papel (uno blanco, el otro rojo), por los parlantes del recinto sonaba una grabación funky y blusera de Maceo Parker, que ofrecía un solo de saxo sobre la melodía de “Fun In the Sun”. Entre las luces tenues, el humo que iba vistiendo el escenario y diferentes aromas a perfume de mujer que se mezclaban en la platea, se terminaba de preparar el ambiente para el show que el español ofreció ayer en Montevideo. 

Una rápida recorrida visual por el recinto permitió divisar banderas de Argentina, Chile, Colombia y Venezuela. También había algunas pancartas escritas a mano, como “Ale, te amo desde que tengo 15”, que resaltaba en la platea. Y de eso pasaron unos 20 años, por lo menos.

Cerca de las 21.20, el público, en su mayoría grupos de amigas de edades que iban entre los 25 y los 60 (aunque también había varias parejas), se puso de pie apenas las luces tenues fueron reemplazadas por otras rojas y violetas que permitieron ver la escenografía: siete pantallas gigantes distribuidas a los costados y encima del escenario. En las tres pantallas superiores, como si se tratara de un equipo de fútbol, se fueron sucediendo los nombres y las fotografías de cada uno de los 12 músicos del grupo acompañante del español (seis hombres y seis mujeres), que, además de la formación clásica de guitarras, batería, bajo y piano, incluía percusión, un trío de vientos y tres coristas.

Apenas Alejandro Sanz caminó hacia el centro del escenario (vestido de saco y jean negros, y una camiseta con números estampados), los flashes de celulares iluminaron todo el recinto y se escuchó el primer grito ensordecedor de la noche (no sería el único). El repertorio comenzó con "Hoy que no estás", del disco Más, en una versión mucho más enérgica que la original gracias a los arreglos de vientos y al apoyo de los coros (de la banda y del público, claro). Para agregarle todavía más energía e impulso rockero al tema, mientras Sanz se iba paseando por el escenario y saludando a su público, la banda interpoló el inoxidable riff de "Back in Black", de AC / DC. Cuando sonó el último acorde, se escuchó una ovación.

Sin embargo, con la segunda canción, la funky "Azúcar en un bowl" (una de las destacadas de su último disco, el gran #ELDISCO) se terminó de confirmar que había problemas de sonido y la voz de Sanz casi quedaba tapada por la banda (más todavía cuando se sumaban los coristas en el estribillo) y, en algunos momentos, era tan fuerte el sonido de la banda en conjunto (casi saturando el oído del oyente) que no se podía apreciar con detalle los instrumentos. Para comprobarlo, quien escribe esta crónica fue moviéndose por distintos sectores del campo y del primer anillo del Antel Arena. En el primer anillo se escuchó una serie de quejas de una asistente  hacia la gente de control del lugar.  

Pero aunque esos problemas de sonido molestaron a varios de los oyentes (y a este cronista), el ambiente de celebración que reinaba en el público no se vio amenazado en ningún momento. Los gritos de "te amo" y "Ale", sumados al canto colectivo en los éxitos como "Looking for Paradise" (con una de las coristas reemplazando a Alicia Keys, quien grabó en la original, en un desempeño que se llevó una ovación), "Lo que fui es lo que soy", "Deja que te bese" y "Back in the City" (con otro de los coristas cumpliendo el rol de Nicky Jam) fueron una constante.

"Qué placer es estar aquí. Muchísimas gracias por recibirnos de esta manera. Este concierto está contado para que ustedes viajen con nosotros en estas cinco, seis horas que va a durar este concierto", dijo Sanz con una sonrisa en uno de sus primeras palabras dedicadas al público. "Esta es su noche. Se los digo porque tengo el presentimiento de que va a ser esa noche. Espero que disfruten", agregó. 

Cuando le llegó el turno a las baladas, como "Los lugares", "Mi marciana" y "El trato" el sonido mejoró notablemente (es posible que la razón sea que había menos músicos en el escenario y el piano, las voces y una guitarra acústica tomaron el protagonismo) y se dieron algunos de los mejores momentos del show. En especial con la última de las tres que se nombró recién. "No podemos llegar al final de la vida en un estado perfecto / Tenemos que llegar al final de nuestros días derrapando y medio muertos / Sucios, cansados, gastados, heridos, doloridos sonriendo", cantó Sanz en la mejor letra de su último disco, #ELDISCO

Y, hablando de las baladas, la más celebrada fue "Mi persona favorita". Apenas comenzaron a sonar los primeros arpegios de la guitarra acústica, los corazones que el grupo de fanáticos de Sanz dejó sobre cada uno de los asientos del Antel Arena se iluminaron con flashes de celulares de quienes lo levantaron. Así, se generó ese "hermoso efecto visual" que proponía la carta escrita por Corazones Sanzeros. Sin dudas, el momento del show. 

En otro momento del show, Sanz le dedicó unas palabras a la ciudad de Montevideo y resaltó la belleza de la rambla con un mensaje bien claro, que parecía dirigida a la visita de Bryan Adams a Uruguay: "Sé que alguien hizo fotos a una basura que había en la playa, pero yo les digo una cosa: estar en Montevideo y ver solo la basura es estar muy ciego. La basura es lo peor del mundo, pero en muchas casas de gobierno hay mucha más basura que en las playas. Cuando vayamos a limpiar algo, limpiemos todo". 

Para acompañar este mensaje, más adelante se exhibió un pequeño video de Greenpeace donde se invitaba a firmar una petición por el cuidado de la limpieza en los océanos de todo el mundo. 

Llegando al final del show, Sanz interpretó "No es lo mismo", un manifiesto que se mantiene tan actual como cuando se editó en 2003. "Vale, que a lo mejor lo merecemos, bueno / Pero la voz no la vendemos, puerta / Y lo que opinen de nosotros / Léeme lo labios, a mí me vale madre", cantó el español al unísono con su público. 

Como un regalo para los fanáticos, el músico quedó solo en el escenario y  se sentó frente al piano para interpretar una excelente versión de dos de sus clásicos: "Yo sé lo que la gente piensa" y "¿Lo ves?" (¡Qué bueno sería un recital de piano y voz a cargo de Sanz!). Para cerrar la noche llegaron otros éxitos enganchados (se escuchaba un grito ensordecedor de los asistentes, que delataba la emoción del reencuentro, al momento en que una canción daba paso a otra): "Y, ¿si fuera ella?", "Amiga mía" y "Mi soledad y yo". Las tres cantadas a máximo volumen por los asistentes. 

Por último llegó una larga y enérgica versión de "Corazón partío", que tuvo a Sanz y a toda su banda saludando al público y cantando junto al público. "Viva la vida, viva la música", dijo Sanz con una bandera de Uruguay al momento de despedirse. La ovación cerró el ambiente festivo de la noche. 

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